Opinion

Desaparición forzada

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 04 septiembre 2022 | 05:00

“Amnistía Internacional, entre otros organismos, ubica a México entre los países que más violentan los derechos humanos”

México, tierra de desapariciones forzadas, en lo que va del año, más de 105 mil personas se registran como desaparecidas, en promedio, 47 casos diarios, casi el doble de registrados entre noviembre de 2021 y mediados de abril de 2022, el último informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU lo confirma. Además, de 52.000 personas no identificadas en fosas y morgues de todo el país. Herencia de dolor que marca un presente lastimado por los cárteles de la droga, los grupos criminales dedicados a la extorsión, el secuestro y la trata, aunado a los abusos de las fuerzas de seguridad del Estado, donde el dolor de las heridas supura por el desinterés o silencio institucional.  

A pesar de las cifras sin precedentes, donde México y Colombia suman 200 mil desapariciones en 2022, en nuestro país la justicia no llega, en esta materia sólo se han obtenido 36 sentencias condenatorias, desde el año pasado no se registra ninguna, la impunidad sigue reinando con el 90 por ciento. El subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población, Alejandro Encinas, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas (30 de agosto) destacó que la impunidad sigue prevaleciendo en varias de las fases del proceso de justicia, dijo: “Delito que no se castiga, se vuelve a cometer”.

Reconoció públicamente que la estrategia emprendida por la 4T para acabar con la impunidad no ha funcionado, y no sólo en los casos de desaparición forzada.

Amnistía Internacional, entre otros organismos, ubica a México entre los países que más violentan los derechos humanos, impactantes los audios e imágenes que circulan en las redes sociales y espacios informativos de víctimas de desapariciones forzadas, de desplazo, de trata, de pornografía infantil, de tortura, de amenazas y crímenes de periodistas, activistas sociales y de odio, ensombreciendo la imagen de nuestro país en el extranjero; desgraciadamente, la impunidad, la corrupción y el silencio ciudadano recrudecen la violencia.

La desaparición forzada es un crimen que atenta contra la dignidad humana, constituye una violación flagrante al derecho internacional, que según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, vigente desde el primero de julio de 2002, no prescribe. Lamentablemente, esta práctica prevalece en México, datos oficiales confirman que despuntó cuando el ex Presidente Felipe Calderón inicio la llamada “guerra o combate frontal contra el narcotráfico”, acentuada en el sexenio de Peña Nieto. A como va la cuenta, la actual administración superará con creces las cifras del horror. 

El presidente López Obrador tiene ante sus ojos, uno de los temas más desafiantes de la administración, el pueblo de México está harto del contexto actual, anhela navegar en aguas mansas, que den respiro. Hoy, son tiempos de solidaridad, de tolerancia, de trabajo compartido, no de cinismos y/o revanchismos políticos, dejar atrás la argucia electorera. Por desgracia, se ve un camino agreste, con piedras y espinas. Pongámonos en los zapatos de quienes sufren este dolor indescriptible, les comparto nuevamente lo dicho por una madre, al leerlo enmudezco: “Ya son siete años sin saber de él, a veces me pregunto cuanto tiempo llevo aguantando sin mi hijo. Siempre le pregunto a Dios: si vive ¿cómo estará? Los vecinos nos dicen que nos aplaquemos ya, después del tiempo la gente es ajena al dolor de uno, que nos digan ya la verdad, por muy dolorosa que sea”.  Sumemos Voces.