Opinion

Desarrollo integral y estancias infantiles

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Armando Sepúlveda Sáenz
miércoles, 03 abril 2019 | 18:47

La significación del desarrollo integral de la niñez y la trascendencia del programa de estancias infantiles parecen perderse en denominaciones generales que resultan por demás abstractas y nebulosas, de tal modo que el impacto en la situación de los infantes sólo resulta accesible por vía práctica de los padres que acceden al servicio que prestan a sus hijos las EI. Para los demás, su importancia por el reporte noticioso queda velado tras la cortina de los malos manejos y la posibilidad de acceder a una ayuda por los padres “a título de beneficiarios” para el cuidado de los menores de edad ¿Y con los derechos humanos de la niñez qué ocurre? ¿Acaso no importan?

La matriz primigenia del derecho al desarrollo integral proviene del Artículo 6 de la Convención Sobre los Derechos del Niño. Con base en él se ha estructurado el llamado Principio General del  derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo. En relación con el derecho al desarrollo, el Comité de Derechos Humanos ha interpretado el término desarrollo como una concepto integral que involucra todos los aspectos de la vida del niño, tales como el desarrollo físico, mental, espiritual, psicológico y social del niño, elementos todos necesarios para el desarrollo integral del niño.

En tal virtud la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha consignado en su Artículo 4º  en sus párrafos sexto y séptimo, para el desarrollo integral: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez (Énfasis añadido).

Los ascendientes, tutores y custodios tienen la obligación de preservar y exigir el cumplimiento de estos derechos y principios.”

Si bien para las Naciones Unidas el concepto de desarrollo incluye todo el catálogo de los derechos del niño, el constituyente mexicano se circunscribió a enumerar cuatro de ellos. No obstante, queda perfilado el objetivo de la aplicación del principio del interés superior de la niñez, que es el desarrollo integral.

En general los derechos humanos conforman un sistema que se caracteriza por ciertos principios de alcance universal, y que la Constitución mexicana los recoge en el artículo 1º párrafo tercero: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.”

Al respecto, se debe recordar que Convención sobre los Derechos del Niño reconoce un catálogo amplio de derechos de niñas, niños y adolescentes, entre ellos el derecho a no ser discriminado, a la vida, a la identidad, a la nacionalidad, a no ser separado de sus padres, a la libertad de expresión, pensamiento, conciencia y religión, a ser escuchado en todo procedimiento que le afecte, a la libertad de asociación, a la protección de la vida privada, de acceso a la información, al disfrute del más alto nivel posible de salud, a la seguridad social, a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social; a la educación, al esparcimiento y al juego, a ser protegido contra la explotación, entre otros. La aplicación del interés superior de la niñez implica que se debe considerar el catálogo completo de derechos, y que éstos están íntimamente relacionados con los principios de indivisibilidad (cuya idea central es que la concreción de los derechos requiere de la realización conjunta de todos ellos) y de interdependencia (el disfrute de un derecho o de un grupo de derechos depende de la realización de otro derecho u otros derechos).

Todas las modalidades de centros de atención y cuidado, se proponen alcanzar el desarrollo integral infantil (fueren guarderías o estancias infantiles en los sectores público, privado o social) en el marco de la totalidad de los derechos de la niñez. La pretensión de cancelar el programa de estancias infantiles pretextando irregularidades en su operación, va directamente contra el ejercicio de los derechos de la niñez, por ello resulta alentador que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haya iniciado el otorgamiento de la suspensión de la operación del programa como efecto de los amparos presentados por las instituciones afectadas o terceros con interés legítimo para pugnar por el respeto a los derechos de niñas y niños.

Queda la expectativa de que el gobierno federal, pase del discurso a la comprobación de las irregularidades, se finquen las responsabilidades del caso y se de curso al debido proceso judicial. No cabe la impunidad. Todo el peso de la ley a quienes hayan desviado o hecho mal uso de los recursos fiscales que los contribuyentes aportamos. 

Ayer el presidente de la república notificó que se revertiría la decisión de cancelar el programa, dando lugar a una revisión al mismo, pero manteniendo los apoyos a los padres ¿Qué significará la revisión del programa? Si se identificaron 97 mil niños fantasma ¿pronto sabremos quiénes y cómo les dieron a “luz”?