Opinion

De los actos humanos

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Jesús Guerrero

sábado, 03 septiembre 2022 | 05:00

Antes de iniciar con la editorial de este día, agradezco al periódico El Diario de Chihuahua que me permite compartir con sus lectores un poco del conocimiento que hemos ido acumulando a lo largo de los años, por el estudio y el ejercicio profesional, esperando sea una aportación del saber verdadero y lo digo así, sin presunción, porque lo poco que compartiremos se funda en la verdad y sólo en ésta y no más, con la promesa de explicarla posteriormente.

En la aportación de hoy y las subsecuentes subyace la Filosofía aplicada a situaciones reales y prácticas, con la intención de que las personas y en especial nuestra juventud camine con pie firme entre la maraña de doctrinas que confunden su inteligencia (Entendimiento), que más adelante iremos poco a poco diseccionando con la finalidad de lograr una mejor comprensión en el lector.

Hoy platicaremos sobre los actos humanos analizados desde la ciencia moral o ética que fija las reglas ideales de los actos humanos en cuanto son humanos1, para ello estudia la conducta moral del hombre y lo enseña a vivir conforme a la razón recta en orden a su fin último; sobre éstos expondremos ¿Qué son? y ¿Cuáles son sus bases psicológicas? 

Empecemos por decir que cada día que nos levantamos, planeamos o pensamos que haremos ¡sólo repasa! cuando amanece y estas en la cama, empiezas a pensar o planear lo que vas hacer en este día, primero  levantarte, bañarte, desayunar, ir a la escuela, estudiar, si eres servidor público piensas cómo vas a realizar bien las funciones de tu puesto, de manera honesta, diligente, eficaz y eficiente, si eres maestro enseñar con apego a la verdad, con respeto a los alumnos, si padre de familia cumplir con los deberes de ser padre o madre.

Los actos mencionados son un comportamiento o conducta, pero no cualquier comportamiento o conducta, sino aquellos que el hombre ejecuta con libre conocimiento y libre voluntad2, así tenemos que  para que un acto sea humano deben participar en su realización las siguientes facultades del ser humano: el entendimiento, la voluntad y la libertad.

Por el entendimiento o inteligencia conocemos el acto que se ejecuta, así como el objeto o fin que tiene en sí mismo, por ejemplo, conocer que el homicidio tiene como fin la privación de la vida de una persona y que en consecuencia es malo intrínsecamente, como ves es darse cuenta o ser consiente a nivel racional de lo que se hace.

Respecto a la voluntad, consiste en querer alcanzar efectivamente el fin que propone la inteligencia, así por ejemplo por la inteligencia conocemos que estudiar es bueno, acto seguido nos inclinamos de manera natural a estudiar, es decir queremos estudiar, a este impulso hacia el estudio o factor dirigente es lo que designamos voluntad, la cual debe ser libre en su inclinación y no forzada por la violencia dado que si se obtiene de esta manera no habrá acto humano.

A estas tres facultades en Filosofía se les llama bases psicológicas del acto humano, de tal modo que si falta alguno de ellos no habrá acto humano, sino solo un acto del hombre. 

Así podemos decir que leer escribir, nadar, trabajar son ordinariamente actos humanos; pero la digestión, roncar al dormir, soñar, no son actos humanos, pues éstos los realizamos sin que participen las bases psicológicas del acto humano, se podrá argüir que los realiza el hombre, efectivamente, sin embargo de acuerdo con Ioannes Di Napoli a estos se llaman actos del hombre, pues cuando soñamos o roncamos y nuestro aparato digestivo separa los nutrientes, vitaminas y minerales de los alimentos, debemos decir que no tenemos dominio sobre ellos, sino que solo somos dueños materialmente, pero no hay voluntad o libertad para realizarlos.

Así tenemos que el hombre en cuanto ser libre tiene una actividad peculiar, especifica, de la cual se ocupa la Moral o Ética, el acto humano; con lo comentado podemos agregar que no hay personas en sí mismas malas sino que por su acciones, por la vida o conducta que llevan, que es precisamente la que se examina es en la que encontramos la bondad o maldad de sus actos.

Como comentario final, es de suma importancia saber que el acto humano es aprendido, no nacemos con él o sabiendo si este es bueno o malo; esa bondad o maldad del acto humano que conocemos según vayamos perfeccionando nuestra conciencia moral, es lo que autores como Rafael Faría, Jolivet Regis, Di Napoli y Santo Tomas de Aquino llaman moralidad del acto humano, que también tendremos tiempo de comentarla en participaciones ulteriores.

1.- Collin, E. (1943). Manual de Filosofía Tomista. Tomo II. Luis Gili Editor. Barcelona.

2.- Faría, R. (1950).  Curso de Filosofía, Cosmología y Ética. Tomo tercero. Editorial Librería Voluntad. Segunda edición.

El autor es: Acádemico