Opinion

¿Cuarta transformación de México: socialista y comunista?

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Isaías Orozco Gómez

lunes, 29 junio 2020 | 05:00

Confirmamos que el objetivo central –quizá muy ambicioso y comprimido– del presente tema, siendo esta la segunda parte, es ofrecer algunos hechos de la  historia universal con respecto a la construcción de los modos y relaciones de producción comunista de los pueblos, desde la etapa del comunismo “primitivo” o comunidad primitiva o de la antigüedad, hasta los planteamientos hechos por los filósofos griegos y latinos, los padres de la Iglesia, los socialistas utópicos, y el socialismo científico de Carlos Marx y Federico Engels.

En ese tenor, en la primera parte del trabajo, nos referimos muy concretamente, a la COMUNIDAD de Hebreos asentados en Palestina (Siglo II a JC), los COMUNISTAS JUDÍOS, conocidos como los ESEOS o los JUSTOS, a los cuales hizo el siguiente público reconocimiento, su contemporáneo intelectual judío JOSEFO: “De ahí que no existan entre ellos la miseria, ni el lujo, ni la abundancia, precisamente por estar en común los bienes de todos y por pertenecerles todo en comunidad, como a hermanos. Se eligen administradores de la riquezas comunes, y todos, sin excepción, SE CONSAGRAN AL BIEN COMÚN”.

Prosigamos con el desarrollo económico y social de GRECIA: Las tribus dóricas, jónicas y eolias, que llegaron del Norte, se apoderaron del sur de la península de los Balcanes, conociéndose en la historia de la humanidad con el nombre de helenos o griegos. Al paso del tiempo, se distinguieron particularmente entre ellos por sus acciones militares, como los conquistadores dorios de Laconia (espartanos); y por la actividad filosófica, artística y política de los conquistadores jonios del Ática (atenienses). Destacándose ambos pueblos en los anales del socialismo. Pero en general, tanto los espartanos, los dorios, los atenienses, como los jonios, fueron los que sentaron las bases teóricas del COMUNISMO y del RÉGIMEN ECONÓMICO IGUALITARIO. 

Ese régimen socio-económico igualitario, o sea, el estado social primitivo de la Hélade, entró en una fase de colonización, extendiéndose a regiones como Creta, Rodas, Cos, Crido, Halicarnaso (al sur de la ribera occidental del Asia Menor); costas del Mar Negro, Sicilia, en el sur de Italia y en África del Norte. Llegando a tener como esenciales actividades productivas: la guerra, el comercio, la industria y la navegación. A tal grado de convertirse en los herederos de los fenicios, sustituyendo la economía monetaria a la economía natural y al comercio local. Proliferando la pasión por la caza de las riquezas, que ya había iniciado por la época de Homero, quien relató: “Ulises acumulaba toda clase de riquezas durante sus viajes. Siendo los aldeanos los primeros en sufrir sus consecuencias, a quienes se expropió de sus tierras”.

En ese marco histórico, alrededor de un siglo después de redactarse la “Ilíada” y la “Odisea” (siglo V), Hesíodo, primer poeta individual, aldeano de Ascra en Beocia, se quejaba de la “opresión que sufren los humildes, de la injusticia creciente, de la supremacía de los ricos. Conmovedoramente deplora la desaparición de la edad de oro, el régimen económico igualitario, donde se trabajaba apaciblemente, por propia voluntad, con bienes benditos. Al igual que aves de rapiña, los fuertes se precipitan sobre los débiles, los malos sobre los buenos…”

La masa del pueblo, el “demos”: campesinos, artesanos, tenderos modestos y marineros, no acaban de olvidar la antigua igualdad que los poetas celebraban como la edad de oro. En las épocas de miseria grande se sublevaba contra los terratenientes y los dueños del dinero. Estallaban luchas de clases y de partidos. Mientras en Atenas se conformaban al principio con discutir y filosofar mucho, introduciendo algunas pequeñas reformas intermedias, LOS ESPARTANOS PUSIERON MANOS A LA OBRA E HICIERON UNA REVOLUCIÓN COMUNISTA.

El primer legislador a quien la tradición atribuye la obra de la REVOLUCIÓN COMUNISTA es LICURGO, según se decía, se trata de una figura legendaria, como la de Moisés entre los hebreos. Por eso, Licurgo persistía en la memoria de los espartanos como un legislador sabio, dulce y desinteresado, que no sólo realizó una gran reforma política, sino una TRANSFORMACIÓN COMPLETA del orden socio-económico, y ESTABLECIÓ con SOLIDEZ el RÉGIMEN COMUNISTA. 

Plutarco (nacido el año 50, a JC) quien conocía todas las fuentes de la historia griega y romana, sobre Licurgo, relató: “La segunda institución de Licurgo, la más osada quizá, fue el reparto de la tierra. Reinaba por aquella época en Esparta una desigualdad extraordinaria. Entonces se hallaba a cargo del Estado una muchedumbre de hombres pobres, mientras las riquezas fluían a un exiguo número de familias […]. Con el objeto de suprimir por completo todos estos males y otros mucho más graves aún que sufría el Estado como consecuencia de la riqueza y la pobreza, persuadió él a los ciudadanos para que entregasen sus tierras a la colectividad, las repartieran de nuevo entre ellos y vivieran juntos en igualdad y en una comunidad de bienes absolutos, de modo que no buscaran ya ventaja más que en la virtud, y que no existieran entre ellos otras desigualdades o diferencias que las que implican el elogio por las buenas acciones y las reprimendas por las malas”.

El caso es que los ricos quedaron constreñidos a aceptar el establecimiento del COMUNISMO. Se puso rápidamente en ejecución el reparto de la Laconia entre sus habitantes en 30 mil partes, y las tierras colindantes con la ciudad de Esparta en 9 mil partes iguales, lo cual correspondía al número de ciudadanos.

Así pues, fue la constitución comunista-militar de Licurgo, la que permitió a los espartanos mantener su supremacía en el Peloponeso; y, finalmente, batir a los atenienses (año 404, a JC) y obligarlos a capitular. Se convirtió en ideal de gran número de pensadores, y, seguramente, impregnó las ideas de sublevación de los esclavos que más tarde estallarían en el Imperio Romano, siendo la más importante la liderada por el esclavo ESPARTACO, que duró desde el año 73 hasta el año 71 antes de Cristo.

A la par que en Grecia por las épocas de violentas relaciones socioeconómicas y sublevaciones populares, los poetas y los filósofos latinos retrotrajeron su pensamiento y deseos a la época COMUNISTA PRIMITIVA, durante la cual vivían los hombres una vida sencilla, igualitaria, libre y armoniosa. 

Magnificaron la Edad de Oro, lo que equivalía obviamente, a condenar el régimen de la propiedad privada, de la violencia, de la especulación, de las guerras intestinas y exteriores. Continuaremos.