Opinion

Cuentas claras y el pozol harto espeso.

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Manuel Narváez Narváez

jueves, 07 octubre 2021 | 05:00

Morena propone reducción de recursos públicos a los partidos políticos.

Por conducto del coordinador del GP Morena en el Congreso local, el diputado Edin Cuauhtémoc Estrada Sotelo, la segunda minoría parlamentaria pretende ahorrarle al erario 38 millones de pesos en el 2022.

En el contexto del discurso de austeridad, el congresista esgrime los argumentos de la 4T para disminuir el financiamiento público al Instituto Estatal Electoral y a la partidocracia local, de tal suerte que el ahorro permita al árbitro electoral organizar consultas y elecciones en los seccionales municipales.

Esta narrativa son cánticos celestiales para los oídos del ciudadano. 

Quién en su sano juicio se opondría a que la democracia nos costara menos dinero, y mejor reencauzarlo a obras, seguridad, salud, educación, menos para engordar la bolsa asistencialista del ejecutivo federal.

Como antecedente, cuando aquellos vientos democráticos de los 90s, el Congreso federal aprobó el financiamiento público a los partidos políticos argumentado atajar el ingreso de dinero sucio y del narcotráfico a las campañas electorales.

Por aquellos mismos años, si mal no recuerdo, el PAN nacional regresó una parte de las prerrogativas que le correspondían en 1997 o 1998, arguyendo que era mucho dinero. (MMRON).

El gesto, aunque no muy publicitado, generó simpatías entre la escasa opinión pública que dio cuenta de ello.

En 2017 Morena presionó para que el INE redujera al menos la mitad de las prerrogativas a los partidos políticos, y que fuese destinado a la reconstrucción de las afectaciones provocadas por el sismo del 2017 en el centro y sur de México.

Hasta el día de hoy, pese a que el partido del presidente presumió haber entregado dinero al fondo de reconstrucción, nadie conoce con certeza que haya sucedido.

Como anécdota, recuerdo que en el 2005 durante el debate en el Congreso de Chihuahua sobre el presupuesto de egresos del año siguiente, me abordó el dirigente del PAN estatal de entonces, Fernando Álvarez, para insistirme que votara a favor del aumento a las prerrogativas de los partidos políticos. 

Por haber sido el 2006 un año sin elecciones locales, me opuse rotundamente y voté en contra. 

El voto particular del entonces compañero de bancada Carlos Borruel, fue abstención, pese a haber acordado ir en concordancia con el suscrito.

Retomando la intentona del ahora diputado local de Morena, es evidente que la propuesta peca de ignorancia histórica, pero es fecunda en demagogia e incongruencia.

La izquierda hipócrita de este país calló por décadas sobre el financiamiento público. Lo hizo porque de ahí dependía la subsistencia política del PRD, vientre subrogado de Morena en aquellos ayeres.

Igualmente hicieron se tiraban al piso cuando el PAN y el PRI (fecundador pejista) amenazaba al morenismo primitivo con reducir el número de diputados federales y senadores de la República.

Paradójicamente, la opulenta izquierda ahora en el poder cobra venganza y provoca en el PRIANRD las mismas bravatas, replicando las viejas amenazas de adelgazar el Congreso federal.

Por supuesto que los ciudadanos, a los que no se nos consulta sobre éste y otros temas, al menos en el estado, respaldamos la austeridad del gobierno y que los ahorros vayan directamente a los rubros que generan desarrollo humano y calidad de vida.

Pero la incongruencia y demagogia de la oposición política en Chihuahua es evidente porque no hacen un planteamiento serio, consistente e integral que aglutine, sí, la reducción del costo de las elecciones en el estado, pero también que reduzca el número de diputados locales plurinominales (permitir sólo de prelación) y desaparecer los de lista.

Por supuesto que ya es inaplazable adelgazar los brutales ingresos no sólo de la clase política (gobernador, diputados, alcaldes, regidores y síndicos) y partidista, sino también del poder judicial y legislativo, y de los órganos [¿autónomos?], descentralizados y desconcentrados.

Al ciudadano le interesa conocer con certeza que, al reducir el número de legisladores locales, también va a reducir el mórbido sobrepeso burocrático en el Congreso local.

El interés de la sociedad es conocer a ciencia cierta cuánto es el ingreso bruto anual del gobernador, secretarios, fiscales, diputados locales, alcaldes, regidores, síndicos, jueces, magistrados, consejeros, comisionados, rectores.

Porque eso de aventar al aire la reducción de un pequeño porcentaje en la dieta de los diputados locales sin conocer cuánto se embuchacan mensualmente, cuánto les toca de prerrogativas como fracción parlamentaria y de a cómo es el complemento por ser coordinador parlamentario, es puro choro, demagogia pura y tacos de lengua.

Antes de gritar a los 4 vientos que van a traer la 4T a Chihuahua, asegúrense de ser objetivos y congruentes, es decir, concreten primero en iniciativas lo que se dice en medios, replicando las de allá en el Congreso local y las de aquí en San Lázaro o en el Senado.

Es cuanto.

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com