Opinion

Debe actualizarse la Ley de Precursores Químicos

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Omar Bazán Flores

sábado, 06 agosto 2022 | 05:00

En el año 1988 se llevó a cabo la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, a la que México está suscrito.

Como su nombre lo indica, contiene disposiciones y requisitos detallados relativos al control de precursores (Legislación y medidas de control). 

"Las partes adoptarán las medidas que estimen adecuadas para evitar la desviación de las substancias, utilizadas en la fabricación ilícita de estupefacientes o sustancias sicotrópicas, y cooperarán entre ellas con este fin", se lee.

Fueron los esfuerzos conjuntos y coordinados de Gobiernos resueltos a establecer medidas para prevenir el desvío de precursores y sustancias químicas esenciales para la fabricación ilícita de drogas, que condujo a la Convención de 1988, y en la actualidad la Convención tiene una adhesión casi universal. 

De la convención nació "La Lista Roja", se trata de un concentrado con nombres  de precursores y sustancias químicas usados frecuentemente en la fabricación ilícita de estupefacientes y sustancias sicotrópicas sometidos a fiscalización internacional.

Esta se ha mantenido en constante "edición", adicionando diversas sustancias precursoras que el crimen organizado ha ido utilizando de forma ilícita al encontrar mayor disponibilidad por no encontrarse reguladas en el marco jurídico nacional de los países miembros, por lo que es indispensable que todas ellas sean objeto de control.

Se debe decir que por tratarse de precursores químicos utilizados en la industria para fines lícitos, no deben prohibirse tajantemente, sino el punto es que su procesamiento sólo sea utilizado para aquellos fines lícitos que los países requieran. 

Es necesario mencionar que el marco legal mexicano debe ir actualizando las regulaciones en el uso y procesamiento de algunos precursores, en aras de la salud y la ciencia. 

De existir una autorización y disponibilidad, se debe saber qué personas los comercializan y en cuántas cantidades.

En una reciente propuesta de modificación a la Ley de Precursores Químicos, expongo que se permita a adicionar sustancias y todas las formas isométricas que sean publicadas por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico de Estupefacientes y Substancias Sicotrópicas. 

Tomando en cuenta los siguientes factores:

I. La importancia y diversidad de su uso lícito, así como el costo que implica su regulación;

II. La frecuencia con la que se emplean en la fabricación ilícita de narcóticos, y

III. El volumen de narcóticos producidos ilícitamente con las substancias de que se trate y la gravedad del problema de salud pública que se ocasione.

Me permito informar, por ejemplo que en el caso del fentanilo, el cual es un opioide sintético muy eficaz para aliviar el dolor crónico moderado o severo.

Esta sustancia se une a los receptores opioides del cuerpo, aumentando los niveles de dopamina en el sistema nervioso central. El incremento de la dopamina origina un estado de relajación, alivia el dolor, disminuye la percepción del sufrimiento y promueve un efecto de bienestar y euforia.

Se utiliza en medicina para controlar el dolor durante la cirugía; también se usa para tratar los síntomas de dolor crónico en diversas afecciones como puede ser el cáncer. 

El fentanilo deprime los centros respiratorios, el reflejo de la tos y contrae las pupilas. Actúa en pocos minutos aliviando el dolor y produciendo sedación. Pero su efecto es de corta duración, de entre 30 a 90 minutos.

El fentanilo fue sintetizado por primera vez por Paul Janssen en 1960 tras estudiar elementos análogos a la petidina, una sustancia con actividad opioide. Fue a partir de entonces cuando se generalizó el uso de fentanilo en medicina, en forma de citrato de fentanilo, como anestésico general.

Después de esto, muchos otros análogos de fentanilo se desarrollaron e introdujeron en la práctica médica, incluyendo sufentanilo, alfentanilo, remifentanilo y carfentanilo.