Opinion

Derechos sexuales y reproductivos de las/os adolescentes

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Rosa María Sáenz Herrera

domingo, 22 marzo 2020 | 05:00

En pleno siglo XXI, los derechos sexuales y reproductivos continúan siendo regateados para las niñas, niños y adolescentes. Jurídicamente hemos logrado avanzar, sin embargo en cuanto a la política pública que es donde debe traducirse el derecho, todavía existen muchas resistencias para implementar acciones, actividades que manifiesten una plena interpretación de la ley, debido a que el funcionariado público en turno que tiene la responsabilidad,  impone su sesgo y criterio personal, dejando de lado el derecho. 

Nos queda clara esta visión prejuiciosa de la directora del Colegio de Bachilleres en el Estado, quién recientemente realizó declaraciones públicas denostando en contra de los derechos aludidos haciendo declaraciones tan vulgares y retrógradas como “las machorras” en un evento público, sobre el cual ahora refiere en algunos medios de comunicación que la disculpen si alguien se ofendió con ello. Lo anterior deja claro que acepta el haberse pronunciado de manera denotativa hacía la diversidad sexual, algo grave en una funcionaria de ese nivel, que además se jacta de tener a su cargo 40,000 alumnas/os lo cual nos puede dimensionar el impacto de tal agravio.

Otro de los agravios en ese evento público con la citada funcionaria es cuando manifiesta que el sexo como tal sólo es para diferenciar a hombres y mujeres y no se puede hablar de otra cosa, ello para referirse que no se puede hablar de los derechos sexuales como tal.

A raíz de que la C. Teresa Ortuño asume la titularidad de la Dirección de la Educación Media Superior de los Colegios de Bachilleres son varias ocasiones en que la funcionaria ha dejado ver sus prejuicios y dogmas de fe que nada tienen que ver con los derechos de niñas, niños y adolescentes. Dejando ver un desconocimiento en la materia que ahora nos ocupa, lo cual provoca en mi persona   un ánimo colaborativo  para ilustrarle sobre todo en materia jurídica de dónde provienen estos derechos a los que venimos aludiendo. Partiendo de que el Estado tiene  responsabilidad de atender a esta población que las edades en las que se encuentran los hace vulnerables.

Los Derechos Sexuales y reproductivos de las y los jóvenes nacen en México a partir de la Declaración de Tlaxcala en el año 2000, en la que más de 200 jóvenes de diferentes estados de la República Mexicana se reunieron y redactaron los que sería la “Declaración de los Derechos Sexuales Reproductivos de las/os jóvenes”  quién convocara en ese entonces fue el Instituto Mexicano de la Juventud, retomando en estos términos la promoción de dichos derechos la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes quedan resumidos en una Cartilla de Derechos Sexuales de Adolescentes y Jóvenes que elabora las Comisión Nacional de los Derechos Humanos:

1.- Tenemos derecho a decidir de forma libre, autónoma e  informada sobre nuestro cuerpo y sexualidad de acuerdo con nuestras facultades en evolución.

2.-Tenemos derecho a ejercer y disfrutar plenamente nuestra sexualidad y vivir cualquier experiencia, expresión sexual, erótica o de género que elijamos, siempre que sea con pleno respeto a los derechos de las personas involucradas y acorde con nuestras facultades en evolución, como práctica de una vida emocional y sexual plena, protegida y placentera.

3.- Tenemos derecho a manifestar públicamente nuestros afectos y a ejercer nuestra libertad individual de expresión, manifestación, reunión, identidad sexual, de género y cultural sin prejuicios, discriminación ni violencia.

4.- Tenemos derecho a decidir libremente con quién o quiénes relacionarnos afectiva, erótica y socialmente, así como decidir y ejercer nuestras prácticas sexuales, elegir las diversas formas de relacionarnos, elegir con quién compartir nuestra vida, sexualidad, emociones, deseos, placeres, y/o afectos, de manera libre y autónoma.

5.- Tenemos derecho a que se respete nuestra privacidad e intimidad y a que resguarde confidencialmente nuestra información personal en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo el sexual, sin importar la edad, con énfasis en adolescentes.

6.- Tenemos derecho a la vida, a la integridad física, psicológica y sexual, a vivir libres de violencia y a que no se nos someta a ningún tipo de tortura ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

7.- Tenemos derecho a decidir de manera libre e informada sobre nuestra vida reproductiva, si deseamos o no tener hijas (os), cada cuándo y con quién, sin que nuestra orientación sexual, estado de salud, identidad de género, edad,  estado civil o cualquier otra condición o característica personal sea un impedimento para ello, teniendo en cuenta la evolución de nuestras facultades, así como nuestras necesidades.

 8.- Tenemos derecho a la igualdad, a vivir libres de prejuicios y estereotipos que limiten nuestras capacidades, prácticas y ejercicio pleno de los derechos.

9.- Tenemos derecho a vivir libres de discriminación.

10.- Tenemos derecho a la información actualizada, veraz, completa, científica y laica sobre sexualidad, para tomar decisiones libres sobre nuestra vida.

