Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Desgarradores relatos de una valiente mujer

-El Encuentro-

/ Mujeres que trabajan en el sexo servicio, son marginadas y juzgadas injustamente por la sociedad.
/ Plaza del antiguo y desaparecido Hotel Maceyra, cerca del mercado del Hoyo en la ciudad de Chihuahua (Foto-APCUCh).
/ Callejones del inframundo en la ciudad de Chihuahua (Foto-APCUCh).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 26 septiembre 2021 | 05:00

En la ciudad de Chihuahua y como en todos los lugares de este mundo ingrato, existen áreas a las que se les ha definido como “zonas de tolerancia”, donde se desarrollan un sin número de actividades que se encuentran alejadas, dicen, de toda “moral” y que el común denominador es la proliferación de cantinas, bares, moteles, salones de baile, prostitución, delincuencia, pobreza, tráfico de drogas, miseria y una proliferación de enfermedades de transmisión sexual. Relatos desgarradores de una valiente mujer, es una expresión que se ha recogido del sub mundo de la sociedad, donde muchos seres humanos que ahí desarrollan su vida, están señalados y etiquetados dentro de un grupo al que se le ha marginado y donde existen pocas posibilidades de integrarse al resto de la sociedad. Aquí, en este ambiente se presentan un incontable número de historias desarrolladas en cada mujer que lucha por demostrar, su dignidad y valía como seres humanos, ante una sociedad cruel, despreciativa, donde los prejuicios religiosos las condenan injustamente.

Cada 8 de marzo en el mundo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Millones de personas se manifiestan en esta fecha para reavivar la lucha que libran las mujeres desde hace años por la igualdad de derechos. Este día se celebra de manera oficial desde 1975, cuando fue declarado por las Naciones Unidas. Sin embargo, en Estados Unidos no comenzó a celebrarse oficialmente hasta 1994, pese a ser el origen de este homenaje. Sin embargo, dentro del oficio más antiguo de la humanidad ¿También estarán reconocidas por la sociedad o por los gobiernos?, ¿qué dicen las iglesias respecto a ellas? Aunque uno quiera tapar el sol con un dedo, cada vida está llena de imágenes dramáticas que tal vez para el grueso de la población son desconocidas.

Muchas mujeres tienen que salir con sus ropas cortas, enseñando parte de sus encantos; forman parte de un grupo que la mayoría de las veces son marginadas por la sociedad, pues diversos sectores tachan el sexo servicio de pecaminoso, aberrante y que raya en la vulgaridad y en la degradación de los valores universales y religiosos. Sin embargo, pocos estamos conscientes de que muchos seres humanos viven un verdadero calvario debido al difícil y hostil ambiente en donde desarrollan sus actividades ¿es un mal necesario? Contacté a un muchacho que vive muy cerca de todo ese ambiente y que se dedica a vender chicles en las calles durante el día y por las noches, está pendiente de hacerles mandados a las damas que ofrecen sus servicios muy cerca del Museo Semilla; es como un “ángel” de la guarda para ellas. Él de nombre “Chicho” por darle uno y cuidar su identidad; me comentaba, que la situación estaba “cañona”, pues la verdad las chicas a las que él conoce, algunas viven una situación muy lamentable y están entre la espada y la pared, pues no trabajan por su cuenta, sino que existen personas que las manejan y les cobran cuotas para que sigan trabajando en el sector. 

 “El Chicho” me habló de una mujer con la que podría platicar, pero antes él tendría que dialogar con ella haber sí accedía a la entrevista sin ningún tipo de censura. Pasó el tiempo más o menos una semana y media, y por fin recibí la llamada esperada: “Señor, ¿cómo le va?, mire soy Chicho ¿se acuerda de mí?”. En ese momento le respondí con voz de alegría saludándolo, esperando que me diera alguna noticia: “Mire, ya hablé con algunas de mis cuatachas, pero sólo convencí a una, pero mejor nos vemos en un lugar porque se me acaba el saldo, qué le parece si platicamos en una de las bancas de la placita donde era el Hotel Maceyra, allá en la calle Doblado a las 5:00 pm del miércoles 25 de agosto de 2018”. Le respondí que estaba bien y que ahí estaría puntual para que me diera los pormenores del posible encuentro. 

