Opinion

Contra una mujer

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Gabriela Borunda

domingo, 21 marzo 2021 | 05:00

La participación de la mujer en la construcción de nuestras sociedades es un hecho histórico contundente, lo que pareciera un complot es la negativa de los textos de historia de dar fe de estos hechos y empezar siempre con esa frase patética “el hombre primitivo”, y sí, si cada macho es un australopiteco emocional, chango recién bajado del árbol. Las mujeres del mundo nómada y prehistórico, hay evidencia fósil, participaban de la cacería a la par de los varones. Los libros de arte empiezan con la ridícula frase “los artistas prehistóricos” al referirse a la estatuillas o venus paleolíticas, pero la forma y la perspectiva llevaron a los arqueólogos a pensar que eran auto retratos femeninos. No es necesario jugar al trabalenguas para existencia a la participación de la mujer en la construcción de la humanidad y la cultura universal. 

No tenga qua decir mujar y hombra, para qua sa entienda qua la sociedad as diversa y todes la construimas. Realmente me irrita ese juego del lenguaje incluyente. Es insuficiente construir trabalenguas para la percepción de un proceso histórico en que cual se visibilice la presencia de las mujeres, para eso hace falta trabajo histórico, arqueológico y voluntad. ¡Siempre hemos estado ahí! en las cacerías, en el arte, en la arquitectura, la música y la ciencia. En las notas autobiográficas de Mozart existe la referencia de que una parte importante de su obra musical la escribió su herma Ana María, sin embargo, fue el padre de ambos quien no consideró decente el quehacer artístico de su hija, y su hermano no vivió lo suficiente para reivindicar la obra de su hermana.

Podría seguir con largas listas por el estilo, entonces el reconocimiento del quehacer de la mujer y su acceso a una vida libre de violencia, depende más de un trabajo continuo y estructurado para visibilizar sus aportaciones; monumentos, bibliotecas y museos que honren sus vidas y trabajo, así como incluirlas en los libros de texto gratuito, por poner ejemplo. Curiosamente la reivindicación ha corrido las más de las veces por hombres, cineastas, escritores o historiadores.

Desde el año anterior las mujeres han estallado en furia contra la violencia feminicida; entiendo la furia y el centro de ese enojo, ¿pero es necesario imitar a los inquisidores y quemar a 62 mujeres policías de la ciudad de México? Las pintas de las mujeres dicen “¿Te enojas porque te queman la puerta? Imagínate que te quemaran la cara”. Bueno, a 62 mujeres policías les quemaron la cara otras mujeres.

Tales manifestaciones del feminismo me hacen pensar en el PRI; una es la revolución con sus reivindicaciones y tragedias, y otra es la revolución institucional, sí es que esa cosa existe. Las feministas institucionales y sororas de ocasión, son como el changarro que se puso enfrente de los masones. En Chihuahua las sororas institucionales son regenteadas por Lucha Castro y algunos hombres, entre ellos Víctor Quintana y Javier Corral. Las institucionales se protegen entre ellas y se reparten los huesitos que sus amos hombres les arrojan. Suelditos para las sororas.

Que un gobierno tenga la desfachatez de decir que no va a limpiar los monumentos hasta que se cumplan los compromisos hacia las mujeres, es como un hara kiri político, porque ese mismo gobierno es el que debe resolver los problemas de las mujeres.

Hace poco más de un año recibí la llamada de una de las referidas sororas - omitamos su nombre- para invitarme a no colaborar y a no leer el Diario de Chihuahua, para mis pulgas, no sólo decidí leerlo, además escribir en él como lo hiciera en otro tiempo mi padre Gabriel Borunda.

Poco a poco fui notando que el grupo local de sororas oficiales estaban haciendo lo que mejor saben hacer: maltratar a una mujer. Es desconcertante la difamación desplegada por ese grupo contra Maru Campos, a quien no han cesado de achacarle un presunto peculado, y sugerirle al candidato de Morena, Víctor Quintana, que la enlode desde Facebook, sí, hablamos del mismo partido que ya le dio empleo al Carlos Borruel con un amplio currículum de estallidos de violencia,  la joya de la corona.

¿A quién quieren beneficiar estas sororas? ¿A Javier Corral? ¿Qué lo van a reelegir? Con razón mucha gente piensa que las mujeres feministas somos brutas o violentas. Maru Campos se defiende y no tenemos certidumbre alguna de los hechos por los que la acusan, por lo menos hasta que exista una sentencia que la condene. Lo cierto es que la mujer demuestra temple al proseguir sus aspiraciones políticas, mientras lleva a sus espaldas un proceso en su contra instaurado por gobierno del estado. 

Mientras en la calle se ven pintas y afiches que dicen “castración a los violadores” “hoguera para los misóginos” y otros castigos, me quedo pensando que en Chihuahua 49.3% de personas son hombres y 50.7% mujeres, y por tanto, si todas las mujeres tomáramos una tendencia electoral pondríamos en el gobierno a la persona que nos viniera en gana, ese sería el triunfo contundente. 

Las sororas de nómina pelean por los huesitos políticos que los políticos varones les dan, limitándose a pedir la tortura como castigo a feminicidas y misóginos, ello en un sistema que suele castigar inocentes y absolver culpables. Seguimos de libertarias haciendo como que no vemos a la maquinaria patriarcal volverse en difamaciones y escarnio contra una mujer joven que se postula como candidata a Gobierno del Estado, y no sólo lo dejamos pasar, las feministas de nómina, aceitan y reparan esa maquinaria en contra de la carrera y profesión.