11.-Tenemos derecho a la educación integral en sexualidad que fomente la toma de decisiones libre e informada, la cultura de respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad.

12.- Tenemos derecho a los servicios de salud sexual y reproductiva que sean amigables para adolescentes y jóvenes, confidenciales, de calidad, gratuitos, oportunos y con pertinencia cultural.

13.- Tenemos derecho a la identidad sexual, construir, decidir y expresar nuestra identidad de género, orientación sexual e identidad política.

14.- Tenemos derecho a la participación en las políticas públicas sobre sexualidad y reproducción, en su diseño, implementación, evaluación y seguimiento.

Esta Cartilla prácticamente emana de la citada Declaratoria de Tlaxcala en el año 2000 y se sustenta en Tratados internacionales como es  la Convención para Eliminar la Discriminación hacía la Mujer    (CEDAW), Convención para Eliminar, Erradicar y Sancionar  todas las formas de violencias hacia la Mujer (mejor conocido como Belem Do Pará), Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, Ley Estatal de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Chihuahua, Artículo 1º., 2º., 3º. y 4to. de la Constitución Mexicana.

En una cultura patriarcal donde se nos han educado de manera  diferenciada a hombres y mujeres, el Estado debe asumir su responsabilidad para lograr que estos derechos sean plenos pues no nos queda la menor duda que dicha cultura  ha permeado toda la estructura social, minando los derechos de un sector de la población que han sido las mujeres y si no realizan acciones para erradicar esa visión patriarcal seguirá perpetuándose en prácticas discriminatorias como es el caso que ahora comentamos de esta funcionaria pública en quien reside una gran responsabilidad, empezando por el pleno respeto a la diversidad  sexual en pleno respeto a la dignidad de las personas. Que aunque ahora pida disculpas por las expresiones que vertió públicamente ha dejado descubierta su falta de sensibilidad, su homofobia y el total desconocimiento para tocar el tema de derechos sexuales de las y los adolescentes que la falta de información los coloca en una situación de riesgo. Si realmente se arrepiente de haber utilizado el lenguaje homofóbico que hizo, debería estar presentando su renuncia en señal de una real disculpa.

Me preocupa que la funcionaria pública en mención se reconoce como de los grupos   Pro-vida, y de Vida y Familia; quienes hemos andado en la defensa de los derechos humanos sabemos que estos grupos se han caracterizado no para informar sobre los derechos sexuales  sino para evitar dicha información lo cual ya es violatorio de los derechos humanos, su principal bandera es la abstención de la actividad sexual, lo cual ya está demostrado que no funciona, está más que demostrado que en los países donde se incluye esta información en currícula y   programas escolares, el ejercicio de la actividad sexual se retrasa y el embarazo en adolescentes no figura como problema.

El cuerpo de las y los adolescentes es el primer territorio en el  que debieran aprender el ejercicio de los derechos y obligaciones y si la educación (quienes tienen esa responsabilidad) es indiferente a atender este primer territorio, difícilmente podremos abatir el acoso sexual, el sexting, suicidio, violencia en el noviazgo, violencia familiar, embarazo no deseado, enfermedades de transmisión sexual, violación y abuso sexual, etc.

El Estado debe proteger y velar por todos estos derechos ya enunciados, la perspectiva de género es una herramienta a la cual debe atender toda política pública que emane del Estado, de lo contrario continuarán perpetrándose violaciones a los derechos humanos, el solo hecho de sostener a una persona tan falta de sensibilidad y prejuiciada con los principios que rigen las organizaciones que la funcionaria misma acepta públicamente pertenecer  que son Pro-vida y Vida y Familia. La política pública que se sigue en los Colegios de Bachilleres debe armonizarse con lo que ya se está aplicando en otras instancias del Estado de manera responsable, pues la transversalidad de la perspectiva de género debe impactar a toda la función pública. 

Del grave problema que nuestro Estado vivía era el embarazo en adolescentes, ocupando Chihuahua uno de los primeros lugares (Enadid 2014,my 2018 Inegi/Conapo). Se logra en la actualidad salir de ese deshonroso primer lugar, quiero suponer al trabajo articulado que GEPEA, realizó, a quienes les invitaríamos con todo respeto  que hagan una invitación a la directora de los Colegios de Bachilleres en el Estado con la finalidad de que se actualice en el quehacer público, pues su labor es de gran trascendencia en un clima de respeto a los derechos humanos pues cabe señalar que  no sólo es abatir embarazos en adolescentes sino impactar en todo el rezago histórico que hay en las mujeres para el ejercicio de sus derechos. 

Cabe hacer mención que una libre expresión no puede contravenir derechos, por aquello que pudieran manifestar, quienes defiendan sus prejuicios por lo que ahora expongo, que además lo realizo con una plena convicción y en total respeto a los derechos humanos. Así mismo convoco para que toda persona sea del ámbito público o privado se exprese en un marco de respeto y de legalidad sin aludir a sus creencias religiosas o prejuiciadas por su estilo de vida personal, que también son respetables siempre y cuando ello no prive del ejercicio de derechos a terceras personas.

La autora es integrante del Centro de Atención a la Mujer Trabajadora A. C.