Pasó un día y las horas del 26 de agosto y cuando estaban caminando lentamente, tal vez por el apuro de ver a Chicho y me diera la resolución definitiva, por fin, llegaría la hora y el muchacho no aparecía por ningún lado, por lo que llegarían las 6:00 pm y la verdad me desanimó la falta a la cita, pero cual sería mi sorpresa que a lo lejos observé que venía corriendo el pobre muchacho, tal vez apenado por no llegar a la hora señalada. Por fin se acercó junto a mí, expresando lo siguiente: “Disculpe señor, mire que andaba en un mandado y no podía dejar de hacerlo, porque me iba ganar un dinerito, pero aquí estoy con buenas noticias, pues hablé con una chica llamada “Liz”, ella, muy buena persona de más o menos 35 años que trabaja por la zona cercana al Museo Semilla y el Hotel El Dorado, dispuesta a platicar, pero su tiempo por supuesto lo va cobrar. Ella está a eso de las 4 o 5 de la tarde los miércoles, jueves y viernes y le dije que se pusiera un vestido de color negro para que la distinguieras. 

“Pero la condición es que usted llegue como sí requiriera sus servicios sin decir absolutamente nada hasta llegar al cuarto, ahí le suelta la “sopa” de que iría a platicar con ella, recomendada por mí”. La verdad era una buena oportunidad para poder entrar a ese inframundo tan difícil y desconocido para muchos, donde se vive situaciones tan desafortunadas y desgarradoras. Nuestra entrevista no tardó ni 10 minutos, suficientes para poder hacer mi trabajo y tratar de llegar al fondo de esto. Le agradecí a Chicho con un apoyo económico por sus servicios y él se despidió contento: “Gracias señor por su ayuda, espero no defraudarlo y si alguna cosa sale mal, llámeme sin titubeos” Con estas palabras me despedí cordialmente y me encaminé a dar una vuelta para tratar de identificarla, bajando toda la avenida Ocampo desde la Doblado hasta la calle Progreso, muy cerca del gimnasio San Pedro del Partido Revolucionario Institucional.

Ya llegando a esa zona en el antiguo barrio del Puerto de San Pedro, empecé a buscar a la persona con las señas y características que Chicho me había dado de ella. Después de una hora y media de caminar y caminar, cuando el reloj registra casi las 8 de la noche, por fin pude identificarla, sin embargo, no era el día ni el momento para poder llegar y tratar de entablar un diálogo abierto. Pasó una semana pues de alguna forma Chicho me había advertido que llegando los días viernes y sábados, tal vez no sería posible que me atendiera para poder dialogar, pues son tiempos de más actividad para ella. Se llegó el miércoles 

miércoles 2 de septiembre de 2018 a eso de las 5 de la tarde y caminando en círculos a lo largo y ancho de la cuadra a ver si se veía a “Liz”; por fin, llegaba al lugar donde se posesionaba para trabajar. 

Lo curioso que cuando venía a lo lejos, era acompañada de un señor de mirada de pocos amigos que la dejaba ahí para que cumpliera sus actividades del día. Tal vez era el marido, novio o el “padrote” que en México se le denomina al individuo que explota a una o varias sexo servidoras. No sé eso, tal vez se lo tendría que preguntar. Me animé a ir, andaba muy nervioso, pues no sabía cómo reaccionaría al momento de estar frente a frente. Cuando llegué estaba vestida no de negro, sino con una minifalda de mezclilla y una blusa algo escotada, su expresión era como las personas que están siempre alertas. Por fin me acerqué a no menos de un metro y ella me pregunto: “¿Quieres venir al cuarto?, para lo cual un tanto desconcertado dije que sí con voz algo quebrada: “Son $$$ con todo y habitación”. De momento tuve que acceder a invertir y darle lo que ella me pedía y lograr así presentarme y explicarle el propósito de mi visita. …Esta crónica continuará.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “Desgarradores Relatos de una Valiente Mujer” forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros. 

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh