Opinion

De política y cosas peores

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Catón

lunes, 31 agosto 2020 | 05:00

Ciudad de México– Dulcilí se inscribió en un club nudista, y asistió al baile de aniversario de la agrupación. "Pero me salí muy pronto -relató-. Las cosas estaban muy agitadas". La maestra les pidió a los niños que mencionaran algo bonito. "El crepúsculo" -propuso Juanilito "El cielo con estrellas" -sugirió Rosita. Habló Pepito: "El embarazo". "¿El embarazo? -se desconcertó la profesora-. ¿Por qué dices que el embarazo es algo bonito?". Explicó el chiquillo: "Mi hermano mayor le contó a mi papá que había embarazado a su novia, y mi papi le dijo: 'Qué bonito, ¿verdad? Qué bonito'". Doña Macalota, esposa de don Chinguetas, les comentó a sus amigas: "Mi marido es antropólogo". "¿De veras?" -se interesó una. "Sí -confirmó doña Macalota-. Conoce todos los antros de la ciudad". El joven Castulino, muchacho de buena conducta, cedió a los encantos de Frinela y fue con ella a la cama. Al terminar el trance erótico sintió remordimiento por su claudicación. Apenado le dijo a la chica: "Quiero que sepas que esto no es práctica común en mí". Replico Frinela: "Ya me di cuenta. De inmediato noté que no tienes ninguna práctica". Doña Tridua le contó a doña Tebaida: "En esa universidad las alumnas y los alumnos se matriculan juntos". "¡Caramba! -se escandalizó doña Tebaida-. ¡Hasta dónde han llegado las costumbres!". Juntos haremos histeria. Facilón es el juego de palabras, pero tiene su base en el sombrío anuncio hecho por el secretario de Hacienda en el sentido de que el próximo año será aún más difícil que éste 2020, tan fatal. Las palabras del funcionario deberían ponernos a temblar de no ser porque ya estamos temblando. Ciertamente no ayuda a quitar o disminuir ese temor un Gobierno que no ha sabido guiarnos por las encrucijadas de la pandemia, los laberintos de la economía y los meandros -aunque se oiga mal- de la inseguridad. No obstante el ominoso panorama recordemos que los mexicanos tenemos una gran capacidad de resistencia, y que en horas de oscuridad como éstas siempre echamos mano a nuestro sentido de solidaridad, nos ayudamos unos a otros, estrechamos los lazos de familia y de amistad y capeamos el temporal hasta la llegada de mejores tiempos. Así haremos también ahora. Saldremos adelante por encima de la pandemia y las insuficiencias gubernamentales. Él: "Anda, mi amor. Un dedito nada más". Ella: "No. Así le dicen a una, y las cosas nunca paran ahí". Él: "Vamos, mi vida. Te prometo que será solamente un dedito". Ella: "Te digo que no. Luego sigue lo demás, y cuando menos lo piense ya estaré en problemas". Él: "Pero, mi cielo: ¿qué daño puede hacerte un dedito de vino?". La esposa de don Languidio le reveló al médico de la familia que su marido ya no podía izar el lábaro de su varonía. "Llega usted en el momento oportuno -declaró el facultativo-. Precisamente hoy recibí un centilitro de las miríficas aguas de Saltillo, capaces de animar al más desanimado. En el Museo de Jutlandia le administraron un par de gotas a la momia de un hombre de la Edad de Piedra, y el cavernario se puso como loco. Todo el personal femenino de la institución salió corriendo para librarse de los ímpetus eróticos del revivido troglodita. El director fue el que la llevó. Dele usted estas gotas a su esposo y ya verá los resultados". Al día siguiente el facultativo llamó por teléfono a la señora y le preguntó si las píldoras habían funcionado: "¡Y en qué forma, doctor! -exclamó ella-. ¡Los resultados han sido maravillosos! ¡Estoy feliz!". "Ya veo -sonrió el médico-. Y ¿qué opina de esto su marido?". Respondió la señora: "A él todavía no le he dado las gotas". FIN. 

MIRADOR.

Por Armando FUENTES AGUIRRE.

Cuando el arroyo lleva agua, y miro lo que es el agua,

en el cauce no veo agua: veo ciruelos, granadas, 

sabrosas nueces, manzanas edénicas, trigo, dalias.

Miro sangre verde -savia de árboles-, y veo savia

roja, sangre de animadas criaturas: mujeres mágicas,

hombres efímeros, lánguidas sierpes, libélulas, águilas.

Toda cosa es cosa acuática. Todo es agua transformada.

Manrique en sus Coplas habla de la vida, que es el agua

de un río que pasa y pasa hasta que en el mar acaba

de la muerte. Pero el agua, tan pasajera, no pasa.        

Queda hecha vida. Enseñanza es ésta que oí en la cátedra

del arroyo. Todo es agua. La vida, agua transformada.

Bebamos la vida. Agua somos que se bebe el agua.

¡Hasta mañana!...

MANGANITAS.

Por AFA.

"AMLO no fue a Saltillo"

El pueblo, que no se humilla

ante abusos ni falacias,

está yendo a darle gracias       

al Señor de la Capilla