Opinion

De política y cosas peores

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Catón
miércoles, 04 diciembre 2019 | 05:00

Ciudad de México.- ¿Cuántas veces le hizo el amor en la noche de bodas el joven Vehementino a su flamante mujercita Dulcibel? Algunas versiones muy atendibles dicen que tres veces, pero yo tengo otros datos: fueron cuatro. Agotado por aquella ímproba prueba el recién casado decidió darse al amanecer una ducha fría a fin de ver si eso lo reanimaba y podía llevar a cabo una función de matiné. Al contacto con el agua helada la parte que más había utilizado en la noche nupcial quedó reducida a su mínima expresión. En ese momento Dulcibel abrió la puerta del baño. Fijó la vista en la entrepierna de su maridito y exclamó con acento desolado: “¿Nada más eso nos quedó?”. Un amigo de Babalucas le contó: “Iba en mi bicicleta. Un peatón se me atravesó y lo atropellé”. Comentó el badulaque: “Menos mal que no atropellaste a una persona”. Muy acertado anduvo el presidente López Obrador en el reconocimiento que hizo a Miguel Riquelme, gobernador de Coahuila, por el buen trabajo que ha hecho para mantener a su estado en un ambiente de seguridad, orden y de paz. El elogio presidencial está fundado: en las raras, rarísimas ocasiones que la delincuencia organizada ha hecho presencia en esa entidad norteña se ha topado con una pronta y efectiva respuesta de la autoridad. El gobernante coahuilense ha realizado, como bien lo dijo el presidente, una permanente labor de coordinación entre las corporaciones municipales, estatales y federales, y eso ha permitido hacer frente con eficacia y rapidez a las bandas violentas que han pretendido establecerse en territorio coahuilense. Como ejemplo está el reciente e inusitado caso de Villa Unión: los atacantes de ese lugar se vieron obligados a huir ante las fuerzas del orden. En el curso de su Segundo Informe, que presentó en el magnífico Centro de Convenciones de Torreón, el gobernador hizo referencia a la energía con que su administración enfrenta a los criminales. Los asistentes se pusieron en pie y le dieron un aplauso que parecía interminable. En esa forma todos los sectores de la sociedad reconocieron, igual que el presidente López Obrador había hecho ese mismo día en la mañana, la excelente labor que Riquelme ha realizado en el importante rubro de la seguridad, lo cual ha redundado en progreso para Coahuila y en bienestar para sus habitantes. A más de eso el gobernador Riquelme anunció la llegada al mundo de su primer nieto, Andrés, lo cual dio a la ocasión un toque muy humano que mucho agradó a los asistentes. Enhorabuena. Don Valetu di Nario, señor de edad provecta, seguía disfrutando pese a sus muchos años los placeres que brindan Venus, Baco y Euterpe, la musa que preside los deleites de la música. Sus excesos de cama, bebida y bohemia lo llevaron a un grado tal de extenuación que su médico se preocupó. Le dijo."Don Valetu: con ese modo de vivir que lleva está poniendo usted en riesgo su existencia. Modérese, limítese, conténgase. Si deja el vino, las mujeres y el canto le garantizo 15 años más de vida". "Con cinco me conformo -replicó el maduro caballero-. Dejaré el canto". Lord Feebledick ingresó al Buzzard Club, formado por señores de avanzada edad. El administrador le advirtió: "Aquí no se habla de política, religión y sexo". "¿Por qué?" -se extrañó el lord. Le explicó el otro: "Los dos primeros temas son polémicos, y del tercero ya no nos acordamos". Don Lupercio marchó al otro potrero. Quiero decir que se murió. En el funeral la inconsolable viuda no dejaba de llorar. Su compadre Pitorrón la confortó con palabras que alcanzaron a oír todos los presentes. Le dijo: "Vea las cosas por el lado bueno, comadrita. Ya no estaremos cometiendo adulterio". FIN.             


MIRADOR.                

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

En la antigua casa de Ábrego habitan dos fantasmas que por la noche se presentan.   Uno es la nostalgia.        El otro los recuerdos.             La nostalgia llega a la cocina donde he quedado solo con el pretexto de beber una última taza de té de yerbanís. Ahí la nostalgia y yo hablamos de las cosas idas. Al terminar ella se va y me deja su melancolía.     Luego, en la alcoba oscura ya, vienen los recuerdos. Veo a mi esposa, muchacha de 19 años, y a mis hijos, pequeños todavía. Y me miro yo mismo con mis sueños que parecían realidad y mis realidades que ahora parecen sueños.     Me gusta la visita de los recuerdos y de la nostalgia. Es agradable su conversación, que empieza siempre con las mismas palabras: "¿Te acuerdas?". Les agradezco que me devuelvan los días que ya no volverán, que me den el presente del pasado.         Esta noche volveré a sentir el goce de estar triste. Cuando los recuerdos y la nostalgia lleguen les diré: "Bienvenidos", y charlaré con ellos antes de que yo mismo sea una nostalgia apenas sentida, un recuerdo apenas recordado.    ¡Hasta mañana!...  


MANGANITAS. 

Por AFA. 

". Mejora el futbol mexicano.".         La afición, esperanzada,        en su deporte confía,             pues el futbol se veía,            la verdad, de la patada.