Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Don Otto C. Stege: el Adiós

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/ El señor don Otto C. Stege fallecería el 6 de diciembre de 1937 en un accidente de carretera.
/ Esquela de los funerales del señor don Otto C. Stege.
/ “La Unión” empresa refresquera fundada por don Otto C. Stege.

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 25 abril 2021 | 05:00

En meses pasados habíamos iniciado con un tema interesante sobre la personalidad del señor don Otto C. Stege, fundador de una de las empresas más importantes en el ámbito refresquero en la ciudad y el estado de Chihuahua, quien dejaría una herencia fincada en el trabajo y la innovación en la producción de bebidas gaseosas. En esta ocasión, Crónicas de mis Recuerdos, sigue adelante con este tema, pero en esta ocasión, haciendo memoria de uno de los acontecimientos lamentables para la distinguida familia Stege, cuando el señor don Otto perdería la vida en un lamentable accidente a la altura del poblado “Palomas” rumbo a General Trías.

Sin duda una lamentable noticia aparecería en el firmamento de Chihuahua, ésta, sería el doloroso y trágico accidente automovilístico donde perdería la vida el conocido e inquieto industrial, el señor don Otto Stege ocurrido la mañana del lunes 6 de diciembre de 1937 a eso de las 6:00 de la mañana en la carretera que conducía de la ciudad de Chihuahua hacia la entonces Villa de Cuauhtémoc a la altura del kilómetro 43, poco antes de llegar al poblado de General Trias mejor conocida como “Santa Isabel”, más específicamente en una cuesta que existía en el poblado de “Palomas”,  resultando también gravemente herido el señor don Ernesto López, representante viajero de la casa “Quacker Oats” quién acompañaba al señor Stege. Este accidente sería conocido una hora y media después de haber sucedido, cundiendo la noticia como “reguero de pólvora” entre numerosos familiares y amigos de los afectados.  

Por otra parte, el joven Otto Stege Salazar hijo del empresario refresquero, manifestaría por cuestionamientos de algunos periodistas en el domicilio particular y que al conocer la terrible noticia respondería lo siguiente: “Pasaditas de las 5:00 de la mañana del día 6 de diciembre de 1937, mi padre saldría en compañía del señor don Ernesto López con rumbo a la Villa de Cuauhtémoc (hoy ciudad del mismo nombre) a bordo de un automóvil marca Chevrolet placas 37-373, ambos se dirigían a esa Villa para atender algunos importantes asuntos relacionados con la casa “Quacker Oats” de la que el señor López era representante, poniéndose al volante mi padre el señor don Otto Stege…Saliendo de esta capital y más allá del kilómetro 10, los alcanzaría un camión de carga que era conducido por el señor Jesús Almodóvar que llevaba como ayudante a Juan Navarrete, quienes le dieron paso hacia un lado para dejar vía libre a la camioneta de mi padre, la cual iba muy de prisa, según pudieron apreciar los guiadores del vehículo de carga”. De esta forma, el hijo de don Otto respondería a las preguntas de los reporteros.

Por otro lado, según las declaraciones del mismo Jesús Almodóvar conductor del camión, en unos cuantos momentos perderían de vista el automóvil del señor Stege y sólo se darían cuenta de que les llevaban una gran delantera porque de forma intermitente, lograban ver la luz de los fanales que llevaban encendidos (tenemos que recordar que la carretera hacia Cuauhtémoc en 1937, no estaba del toda pavimentada). Poco antes de llegar a la “cuesta” de Palomas y cuándo iniciaron su ascenso, Almodóvar y Navarrete se sorprenderían al darse cuenta de que del fondo de una barranca como de 16 metros, salían algunos rayos de luz y además, escucharían el sonido del claxon que de forma continua estaba llamando, percibiendo a la luz de su vehículo una serie de derrapadas que terminaban en el borde del camino que daban hacia el barranco

Presintiendo que algo grave había ocurrido, detendrían inmediatamente la marcha del camión y tanto Almodóvar y Navarrete bajarían hasta la orilla del barranco desde donde pudieron ver la camioneta que poco antes los había adelantado, completamente destrozada. Inmediatamente, descenderían al barranco con la esperanza de poder auxiliar a los ocupantes del automóvil volcado, pues desde luego se convencieron de que había ocurrido un accidente grave. Ya en el fondo del precipicio, notaron que uno de los tripulantes del Chevrolet se quejaba levemente y al aproximarse hasta el destrozado automóvil, se dieron cuenta que otro de los ocupantes era el señor Stege. Con toda prisa y dejando a Navarrete en el lugar del accidente, Almodóvar se regresaría a la ciudad de Chihuahua hasta el domicilio de la familia Stege, dando aviso al hijo de don Otto de lo ocurrido, quien inmediatamente se preparó para salir, haciéndose acompañar del doctor Humberto Gutiérrez Elías con el fin de presentar la atención médica a los lesionados.

