Opinion

Difamación y mordaza

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Baldemar Méndez Antonio

sábado, 23 julio 2022 | 05:00

Ciudad de México.- Hace poco más de una semana se divulgaron en España conversaciones del periodista y director del canal de televisión La Sexta, Antonio García Ferreras, el Ferrerasgate. La Sexta es un canal de derecha diseñado para que lo vea gente de izquierda, con el fin, como el mismo Ferreras mencionó en la grabación, de ganar credibilidad y atacarlos en momentos críticos, sabiendo lo que implicaba para la izquierda un ataque de un medio de izquierda. Así, a un mes de las elecciones de 2016 en España, se urdió un ataque difamando a PODEMOS y a su fundador Pablo Iglesias. Posteriormente, también difamaron a Juan Carlos Monedero, otro de los fundadores de PODEMOS, con el fin de “matarlo” políticamente, como lo mencionó Ferreras en el audio difundido.   

Estos montajes parecieran increíbles, pero son actos comunes para la derecha, no sólo en México, sino en todo el mundo. El escándalo viene porque fueron descubiertos, no por sus acciones, ya que se ha vuelto tan común que hemos perdido la capacidad de asombro. Aún así, vemos con asombro como los medios oficiales en España cierran fila en torno a Ferreras, convirtiéndolo en víctima y acusando al partido PODEMOS, a Pablo Iglesias y a Monedero, de difamar a Ferreras, una locura. En una entrevista con Julio Astillero, Pablo Iglesias desnuda el papel de los medios en las democracias del mundo. Un periodista que miente no es periodista, es sicario, remató. 

En las elecciones presidenciales de 2006 de México, un medio que se disfrazó de izquierda, como La Sexta en España, fue el periódico El Universal, aunque usted no lo crea. En esas elecciones, El Universal apoyó, al inicio de la campaña, a AMLO. Sin embargo, en la recta final, dio un giro total y comenzó a atacarlo y publicar encuestas dando como ganador a Felipe Calderón. No hubieron, ni los hay, audios que muestren su complicidad con la derecha, pero hay pruebas, tan es así, que pasada esta elección, se quitó la careta y hoy es conocido por sus difamaciones en contra del presidente. 

Atacan en período de elecciones, preferentemente, así en Chile, acusaron de drogadicto al candidato Boris, en Bolivia, apareció un hijo inventado de Evo Morales, en Colombia se difundieron varias fake news en contra del entonces candidato a la presidencia, Petro, unas más deleznables que otras. No hay límites para los conservadores y sus medios a la hora de difamar. A veces usan la misma noticia falsa en diversos países, como en México y en Colombia, difundieron que AMLO, en 2006, y Petro en 2022, expropiarían a los ricos sus propiedades. Las fake news o noticias falsas son difamación, nombrarlas de otra manera es minimizar la gravedad de sus actos.

Controlar la narrativa, la realidad, es el fin que persiguen los conservadores, para esto tienen a los medios y a sus sicarios, Loret de Mola, López-Dóriga y un largo etcétera. Las campañas no se ganan con publicidad, sino con mentiras aconseja el publicista de la derecha Carlos Alazraki. 

Antes del 2000 los medios imponían la agenda diaria en el país, la narrativa. Con las mañaneras del jefe de Gobierno de la CDMX, se modificó totalmente este panorama, quien imponía la agenda diaria era AMLO, no el presidente Fox, no los medios. Actualmente, pasa lo mismo a pesar de que los medios, que casi en su totalidad lo atacan y difaman un día sí y el otro también. Los que han impuesto la narrativa de los contrapesos no se quejan de tanta disparidad en los medios, aquí no hay contrapesos, más del 97 por ciento de los medios nacionales son conservadores.  

La narrativa, la realidad de los conservadores, nos dice qué debemos pensar de sus adversarios o enemigos, qué debemos pensar de la derecha, los guardianes de la democracia y de la honestidad, como Alito, y para cerrar la pinza, pretenden imponer la ley mordaza a quienes cuestionen a funcionarios públicos emanados de sus huestes conservadoras. Un ejemplo de esto último es el caso del PAN-Gobierno en Chihuahua, donde el IEE y el TEE impusieron medidas cautelares a un medio, a petición de la diputada panista Laura Contreras, para eliminar la entrevista que se le hizo al delegado de Bienestar en Chihuahua, Juan Carlos Loera, quien responde a la gobernadora por sus dichos en Durango, sin prueba alguna, de que Morena está coludida con el crimen organizado. Es decir, sólo es válida su narrativa, a la voz crítica se le aplica la ley mordaza. 

Según el IEE y el TEE, los funcionarios púbicos, incluyendo a gobernantes estatales, no deben estar sujetos al escrutinio público. Esto es un asunto serio y todos debemos defender este derecho ante autoridades, como el IEE y el TEE, que actúan como brazo jurídico de los gobernantes en turno. La libertad de expresión no es asunto electoral y el IEE y el TEE se evidencian al acatar las órdenes del partido gobernante.  

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