Opinion

Disfraces

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Gabriela Borunda

domingo, 08 noviembre 2020 | 05:00

Las mujeres vamos por la vida disfrazadas de lo que sea, pero somos apenas nosotras en el baño o durmiendo, incluso el disfraz de feminista dice algo, es una armadura para ir por el mundo lo más a salvo que se pueda.

Disfraz de puta, disfraz de santa, de madre bendita, es como cuando pasas por la acera y ves un grupo de hombres al frente, tienes dos opciones: cruzar al otro lado de la acera o apretar los puños y los dientes, poner expresión furiosa y pasar de frente como si no fueran nadie; porque las mujeres somos presas para el cazador en la calle. Los mamacita, que buena vieja, que bonitas nalgas y demás, son para dejar muy en claro que la calle no es nuestro espacio, en la calle no nos pertenecemos, no tenemos palabras, la calle es de los hombres pero si nos quedamos en casa nos matan.

La leyenda de Juana la Papisa no se sustenta en el hecho que de manera excepcional una mujer entrara a una orden sacerdotal y luego hubiera sido nombrada pontífice, se sustenta más bien en el hecho de que las mujeres en tropel ingresaron a las órdenes religiosas para escapar al infame destino que corrían en el 855; eran tantas las que pretendían escapar de la violencia de esta manera, que resultaba lógico que alguna vez una de ellas subiera al trono pontificio. La misma sor Teresa de Ávila (1515-1582) dice en sus memorias que ella hizo un matrimonio de conveniencia con Dios, asustada por el matrimonio con los hombres y por ver a las mujeres morir después de varios partos.

Muchas mujeres recurrieron en la historia al travestismo para no ir por la vida como presas para el cazador, en el México colonial recordamos a Catalina de Erauzo, quien se hizo pasar por alférez para evitarlos peligros en los caminos de la Nueva España. Durante el romanticismo Aurora Dupin debió publicar sus libros bajo el seudónimo masculino de George Sand a sugerencia de su editor.

Más terribles aún fueron los casos de mujeres cuya obra fue publicada bajo el nombre de los hombres que la tutelaban, bien le podríamos llamar violencia intelectual. Cuando vemos las esculturas de Rodin nos preguntamos cuántas de ellas son de su discípula Camile Claudel; la científica especializada en física Mileva Esintein fue la creadora de la teoría que proponía la existencia de cambios de la física en el universos, pero el Nobel lo ganó su exesposo Albert Einstein; Fanny Cecil Mendelssohn la hermana de Félix Mendelssohn fue autora al menos de la mitad de la obra de su famoso hermano, ya que su padre sólo permitía que Fanny escribiera si la obra se daba a conocer con el nombre de su hermano para salvaguardar su pudor.

Violencia en la calle y disfraces en la calle, violencia en la casa, violencia intelectual y desde luego violencia política. Sí, hay violencia porque las mujeres no debemos meternos en cosas de hombre, los registros periodísticos dan cuenta de 160 mujeres asesinadas en Chihuahua en lo que va del año y las medidas destinadas a protegernos son dádivas de congresos mayoritariamente masculinos, apenas se puede creer que habiendo logrado el derecho al voto y a ser votadas en 1947, hayamos tenido que esperar hasta el 2018 para tener un senado con paridad de género.

La violencia hacia las mujeres campea pero ¿qué es la violencia política por razones de género? Todas aquellas acciones u omisiones de personas, servidoras o servidores públicos que se dirigen a una mujer por ser mujer (en razón de género) y tienen un impacto diferenciado en ellas o les afectan desproporcionadamente, con el objeto o resultado de menoscabar o anular sus derechos político-electorales, incluyendo el ejercicio del cargo; puede incluir, entre otras, violencia física, psicológica, simbólica, sexual, patrimonial, económica o feminicida.

Pero no vayamos tan lejos, la legislatura del estado de Chihuahua está a un brinquito de la paridad de género pero nomás no brinca, y dicen que están a un brinquito de la alerta de género pero sin el impulso de un hombre, el gobernador, sin su voluntad política, las mujeres no darán ese brinquito.

Yo misma he sido víctima de la violencia política de género, cuando escribía sólo poesía todo mundo me veía como una chica muy romántica, desde que escribo para el Diario me he convertido en un rival a derrotar, y la violencia política de género es tan eficiente que los hombres en el poder mandan a mujeres al servicio del poder patriarcal (no hay de otro) a socavar los derechos políticos de otras mujeres.

No veo el día en que las mujeres podamos ejercer nuestros derechos intelectuales y políticos sin disfraces y sin el amparo de un hombre y no veo el día en que el gobierno de Chihuahua declare la alerta de género.

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