Opinion

Desde las estrellas

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Gabriela Borunda

domingo, 27 diciembre 2020 | 05:00

Un ministro de la Suprema Corte De Justicia De La Nación gana 270 000 al mes, un juez del estado de Chihuahua gana 167 000 al mes, creerles es otra cosa, de ese dinero no destinan ni un pesito para su torta y su café, porque tienen de alimentos en su centro de labores, también tienen vales de gasolina y gastos médico privados, eso dicen que es para que no se corrompan. 

El problema es que con esos sueldos el acto de corrupción ya ocurrió, da la impresión que se contrató a gente tan indigna de confianza que tienes que cubrirla de dinero como a unos extorsionadores, para que no hagan bribonadas de gran calado, porque las bribonaditas esas sí que se permiten y todos los días ¿Cómo cree usted que un súper juez de 170 000 va a empatizar con una obrera de maquiladora? Por supuesto que los jueces van sobre su nube voladora, lejos de las adolescentes violadas, de los menores infractores, de las víctimas de secuestro, lejos, lejísimos.  Los jueces mexicanos, y en nuestro caso los jueces de Chihuahua, hacen que la frívola frase de Samuel García tenga sentido porque los jueces deberían ser felices y justos con un sueldito de 40 000, 50 000 pesos. Y con todo lo que ganan a los jueces no les alcanza ni para saludar a la gente inferior a ellos.

La justicia aquí es cómo conseguir un título de posdoctorado empezando desde el kínder, es más, si quiere justicia le recomiendo que estudie derecho, se meta academia estatal de policía y desde ahí trate de buscar justicia para su causa, lo digo porque a veces uno lo quiere es que las cosas se arreglen rápido.

Pero si le gusta batallar y tiene paciencia pues siga los cauces legales y paso número uno: hable con un Ministerio Público –denuncie los hechos. En el Olimpo jurídico ellos son algo así como semidioses y se lo van a hacer saber, ellos, no usted, decidirán si hay o no delito. Primero háblele al semidiós o semidiosa hasta que consiga llamar su atención, luego explíquele de la manera más breve y clara que pueda porqué considera usted ser víctima del delito, no vaya a llorar o permitir que le gane la emoción a la elocuencia, porque la semidiosa o el semidiós se aburre o se enoja, o de plano no entiende lo que usted le trata de decir y le truena en la cara el ya famoso: No es delito.

Recuerdo a una alumna en particular que no hablaba, siempre les decía a sus compañeras del taller de literatura lo que quería y ellas me lo transmitían, aunque la costumbre me parecía curiosa, nunca la cuestioné, me gusta respetar las peculiaridades de las personas, un día llegó llorosa y con un tremendo golpe en la cara. Resulta que su padrastro, un hombre muy cariñoso que le gustaba jugar con ella a las nalgadas, trató de subirla al auto por la fuerza, de tal suerte que le estrello el rostro contra la puerta del auto.

Y sí, me tocó llevarla Centro de Justicia para la Mujer y hablar con la Ministerio Público.

-Pero tu padrastro ¿te quiso pegar o no?

-No, me pegó cuando trató de subirme al auto

-Entonces fue un accidente.

Yo ya estaba pitando del coraje como carro de camote.

-Oiga licenciada pero cotidianamente juega con ella a las nalgadas y es su padrastro

- ¿Y cómo te da las nalgadas tu padrastro, te duele?

-No, él juega así.

La licenciada semidiosa me mira. –No hay delito, el golpe fue un accidente a cualquiera nos puede pasar y lo de las nalgadas, pues si no es una agresión tampoco es delito, imagínese que persiguiéramos a cualquier padre de familia por un accidente o por jugar con sus hijos. Nos fuimos de regreso con un no delito verbal, si no pagas un abogado, ahí se queda el asunto.

En el obstáculo número uno le falle a mi tímida alumna, porque por más que grité y le dije que eso no era normal, la MP se sostuvo en que no sería normal pero tampoco delito. Yo no soy una mujer paciente con mucho tiempo y dinero para deambular por el Olimpo penal, así que me limite a darle algunos consejos a mí alumna y a remitirla con la psicóloga, con la esperanza de que al sentirse mejor ella misma podría enfrentar a su padrastro, y la violencia y el abuso quedaron impunes. 

El Obstáculo número dos que hubiéramos debido enfrentar es el juez de control, en este paso es importante que la persona que desea justicia, haga un guardadito para pagar un abogado, porque los asesores de oficio, por oficio se plegaran a lo que digan sus jefes, y no se van a malquerer con sus colegas los MP poniéndolos a trabajar de más. Su abogado impugnará el escrito de no delito que a veces le notifican, y será el juez quien confirma o revoca la decisión del MP, si tiene suerte la investigación seguirá adelante. ¿Cómo cuántos meses le gusta que ya han pasado desde el primer día que Usted habló con él o la MP?

El MP a estas horas está algo más que furioso porque usted lo balconeó con el Juez de Control y lo puso a trabajar, ahora tendrá que citar a los testigos que usted mencionó, la policía investigadora ni siquiera va a llevar los citatorios, porque además de no darse abasto no reciben suficiente para gasolina, los llevará el abogado que usted está pagando, si es que puede pagarlo, si no puede pagarlo se quedará con su no delito.

Y todavía estamos lejos de llegar al proceso y a la presencia de los jueces dioses. Por eso si lo que usted quiere es justicia mejor, entre a la facultad de Derecho, relaciónese del mejor modo con jueces y políticos, y mueva sus influencias para obtener un puesto de trabajo en el Olimpo judicial y desde dentro del sistema mover el sistema hacia la justicia.

Si fue víctima de un delito mejor vaya con el psicólogo para que le ayude a enfrentar el hecho, le va resultar más eficiente que tratar de buscar justicia en este panteón de deidades menores y dioses, cuyos eructos nos cuestan alrededor de 170 000 al mes.