Opinion

Discriminar desde el poder

.

Francisco Ortiz Bello

domingo, 21 junio 2020 | 05:00

Todos hemos tenido alguna vez la sensación de ser discriminados, de no ser considerados, seleccionados o elegidos para alguna actividad, tarea o hasta para un simple juego. Todos alguna vez incluso hemos discriminado a otros al no considerarlos en nuestros planes o designaciones ¿qué tan malo es esto? ¿Qué tan común es esto?

Incluso me atrevería a señalar en este punto, a riesgo de equivocarme en la generalización, que el carácter festivo, franco, alegre y dicharachero de los mexicanos, como raza, como sociedad, nos ha llevado a una condición especial en cuanto a discriminación porque hemos desarrollado una gran habilidad para poner apodos, para señalar a políticos, artistas, deportistas y toda clase de figuras públicas, mediante ingeniosas comparaciones o sobre nombres, muchas de las veces no tan agradables pero que destacan alguna característica física de la persona o bien algún error o pifia cometidos. No digo que esté bien, digo que lo hacemos ¿alguien no le ha puesto un apodo a algún amigo o amiga? ¿Cuántas veces no ha escuchado a algún amoroso esposo dirigirse a su mujer como “gorda” sin que sea una ofensa o agravio, al menos no para la esposa?

Existen infinidad de palabras y términos que usamos en las relaciones entre personas que, analizados a la luz de su significado real o etimológico, bien podrían pasar por insultos o actos de discriminación, aunque en realidad no lo sean. “Pelón”, “negro”, “enano”, “cholo”, “gorda”, “mocoso”, “cuatro ojos”, “cojo”, “chimuelo” son tan sólo algunos ejemplos de los cientos que hay, sobre apodos o motes que hemos usado desde siempre, y que no necesariamente implican un trato discriminatorio, o no en todos los casos.

Pero vayamos al fondo de esto. ¿Qué significa pues discriminar? Discriminación, trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza, sexo, ideas políticas, religión, etcétera.

La Real Academia de la Lengua Española en su diccionario define el término discriminar en dos aspectos: 1. Seleccionar excluyendo; y 2. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de edad, de condición física o mental, etc.

En la página oficial del Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación), es muy claro el concepto y cómo se define. Cito textual: "La discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado o recibido".

"Hay grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días por alguna de sus características físicas o su forma de vida. El origen étnico o nacional, el sexo, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, la condición de salud, el embarazo, la lengua, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil y otras diferencias pueden ser motivo de distinción, exclusión o restricción de derechos".

En ese sentido, la Conapred deja muy bien establecido, en el texto publicado en la página oficial de esa instancia, que la discriminación se actualiza cuando la distinción, exclusión o segregación es motivo de restricción de los derechos de las personas según lo dispone la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación que es el ordenamiento jurídico correspondiente.

A partir de estos razonamientos y a la luz de lo que dispone la ley, trataré de analizar todo lo ocurrido en torno al caso del conocido youtuber, o comediante político, Jesús Manuel Torres mejor conocido como Chumel Torres, y que puso a Chihuahua en la palestra nacional por ser originario de esta entidad y por haber tenido un fuerte intercambio de tuits, videos y respuestas con la rimera dama del país (aunque no le gusta que le digan así, lo es), Beatriz Gutiérrez Müeller, así como con el mismo presidente López Obrador.

He de decir y reconocer que el sentido del humor que maneja Chumel no es para cualquier persona, sí mantiene un alto nivel de acidez e irreverencia -mezclados con el uso constante de palabras altisonantes- más cercano al género de comedia de stand up que al de un youtuber, pero finalmente es una opción de comunicación que (también hay que decirlo) ha logrado un gran reconocimiento, incluso de la prensa formal, y se sostiene en muy alto niveles de audiencia, lo cual por supuesto habla de la aceptación que tiene sobre todo en público joven.

El Pulso de la República, que es su canal en Youtube y es donde se da a conocer, tiene 2.6 millones de seguidores. Desde hace mucho, Chumel recibe importantes pagos por publicidad a través de los mecanismos que dispone Youtube, precisamente por altos volúmenes de audiencia. En Twitter, su cuenta personal tiene 2.8 millones de seguidores, mientras que en Facebook alcanza el medio millón. Por todas esas razones es que Chumel es contratado por HBO Latinoamérica para lanzar su programa “Chumel con Chumel Torres” a través de su plataforma, precisamente por esos niveles de audiencia y sabedores del tipo de contenidos que maneja el chihuahuense y el tipo de público que tiene. los ejecutivos de la cadena norteamericana no pueden llamarse sorprendidos en nada de todo esto.

El lunes 22 de julio de 2019, el ingeniero industrial convertido en célebre influencer, sube a su canal de Youtube la emisión de su programa el Pulso de la República en el que, al hablar de la conferencia mañanera de ese día informa que por fin el presidente se ha mudado a palacio. Esta es la referencia textual que hace Chumel: “Vamos rápidamente con lo que pasó en la mañanera de mi viejito bebé, Andrés Manuel López Obrador, ¡por fin! Mi viejito consentido, mi adorado peregrino, Don Corazón, Don Corazón, se mudó al Palacio Nacional ¡fíjate! En un pesebre... Con mi queridísima la señora emperatriz de nuestros corazones Bety Gutiérrez Müeller y su adorado vástago el príncipe heredero Jesús Ernesto "Chocoflan" López Hernández, oye qué bueno que ya se mudaron de casa...". Esa es toda la referencia que hace.

No se sabe que haya existido alguna reacción al respecto en aquel momento, ni del presidente ni de su esposa, ni siquiera un tuit o algo. Nada. Hace ya casi un año de eso. ¡Un año! Precisamente cuando el Conapred decide invitar a un foro sobre racismo y discriminación a Chumel, foro que debió ser cancelado ante la fuerte crítica que hiciera la primera dama públicamente en su cuenta de Twitter.

Conapred cancela el foro, en un acto completo de absoluta sumisión al poder presidencial a pesar de ser un organismo autónomo, pero luego viene lo mejor, en una mañanera el presidente “desconoce” que exista el Conapred, finge no saber de su existencia y habla de desaparecerlo, como si con eso lavara la supuesta afrenta recibida. Renuncias en cadena de directivos y consejeros de Conapred.

Todavía peor. La cadena HBO Latam anuncia que suspende hasta nuevo aviso el programa de Chumel para investigar las publicaciones del youtuber, esa información se volvió trending topic en Twitter por dos días seguidos con más de 600 mil tuits. Es evidente que la empresa trata de poner a salvo una relación institucional con el gobierno de México, ya sea que se lo hayan pedido o no, pero el costo es muy alto: el ataque artero y directo a la libertad de expresión.

La respuesta de Chumel fue firme y determinante “…en el Pulso de la República nos dedicamos a criticar presidentes y lo vamos a seguir haciendo… Déjense venir, déjense venir, todavía les queda mucho p… norte a estas venas”, afirmó golpeando su antebrazo. Lo que le ha generado un abundante apoyo de miles de chihuahuenses, incluso cancelando cientos de suscripciones a HBO.

¿Fue discriminación la forma que mencionó al hijo de López Obrador? En mi opinión no lo fue, porque de acuerdo a todo lo analizado al inicio de esta colaboración, no se cumplen las condiciones de ley para tal. ¿Fue inadecuado? Sí, pienso que sobre todo por ser menor de edad, Chumel no debió bromear con ese apodo, pero bueno en un acto de irreverencia lo hizo, pero qué se puede esperar de alguien que presenta su propio programa “Como el peor noticiero de México” y aun así lo ven millones; sin embargo, en todo caso, los López Hernández siempre tuvieron a su alcance, desde que ocurrió el hecho hace ya casi un año, la forma de inconformarse con dicha mención por las vías y canales adecuados, y no atropellando de fea forma la libertad de expresión.