Opinion

Covid-19: Los datos arrojan información muy preocupante para todos los mexicanos

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Javier Realyvázquez

domingo, 22 marzo 2020 | 05:00

Muy lamentables fueron las declaraciones del subsecretario Hugo López-Gatell, coordinador nacional del Covid-19 ante la junta de Coordinación Política del Senado de la República al decir que “de nada sirve” suspender desde ahora toda actividad económica, cuando precisamente en otros países no sólo han suspendido actividades sino están implementando medidas para reducir las afectaciones económicas.

Es necesario adelantarse e implementar las estrategias de prevención necesarias ya que los datos que dio López-Gatell no son nada alentadores; según la estimación oficial es que el 70% de los mexicanos lo contraerá, es decir 90 millones de personas, según proyecciones basadas en lo que pasó en Wuhan, China.

Se cree que 250 mil mexicanos desarrollarán la enfermedad y que de esos, el 70%, un poco más de 175 mil buscarán atención médica, y que de este universo, el 80% requerirá tratamiento ambulatorio sin hospitalización. Son muchas las estimaciones y ninguna cifra es alentadora, ya que en este escenario, aproximadamente 10,528 personas requerirán terapia intensiva de las cuales, más de 4 mil morirán.

Según información del Inegi referida a 2018 sobre el número de establecimientos particulares que proporcionan servicios de salud y su distribución geográfica en el territorio mexicano, en el país se registraron 33,630 camas que están distribuidas en 2,863 hospitales; 66 de cada 100 establecimientos tienen entre 1 y 9 camas censables; es decir, son pequeños mientras que 31 se ubican en el rango de 10 a 49 camas y sólo 3 de cada 100 tienen 50 y más camas, los cuales se clasifican como hospitales grandes y que sobra decir que al día de hoy están ocupadas por múltiples padecimientos. 

Nada esperanzadora fue la pasada comparecencia ante el Senado donde hubo todo tipo de posturas y como siempre no se pusieron de acuerdo.

En estos momentos, los líderes del mundo, con ilimitados recursos materiales, tecnológicos, monetarios, militares y de todo tipo, se muestran impotentes y temerosos, y ante el futuro de México nuestros gobernantes no son la excepción.

Hasta el momento, la incontrolable llamada pandemia del coronavirus amenaza con colapsar al mundo en todos sus aspectos, principalmente el aspecto de la salud y de la economía, de lo cual depende todo lo demás. 

Este fenómeno mundial está obligando a “todo el mundo” a reflexionar y lo estamos haciendo, sobre todo porque este virus nos ha obligado a detenernos en la carrera loca del día a día y a confinarnos de manera forzada en nuestras casas, como una medida eficaz de contención del problema.

Es en realidad, una oportunidad que debemos tomar y entender y aprovechar para poner sobre la mesa una serie de temas que habíamos tal vez relegado u olvidado y que son de vital importancia para todos.

En estos momentos es necesario entender que aquello que pensamos que era “para siempre”, incluyendo nuestra forma de vida, nuestra civilización como la conocemos, nuestra forma de ganarnos la vida, de comerciar y vender, nuestros bienes y nuestro patrimonio, nuestras familias o alguno de sus miembros, nuestra salud, en fin, todo lo que poseemos y lo que consideramos valioso, puede “desaparecer” como se está viendo en países como Italia y España. 

Lo más importante es nuestra salud y la de los nuestros, por lo pronto esto nos está obligando a hacer un alto en el camino, a dejar de pensar hoy con quién me voy a enfrentar de mis hermanos, de quién me voy a aprovechar, cómo voy a despilfarrar lo que Dios me da, qué van a pensar de mí hoy, si me van a reconocer o a subir mis “likes” en el Face.

No hay que caer en el simplismo e irresponsabilidad de “dejarle todo a Dios”, ya sabemos que Dios “hace casi todo” y nosotros hacemos “casi nada”, pero Dios no hace su “casi todo” si nosotros no hacemos nuestro “casi nada”. Entonces, tenemos que hacer caso a los profesionales de la salud y apoyar las medidas que el gobierno y la sociedad instrumenten para entre todos protegernos del problema.

Lo más eficaz hasta ahora es el confinamiento, quedarse en casa y protegerse también inmunológicamente con los remedios al alcance…comentan que en Israel no se ha presentado un solo caso porque toman agua caliente con limón y bicarbonato… 

En los Estados Unidos, el presidente Trump ya está reaccionando y anuncia apoyos millonarios para que los negocios no mueran… están promoviendo ya la devolución de impuestos a los contribuyentes… las personas que queden sin empleo temporal seguirán recibiendo sus salarios normalmente con ayuda del Gobierno, se trabaja arduamente en encontrar la vacuna para este mal… se han cerrado los malls, y todo lugar de concurrencia masiva, y le están pidiendo a Dios su apoyo y protección. 

La situación en nuestro país, México, los datos arrojan información muy preocupante para todos los mexicanos y quizás lo digo influenciado por el coraje y la impotencia de ver la ineficiencia y la irresponsabilidad de nuestros gobernantes, pero en el tema de la salud no se ven esfuerzos coordinados para enfrentar el problema del coronavirus.

El problema nos llegó en el peor momento en que el gobierno actual desmanteló prácticamente el sistema de protección a la salud con la eliminación del Seguro Popular, dejando a más de 50 millones de mexicanos sin atención, ya que el Sistema Iinsabi aún no funciona como debería.

En lo económico, el problema es igual muy delicado, debido a la estrepitosa caída de los precios del petróleo que ha pasado hasta el momento de 50 dlls. por barril aproximadamente, a menos de 14 dlls.

Aunado a esto, la caída del peso frente al dólar hará más caras las importaciones, para muestra está la gasolina que le compramos a los Estados Unidos que es un 60% de lo que consumimos diariamente. 

Es necesario implementar medidas como cambiar la situación fiscal, para alentar la inversión privada que ayude a sobrevivir y pasar la crisis.

No olvidemos que debemos ser optimistas, pero también realistas y manejarnos con datos duros, y debemos aprender que si bien estamos en manos del que todo lo puede, es necesario que hagamos lo propio para después no lamentarnos, que aprendamos de las experiencias ajenas porque al menos hasta hoy,  los gobiernos no dan muestras de altura para resolver o al menos aminorar los efectos de los principales problemas que nos aquejan como nación.