Opinion

Credenciales

Desde las cazadoras prehistóricas hasta las científicas mexicanas existe un gran pelotón de mujeres brillantes a las que su condición de género no les impidió andar su camino

Gabriela Borunda

domingo, 15 noviembre 2020 | 05:33

Sor Teresa de Ávila, Santa Idelgarda, Hipatia de Alejandría, Safo de Lesbos, Boudika, Golda Meir, Esther Orozco, Claudia Shembaum y un larguísimo etcétera, desde las cazadoras prehistóricas hasta las científicas mexicanas existe un gran pelotón de mujeres brillantes a las que su condición de género no les impidió andar su camino, son tantas que sus nombres se nos escapan por tumultuosas y no por discriminación, la gran cantidad de mujeres que por minuciosas ayudaron a crear el código binario y la red de Internet. Pregunto ¿Son estas mujeres feministas? ¿Cómo se define el feminismo? Estas mujeres gloriosas cuya capacidad nunca tuvo límites, jamás se llamaron a sí mismas feministas y las feministas pasan de largo estas biografías.

En todas las épocas y en ambos géneros ha ocurrido lo mismo, un grupo de personas se destacan y el resto es gente sencilla con vidas valiosas por sí mismas y nada más. Podemos en este momento mencionar los nombres de algunos varones destacados, pero el resto no tendrá más talento que hacer carnes asadas y tener un hogar, lo que no puede ser visto como poca cosa, es humanamente valioso, pero no destacable.

¿Qué es una feminista?, una ingeniera, una madre ejemplar, una talentosa pianista. No, una feminista es una feminista, es decir que pertenece a un grupo político que busca alcanzar el poder para generar condiciones legales y fácticas que acorten la brecha de género, que condicionan a ellas a tener bebés y a ellos que nos mantengan; si bien el rol de género también es opresivo para el varón, de sus asuntos que se encarguen ellos, de los problemas de ser mujer se encargan las feministas, por lo menos en el dicho.

¿Usted necesita pertenecer al PRI o a Morena para preocuparse del destino de la nación, tomar decisiones y acciones para el bien común? No, usted está informado, es participativo y honrado sin credencial de pertenencia a ningún grupo político. Igualmente, las mujeres hacemos arte, ciencia y construimos nuevos modelos de sociedad. Las feministas van a decir: Pero es gracias a nosotras; y yo respondo con un rotundo no, es a la inversa, el movimiento feminista está en deuda con las mujeres no feministas que, a lo largo de la historia de la humanidad, y ahora mismo, abrieron las puertas de las universidades, parlamentos, cuarteles y todo aquello que quisieran, porque tenían el talento para hacerlo.

El feminismo es un o unos grupos de acción e intención política y no estamos obligadas a participar de ningún grupo político, no se trata sólo de conseguir la libertad, hay que tener la fuerza para ejercerla. Marisela Escobedo, por ejemplo, ejerció su fuerza, su libertad y su derecho hasta el final, pero no hubo una feminista que llegará con ella hasta el final. El feminismo tan es grupo político que pactó prebendas políticas con el gobierno de Javier Corral que poco o nada ha hecho por las mujeres, el feminismo como cualquier movimiento político es corruptible.

En algo tenemos que darle crédito al movimiento político de las feministas y es que le han dado peso social, visibilidad, marco legal y desde luego peso político, a los feminicidios. Justo y correcto es que, entre tantas mujeres talentosas, alguien se tome la molestia de hablar por la que ya no tiene voz, no puede haber un quehacer más legítimo que llevar a los feminicidas a la cárcel, aunque en la segunda audiencia los jueces y juezas los dejen salir con un usted perdone.

Sin embargo, las propias feministas se han encargado de enturbiar su quehacer, al hacer cochupos y pedir presupuesto para el simple hecho de ser feminista. Para nadie es un secreto que debajo de la legitimidad de sus últimas manifestaciones, a partir del 8 de marzo del presente año han estado teñidas de intereses políticos, particularmente panistas y dirigidos contra la figura del presidente López Obrador, quien no hizo otra cosa que dejar en manos de la Jefa de Gobierno y las mujeres policías de la Ciudad de México, el resguardo de la seguridad durante las manifestaciones, en las que las mujeres policías han sido constantemente brutalizadas por las autonombradas feministas; otros como Javier Corral se apropian las mentadas de madre y dejan el Palacio de Gobierno más rayado que el baño del San Juan como alianza con el movimiento de la mujer.

Todo esto enturbia los hechos tristes y violentos en Cancún el pasado fin de semana. Una joven llamada Alexis fue encontrada en las calles de la ciudad de Cancún, sus padres se movilizaron rápidamente para pedir justicia, aunque cuando matan a una jovencita no hay justicia que alcance. Los grupos feministas no tardaron en reunirse fueron al palacio municipal donde rompieron ventanas y puertas, quemaron documentos históricos, mobiliario y hasta al escudo de la ciudad lo prendieron en llamas, y pasó lo que muchos creímos que iba a pasar; cuando se lanzaron como como cabeza de turco en contra de ciertos objetivos del gobierno -deseosas de que alguna de sus compañeras muera para tener una mártir que intercambiar por un privilegio político- un Guardia Nacional, un policía municipal un agente de la fiscalía, ¿cómo saberlo?, arrojó gas lacrimógeno para dispersarlas, pero la adrenalina colectiva es brutal; se lanzaron sobre el edificio, hubo disparos, dos periodistas resultaron heridas y la multitud fue dispersada a golpes.

Alexis no va a resucitar, sus padres siguen sin consuelo ni justicia en esta turística ciudad es presidida por la alcaldesa de Morena, María Lezama. Ahora los esfuerzos del mando único se concentran en averiguar quién agredió a las feministas, después averiguamos que pasó con Alexis.