Desafortunadamente ya cuando llegaron al sitio del accidente, se percatarían que don Otto Stege había fallecido como consecuencia de los terribles golpes recibidos al precipitarse la camioneta desde la carretera hacia el fondo del barranco. Con un gran esfuerzo y valiéndose de algunos voluntarios, tanto Stege como López, serían llevados hasta la carretera para ser puestos a bordo de un automóvil que los llevaría hasta la ciudad de Chihuahua, lamentablemente tanto el cuerpo sin vida de don Otto y el mal herido señor López, éste último sería llevado al “Sanatorio Privado” donde inmediatamente se procedería a atenderlo y según el dictamen médico, López sufriría una contusión cerebral, que le impediría el uso de la palabra; una fractura en la base del cráneo y numerosos golpes contusos y fracturas en el cuerpo, siendo en ese momento su estado gravísimo ya que dichas heridas por naturaleza, ponían en serio peligro la vida. Es sorprendente este relato, ya que actualmente se posee de celulares y una red de información a diferentes corporaciones policiacas y de rescate que casi de inmediato atienden siniestros más aparte en una carretera pavimentada. En ese tiempo no había nada de eso a la mano. La camioneta accidentada sería traída a bordo del camión de carga de don Lorenzo Rodríguez a la ciudad de Chihuahua, notándose que la llanta delantera derecha estaba reventada y sin precisar, sí se había “tronado” antes o después de ocurrido el accidente, quedando materialmente el automóvil hecho pedazos. 

La noticia del fallecimiento de don Otto se esparciría por la ciudad y el estado de Chihuahua, dejando luto y consternación en todos los sectores; era un acontecimiento que le dolería mucho a la comunidad y desde luego a sus familiares, amigos y compañeros. Así mismo, la familia del empresario refresquero llamaría a la población anunciando los funerales correspondientes, los cuales estarían previstos para el martes 7 de diciembre de 1937 a las 16:00 horas, preparándose el cuerpo en el Sanatorio Privado de dónde sería trasladado al domicilio familiar poco antes de las 18:00 horas de ese mismo día. Escenas de verdadero dolor se registraron en los momentos de ser depositados los restos de don Otto Stege en la sala del domicilio particular, durante las cuales, amistades de la familia procuraban de diversas maneras, mitigar la enorme pena que embargaba a la señora doña Luz Salazar de Stege, esposa del difunto y a sus hijos: Bertha, Margarita, Luz, Gloria, Carlos y Otto. 

Telefónicamente se localizaría el día 6 por la tarde a Carlos (hijo de don Otto), quién se encontraba de viaje de bodas en Los Ángeles California con la señora Carolina Muñoz, quienes fueron localizados en la ciudad de Tucson, Arizona, ignorando la enorme tragedia y a bordo de un avión, se trasladarían a esta capital el matrimonio Stege-Muñoz a donde posiblemente llegarían en las primeras horas del día 7 para asistir a los funerales. Sin duda era una formidable manifestación de duelo que constituyó el sepelio del señor don Otto Stege, cuyo cortejo partiría de la residencia familiar, situada en la avenida Juárez hasta el Panteón de Dolores. El féretro fue sacado en hombros hasta más de medio camino por varios de los empleados del extinto caballero, pues como patrón fue notablemente estimado por quienes estuvieron a sus órdenes. Esta crónica continuará…

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. Don Otto C. Stege: el Adiós, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea los libros de la colección de los Archivos Perdidos, tomos del I al IX,  adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros. Además, tres libros sobre “Historia del Colegio Palmore”, adquiéralos sólo en Colegio Palmore y al celular 614-148-85-03 que con gusto se los llevamos a domicilio. 

Fuentes

Información: Don Carlos Stege (hijo).

Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua.

Hemeroteca de la Mediateca Pública Municipal.

Hemeroteca del  Centro de información de Chihuahua, (CIDECh).