Opinion

Derechos inhumanos

.

Víctor Guzmán

miércoles, 09 septiembre 2020 | 05:00

Determina la Organización de las Naciones Unidas que los derechos humanos son aquellos que toda persona, sin importar su raza, sexo, etnia, lengua, nacionalidad o religión debe tener, como el derecho a la vida, libertad, no debe existir la esclavitud y tortura. Pero sí, libertad de expresión, educación y trabajo.

Claro, entre varios derechos más que se determinan en esta carta magna que expide la ONU como baluarte de la libertad en todos sus órdenes. Cada nación se encarga de replicarlos o modificarlos de acuerdo a sus leyes intrínsecas. Conservando regularmente lo toral del asunto.

Sin embargo, una cosa es tenerlos por escrito, firmados y sellados y otro muy diferente llevarlos a la práctica en cada nación. En ocasiones podrán ser derechos inhumanos, en otros casos simulación del ejercicio, dejar hacer, dejar pasar.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México, debe ser un contrapeso en la ejecución de las leyes de las autoridades. Si no hacen esa, que es su competencia, entonces sólo sería una simulación que aprueba lo que se le dicta y no serviría de nada su función de existir. Por tal motivo, debe eximirse toda condición de juez y parte en esta dependencia, en cualquier nivel de gobierno.

Por otro lado, algunos se valen de estas leyes internacionales para realizar sus desmanes con el amparo que los protege, con ello abusan de sus actuares con la bandera de libertad de expresión, que sólo la exigen de manera unilateral. De lo contrario se consideran agredidos (as).

Los derechos humanos, se han llegado a utilizar para solapar las agresiones hechas por diversos colectivos que embisten a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideologías. Iglesias, monumentos y lugares que no la deben, son blanco de los insultos y destrucción de estos grupos, que hasta cierto punto se denigran así mismos con tal comportamiento. Sería más congruente arreglarlo a través de un foro o diálogo abierto y gozaría de mayor aprobación.

En otro aspecto, los delincuentes conocen ampliamente el actuar de la dependencia derechohumanista, en la cual se refugian y denuncian todo tipo de atropellos que pudieran ser víctimas por parte de la corporación policial, inclusive antes de que suceda, como un caso en alerta. Y claro son defendidos, a pesar que pudieran ser los peores asesinos o violadores, que para muchos no deberían vivir, pero los derechos humanos los protege, claro, por el hecho de ser personas, aunque hayan actuado como bestias con sus víctimas.

También podemos ver que existe una desigualdad abismal en el ejercicio de la defensa poniendo el ejemplo de dos casos diferentes: una persona que roba los huevos de una tortuga cuando desova, tendrá un castigo de hasta nueve años de cárcel y tres mil días de salario mínimo; mientras que en la ciudad de México matan a los bebés dentro del vientre materno, sin ninguna defensa de los derechos humanos y hasta gratuito sale este acto de asesinato. ¿Acaso la defensa de la vida no es lo primordial?

Es cuando vemos que existe algo que no anda bien, no cuadra, pensamientos oscuros o torcidos. Se da mayor protección a un animal que a un ser humano. Es uno de varios casos en los cuales se pone en tela de juicio el buen actuar de tal dependencia. 

Una cosa es ser expositor y defensor de los derechos humanos y otra permitir el pisoteo y denigración de la dependencia. Acción que en este momento se desarrolla en la máxima tribuna nacional de esta dependencia.