Opinion

Del problema del agua a la guerra política

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 13 septiembre 2020 | 05:00

En algo tienen razón tanto el gobierno federal como el estatal, el problema del agua se ha convertido en una interminable y sin vista de solución guerra política, donde la polarización aleja una posible solución, alentada por cientos de mensajes en las redes sociales que sólo agregan más rencor y violencia, y claro, un oportunismo político del que nadie se quiere alejar.

Ni la muerte de Jessica ha traído un poco de prudencia entre los políticos, menos en sus posiciones lo que augura que esta guerra será interminable.

Nomás para darnos una idea de estos enfrentamientos, hay que dar un vistazo a los "hashtags" en torno al conflicto #ChihuahuaEjemploVs4t, #OposicionGolpista, #ElNorteSeLevanta, #PresaLaBoquilla, y se puede entender que lo menos que se busca es lograr una solución, ni siquiera entender el conflicto.

La postura de los agricultores y campesinos de Chihuahua es muy clara; en este desierto el agua vale más que el oro, es la vida misma que no están dispuestos a entregar, pero tampoco necesitan de los políticos oportunistas para defender su modo de vivir.

Es lo que parecen no entender los políticos desde la Ciudad de México, desde el Presidente Andrés Manuel López Obrador y los funcionarios inferiores de la Conagua, Guardia Nacional o la Secretaría de Gobernación, muchos menos esos defensores que lanzan ataques sin siquiera conocer Chihuahua.

Los ataques contra agricultores, campesinos, activistas y políticos de Chihuahua provienen de varias cuentas que siempre han apoyado a la 4T, entre ellas: #EsUnHonorEstarConObrador, @SinLinea_Mx y otras más, que sólo demuestran que sus comentarios sesgados se hacen sin información, sólo atender a consignas.

Tratando de aportar un poco a la solución, es urgente entender este conflicto que ha escalado en violencia desde el mes de julio, ante el engaño de las autoridades federales que han extraído el agua de las presas a hurtadillas y con mentiras.

Se ha hablado y escrito mucho sobre el famoso tratado de aguas internacionales de 1944, de su benevolencia o maldad contra el pueblo de Chihuahua, y que si el agua pertenece o no los agricultores de las cuencas alrededor del río Conchos, pero en todo esto queda claro que no se puede entregar lo que no se tiene, en otras palabras, sin agua no hay para entregar agua.

Los manifestantes han acusado que esa extracción pone en riesgo el agua para sus cultivos y la viabilidad de sus cosechas y claro el gobierno federal su principal argumento es que debe cumplir con un plazo para retornar el líquido a Estados Unidos.

Ahora bien, ni el gobierno federal ni el estatal, menos los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y Morena pueden negar que están metidos hasta los codos, todos han tratado de obtener dividendos políticos.

Las declaraciones en las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador, presidente de la república, en el sentido de que en las protestas existe un interés político, señalando directamente a políticos como los exgobernadores Fernando Baeza y Reyes Baeza, o al senador Gustavo Madero y varios diputados locales y federales, denotan que no tiene el mínimo interés de lograr un acuerdo.

Como se refirió en este espacio, la presión desbordada de campesinos exigiendo detener el saqueo de agua de las presas de Chihuahua demuestra que cuando se trata de conjugar intereses políticos partidistas y económicos con la necesidad de los hombres y mujeres de campo se puede provocar una mezcla explosiva difícil de dominar... y lo que se temía, desencadenar en una tragedia, ya sucedió.

Se debe ser claro, no se puede ser inocente y pensar que las movilizaciones, enfrentamientos y plantones son de generación espontánea; en su momento fueron alentados y provocados desde las esferas del poder político y económico y ahora no saben cómo terminarlas, y el gobernador Javier Corral no puede ocultar que varios operadores de la región ligados al gobierno estatal fueron quienes iniciaron las movilizaciones y enfrentamientos en torno a la rivera del río Conchos.

Pero no se debe perder el problema en discusiones políticas; la muerte de Jessica en manos de la Guardia Nacional, debe ser ya un basta a la indiferencia y la politiquería que ha enmarcado el mal llamado conflicto del agua, ¿cuántas muertes más quieren los políticos para entender?

 La presencia de miles de agricultores y sus familias con palos y piedras para defender su patrimonio, ¿no es este un claro mensaje de que la población está harta y que está dispuesta a defender con su vida su patrimonio?, pues todos lo entendemos menos los gobernantes, ni en el Gobierno del Estado ni en la Presidencia de la República.

Que alguien les diga ya tanto a Javier Corral como a Andrés Manuel López Obrador que no se pueden llevar impunemente el agua, que aquí en el desierto es la fuente de la vida, y que se defenderá con todo.

 Así que de entrada urge que saquen las manos todos aquellos que en su momento pensaron obtener beneficios políticos, y se atienda con claridad y prontitud este tema, la vida de miles de familias está en riesgo, al igual que la tranquilidad de toda la población.