Opinion

Cristianos del cuello para abajo

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Gabriela Borunda

domingo, 06 septiembre 2020 | 05:00

Si “gogleas” el nombre de Justo Gorrochategui, bisabuelo de mis hijos, encontrarás que aparece como armero de la Segunda República Española, junto a los gudaris, guerreros, vascos y perseguidos de franquismo. ¿Qué pretendía Franco con 75 000 muertos durante su régimen? ¿Qué pretendía cuándo dejaba morir de hambre a los hijos de los republicanos? Hay que ser un hombre muy especial para decir que tener relaciones sexuales con tu esposa es pecado y ordenar a las monjas de hospitales y hospicios que no se le diera de comer a los hijos de los republicanos hasta que murieran, uffff y luego dicen que el aborto es pecado. En el artículo 26 del Concordato firmado entre España y el Vaticano en el año 1953, decía: “Todos los centros docentes, de cualquier orden y grado, sean estatales o no estatales, la enseñanza se ajustará a los principios del dogma y de la moral de la Iglesia católica”.

Se dice que Franco lamentaba mucho haber tenido una hija, porque eso le obligaba a mantener relaciones sexuales con su esposa para engendrar un varón y el peso moral de ese acto lo rebasaba.

El proceso por el que llego la Segunda República al poder con un presidente de izquierda, el dignísimo Manuel Azaña, y con el cual es derrotado el grupo ultraconservador en una apretada elección de 47.03 contra 46.48. Pero no hay nada que discutir en las democracias de voto directo, 36 contra 35 gana. Todo lo demás es farsa política, traición y dictadura. Lo sorprendente, lo escandaloso es que esta minoría cada vez más reducida, insiste en imponernos sus visiones del mundo y lo permitimos con falacias democráticas; debemos tener presente siempre la paradoja de Karl Popper: No podemos ser tan tolerantes que toleremos que los intolerantes destruyan la tolerancia que hemos construido para todos. Mi familia es mayoritariamente protestante, evangélica, de varias generaciones, y cuando se ponen de un cristiano subido, les tengo que recordar que en un estado confesional la mayoría católica haría guacamole con nosotros.

De esto no se habla, es tabú, porque los mexicanos gustamos de pensarnos laicos, aunque nuestra laicidad está llena de manchas, como la negativa de los hospitales religiosos de atender al hijo de Benito Juárez, o el desplazamiento forzado, durante el sexenio de Peña Nieto, de comunidades completas en el estado de Chiapas, pueblos completos conversos al protestantismo fueron forzados a vivir en la selva sin agua potable ni comida, ni el bendito EZLN los defendió, la ONU hizo llamados al gobierno mexicano para arreglar ese desastre humanitario que tuvo que esperar hasta la llegada de López Obrador para encontrar un final justo.

La minoría imponiéndose a la mayoría, vaya aberración. En febrero del 2017 se trató de homologar las actas del registro civil del estado con las del resto del país, poniendo la palabra filiación derivada de latín filio que se traduce hijo, en lugar de padre y madre. Eso no tiene repercusión jurídica ni confunde a los niños, el menor de nuestros hijos aún no sabe leer y escribir, no ha leído su acta de nacimiento ni reconoce dicho documento, pero tiene muy claro quien es su madre y quien es su padre, nunca le ha dicho mamá a su tío Pepe, tiene clara su filiación porque esta se construye en el ámbito familiar no por escrito, poner filiación en las actas de nacimiento abre a las familias la posibilidad de elegir libremente los roles de género como la familia  homoparental, o bien, si no desea asumir roles convencionales. Pero bastaron menos de cincuenta gritones en la puerta del Registro Civil para que nuestro gobernador diera marcha atrás a una instrucción de orden nacional e internacional.

Ahora traen la novedad del enfoque de género en las aulas, no, no es ideología es una realidad y se estudia desde las ciencias histórico-sociales. En el salón de clases el maestro dice -Rebeca, recoge las tareas de tus compañeros y ponla en mi escritorio. Juan, el malora del grupo dice, -Ay, ay profe porque siempre ella. El maestro responde, -Es que las niñas son más responsables, ¿a poco te lo voy a encargar a ti?, así el maestro les impartió la lección de género del día, las niñas tienen que ser más dedicadas y ello se traducirá en que tienen trabajo extra y los niños como son más desastrosos, tienen excusa para sacarse ciertos trabajos de encima. La educación de género no va a estar presente en el futuro, ha estado presente siempre, lo que se pretende es reflexionar sobre estos supuestos “deber ser” y acortar la brecha entre hombres y mujeres, entre niños y niñas, no, en ninguna parte del programa viene como ser una drag queen, ese miedo al sexo está sólo en las mentes de los que son cristianos del cuello para abajo.

Cuando mi esposo y yo revisamos los libros de texto los encontramos faltos de perspectiva de género y de información sobre su sexualidad, algo básico para que el niño forme su autoimagen y aprenda a protegerse de los adultos siempre predadores, por ejemplo en el área de derechos de los niños menciona el derecho a la vida y la ilustración es una mujer embarazada, creando la falsa idea de que los hogares son naturalmente monoparentales y el padre es un ser ausente, en cuanto al contenido estrictamente biológico los libros se pasan olímpicamente la pregunta de ¿cómo se hacen los niños? Pedimos un par de libros de España y decidimos hablar claro con nuestros hijos, si no nosotros ¿entonces quién?

Esa minoría de padres que elige que los niños no tengan educación sexual ni de género, ignoran que la educación de género nos rodea, los anuncios de líquidos para trapear son siempre protagonizados por mujeres, es justo que la escuela les enseñe que trapear es una elección, no una determinación biológica.

Yo estoy en contra de la censura parental. Quiero que mis hijos reciban la mejor educación sexual que se pueda recibir, a orar les enseñó yo en la casa.

Es una pena que los cristianos de las distintas iglesias pongan tanto énfasis en ser cristianos del cuello para abajo y nunca se hagan preguntas éticas del cuello para arriba, y más allá de eso, no podemos permitir que una minoría matraquera se imponga sobre los deseos de la mayoría de los padres de que nuestros hijos reciban la formación más completa que se pueda recibir, y no, las niñas no nacimos con un trapeador en la mano.

Qué razón tenía el bisabuelo Gorrochategui al enfrentarse a Franco, las mayorías deben defender sus decisiones, el estado laico es la primera defensa de la libertad espiritual.