Opinion

Desbocados en el PAN, presionan con Lucha

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Nicolás Juárez Caraveo
sábado, 30 marzo 2019 | 21:08

La denuncia presentada por el consejero de la Judicatura Joaquín Sotelo no se puede entender sino en la presión que se realiza para buscar una definición apresurada del gobernador del estado Javier Corral Jurado: con quién piensa jugarse la sucesión y con ello se adelantan al proceso del 2021.

Y esta decisión no es nada sencilla para el gobernador; o continúa dándole poder a sus amigos de la izquierda que cada día se dan cuenta del error de no haberse subido a la corriente morenista, o regresa a sus orígenes, la derecha ahora engallada con Gustavo Madero a la cabeza.

Primero es necesario entender el contexto de la denuncia de Joaquín Sotelo, en el sentido de presuntas irregularidades en los exámenes para la elección de jueces y magistrados del año pasado en el Tribunal Superior de Justicia.

Quienes conocen las entrañas del Partido Acción Nacional y sus grupos, saben que Sotelo Mesta obedece únicamente a los deseos e intereses de Madero Muñoz, él no se hubiera aventado al ruedo sin el permiso del que quiere ser el candidato de Corral a sucederlo.

Desde el principio Joaquín Sotelo, quien fue cuestionado por su filiación panista al momento de ser designado por el Congreso del Estado como Consejero de la Judicatura, chocó con la aún preferida de Palacio, Luz Estela Castro, mejor conocida como Lucha Castro.

Dentro del Tribunal Superior de Justicia se conocen públicamente los encontronazos que han tenido ambos personajes, donde la que ha ganado varias batallas ha sido Lucha, primero al tronar al presidente del Poder Judicial al magistrado Julio César Jiménez Castro e imponer a Pablo Héctor González Villalobos, y segundo ni se diga en la designación de jueces y magistrados donde se sirvió con la cuchara grande.

Claro que Joaquín Mesta no se ha quedado con las manos cruzadas, por órdenes de su jefe político, Gustavo Madero, lograron que entrara a la Dirección General de Administración  uno de sus alfiles preferidos, Carlos Olson San Vicente, quitando del camino a uno de los predilectos de la extinta Familia Feliz, Francisco Molina, con esta designación, Olson San Vicente llega a comandar las recolección de recursos para la campaña del 2021.

Así que las “patadas” entre la derecha y la izquierda dentro del Tribunal Superior de Justicia están a la orden del día, y se ha escogido como el terreno de batalla entre estas dos fuerzas, a ver quién gana en las preferencias del gobernador, y aquí lo peor que pueda pasar es que la presidencia del STJ y todo el consejo de la Judicatura tomen partido, porque sea cual sea su decisión van a perder.

Ya cometieron el primer error, tratar de defender a Luz Estela Castro y “ocultarla”, como lo publicó el día de ayer el Diario de Chihuahua en la nota “Esconden a ‘Lucha’ Castro; responderá TSJ acusaciones”, al señalar que la consejera de la Judicatura no responderá a las acusaciones vertidas por su compañero.

Claro que el presidente del Tribunal debe responderle a quien lo puso en esa posición, y según su dicho fue el acuerdo el defender a Lucha, por lo que el magistrado Pablo Héctor González asumió responder de manera institucional para evitar personalizar el tema. Antes había cuestionado la seriedad de la denuncia, y que sería la Fiscalía quien deberá analizar y responder, hoy la defensa institucional a Lucha.

Desde luego que esta lucha contra “Lucha” no se puede entender desligada de muchos otros acontecimientos dentro de la era panista con Javier Corral al frente, la salida del gabinete de Estefany Olmos, gente cercana a Francisco Barrio, se lee como un deslinde más de Corral con el exgobernador, donde se mencionan diferencias muy claras entre Corral y Barrio desde la salida del exsecretario de Salud Ernesto Ávila.

En el panorama se observa que al momento el gobernador ha permitido a su "favorita" administrar de manera autónoma la Justicia en la silla que representa, y por el otro lado está el mensaje claro de que Madero defiende sus intereses como protagonista y candidato de Corral en la venia del gabinete “panista".

Hay que reconocer que Javier Corral no se deja presionar y dejando en el pasado claras muestras de que no permite se le compitan en su corazón, con sus amigos, como la alianza que protagonizó en la campaña del 2004 con Jaime García Chávez a quien lo encumbró como diputado plurinominal y provocó que el comité de financiamiento del PAN le retirara su apoyo. En su momento Federico Terrazas (QEPD) condicionó darle dinero para su campaña si seguía la alianza con la izquierda, en la historía sólo García Chávez ganó, y entre Federico Terrazas y Javier Corral nunca hubo reconciliación.

Hoy Jaime García Chávez, quien fue de su mano en la campaña del 2016 se encuentra en la acera de enfrente donde le gusta, en la oposición y la alianza ciudadana no sólo le dió la espalda al gobernador, sino que se ha convertido en su principal crítico.

No hay duda que el gobernador mantiene una preferencia hasta enfermiza con Luz Estela Castro, no sólo le ha dado el poder en el Tribunal Superior de Justicia, sino en varios organismos descentralizados y Lucha se siente con la autoridad ahora de nombrar titular de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y no se diga autoimponerse como la voz de los derechohumanistas y periodistas.

Así que el gobernador deberá tomar una decisión, o claro permitir que entre la derecha e izquierda se destrocen entre ellos, lo que sin duda ofrece un espectáculo entretenido para sus opositores, y momento de definiciones dentro del Partido Acción Nacional.