Opinion
Periscopio

¿De veras Pancho, eres feliz?

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Armando Sepúlveda Sáenz
viernes, 13 septiembre 2019 | 05:00

En realidad, Pancho somos todos. Y habría que preguntarse si somos felices, mucho, poco, o más, o menos. El que mostró alborozo en dos de sus informes mañaneros fue el presidente de la República, al enterarse que una medición arrojaba el resultado que puede interpretarse como que los mexicanos somos ¡felices, felices, felices! conforme la percepción del titular del Ejecutivo Federal de los datos más recientes de la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) levantada por nuestro Instituto Nacional de Geografía y Estadística (mejor conocido como el INEGI). Templo estadístico de los neoliberales y de los afectos a medir los problemas para definirlos cabalmente y sustentar las políticas públicas cuya finalidad es enfrentarlos o resolverlos.

Pero vayamos por partes. El Bienestar subjetivo, es un tema escabroso que los sistemas de estadística oficial habían eludido. En caso de México la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2014 incluyó por primera vez una sección de preguntas relacionadas con el bienestar subjetivo (módulo de la encuesta). 

El enfoque de Medición del Progreso de las Sociedades surge de un consenso internacional en el que ha influido el reporte de la Comisión Sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social (Comisión liderada por Joseph E. Stiglitz, Amartya Sen, Jean-Paul Fitoussi. Los dos primeros premios Nobel y el último un reconocido y laureado economista francés), en donde se señalan algunas de las limitaciones de las estadísticas acostumbradas para reflejar el progreso y el bienestar social. Dicho sea de paso, el Informe no tiene desperdicio y es una lectura obligada para los analistas de la problemática social. 

En los últimos años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la que México es miembro, se hizo eco de esta iniciativa y formuló recomendaciones para captar estadísticamente un aspecto que mira más allá de las mediciones convencionales, que en particular aquí se atiende, --constitutivo de la Medición del Progreso de las Sociedades-- se le denomina “bienestar subjetivo”.

Bienestar objetivo y subjetivo son dos aspectos que se complementan. El bienestar objetivo centra su atención en satisfactores materiales de la existencia social, cuya suficiencia es determinada por un experto o grupo de expertos para permitir el ejercicio de capacidades de individuos y poblaciones. Bienestar subjetivo hace referencia a experiencias de vida en primera persona. 

Si el propósito del desarrollo es hacer que las personas vivan mejor, es entonces imprescindible considerar cómo ellas están experimentando su vida. “Sin el testimonio vivencial de los individuos, la identificación de su bienestar quedaría incompleta”.

El INEGI se sumó a este esfuerzo de medición desde 2014 en el cual se toma en cuenta la dimensión subjetiva del bienestar a partir del diseño de los denominados módulos BIARE (Bienestar Autorreportado) que acompañan a encuestas en hogares del Instituto, ello para tener una comprensión más integral de las personas y de la sociedad en el México del siglo XXI, así como del impacto de la política pública en la forma en que las experimentan en sus vidas.

A partir de estas preguntas se generaron 17 tabulados que permiten observar cómo los patrones de uso del tiempo de diferentes grupos de la población se relacionan con el bienestar que experimentan. Las preguntas, de las cuales provienen estos tabulados, se centran en la satisfacción con diferentes aspectos de la vida de las personas (vida en general, vida familiar, vida afectiva, vida social, situación económica y vivienda) y con el grado de felicidad expresado por el individuo en el momento de la entrevista. 

El propósito del INEGI es “Poner a disposición de estudiantes, especialistas, funcionarios, académicos, investigadores y público en general, información organizada con perspectiva de género que muestre la relación entre el uso del tiempo y el bienestar subjetivo de las personas de 12 años y más”. 

El módulo de percepción de bienestar incluye tres subtemas: Satisfacción en el uso del tiempo; Satisfacción personal; y Percepción de felicidad.  Este último subtema contiene una pregunta que admite una gradación de cinco niveles: Nada feliz; poco feliz; más o menos feliz; feliz; y muy feliz. La desgracia del informe del INEGI para los Indicadores de Bienestar Autorreportado (BIARE) de la Población Urbana con cifras a julio de 2019, no contempla esta parte del módulo.

No obstante, se tiene una aproximación. Los resultados indican que en una escala del 1 al 10, el promedio de satisfacción con la vida reportado por la población adulta urbana, de 18 años y más,  se ubicó en 8.3, valor igual al de julio de 2018. Si se analizan todos los dominios de satisfacción, se observa que los relativos a la esfera privada de las personas se valora más que aquellos que tienen que ver con la vida en espacios abiertos o públicos. Por ejemplo, el dominio de las relaciones personales obtiene una calificación promedio de 8.7; en tanto que los dominios: País y Seguridad ciudadana, muestran una valoración en deterioro (comparando 2018 con 2019), con promedios de 6.8 y 5.3 respectivamente, bastante por debajo de la valoración general.

De modo que no hay lugar para gritos de algarabía y gozo. Los mexicanos estamos más insatisfechos en los dominios públicos (incluyendo seguridad) y percibimos nuestras relaciones personales cercanas, personales o ocupacionales, con satisfacción creciente. Las percepciones cambian por estratos de edad, mostrando una tendencia a disminuir conforme la edad. Tal vez porque la 4T aún no incide positivamente en la vida de las personas. ¿Habrá que esperar, la próxima encuesta? Si no se cancela, como se ha advertido por falta de presupuesto. Al respecto ¿cuál será la percepción del director general del INEGI?