Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Don Otto C. Stege: fundador de una herencia refresquera en Chihuahua

Recorrido por la historia de una familia que le ha dado a Chihuahua el sello de una industria pujante y dinámica

/ Don Otto C. Stege, fundador de la embotelladora chihuahuense “La Unión” el 10 de febrero de 1910 (Foto: APCUCh).
/ Esta fotografía es de 1910 y se aprecia a uno de los primeros empleados de la empresa refresquera fundada por don Otto C. Stege. El señor que se aprecia con las riendas de los caballos es don Muro Arámbula, uno de los vendedores de refrescos de sabores elaborados en la empresa “La Unión”; el señor Muro fue propietario posteriormente de una de las cantinas más famosas en el barrio de la Obrera el salón “Río Rosas” que inicialmente estuvo en la calle 25 y Nicolás Bravo (Foto: APCUCh).
/ Flotilla de camiones repartidores de la empresa de gaseosas y dulces La Unión, S. A. (Foto: APCUCh).

Por: Oscar A. Viramontes Olivas

viernes, 20 noviembre 2020 | 05:00

violioscar@gmail.com

Maestro-investigador-FCA-UACh

Chihuahua ha tenido profundos acontecimientos ligados a su actividad economía y en esta ocasión, haremos un recorrido por los antecedentes de una familia que le ha dado a Chihuahua el sello de una industria pujante y dinámica, una empresa refresquera que tuvo sus orígenes hace más de 110 años en manos de un hombre visionario llamado don Otto C. Stege, quien fundaría una impresionante herencia que siempre ha fue progreso y que dio y ha dado cientos de empleos a lo largo de los años, primero como embotelladora “La Unión”, después Embotelladora de Chihuahua, por ello en esta ocasión, nos ocuparemos de este tema en las Crónicas de mis Recuerdos. 

La “Embotelladora de Chihuahua” S.A. fue una planta autorizada en la capital del Estado para elaborar refrescos como fruto del trabajo y la idea de un hombre visionario llamado Otto C. Stege, quien fundaría una embotelladora, industria que en el devenir del tiempo sería una herencia para las actuales generaciones; una importante empresa, que también dirigiría posteriormente su hijo don Carlos Eduardo Stege.  Don Otto, llegaría al antiguo Real de San Felipe procedente de la industriosa ciudad de Chicago Illinois un día del año de 1900 con el gran deseo, de trabajar en la incipiente industria chihuahuense junto a enormes conocimientos adquiridos en este ramo; don Otto, tendría un porvenir asegurado y un campo fértil de acción donde forjaría algo propio para crear una nueva industria de crecimiento importante. Su primer empleo en esta ciudad, sería en La Cervecería de Chihuahua como maestro cervecero, empleo que desempeñaría días después de su arribo a esta ciudad.

Fundaría un sólido hogar a principios del siglo XX donde definitivamente empezaría a dejar sólidas raíces que a lo largo de las semanas, los meses y años, sería una industria que le dejaría al estado de Chihuahua un beneficio social y económico. Fue entonces que a partir del año de 1900 y debido a su incesante tesón y constancia en el trabajo, el señor Stege decidiría un buen día independizarse creando una industria embotelladora que naturalmente sería un éxito, pues conocía este negocio debido a su gran experiencia adquirida en la Cervecería Chihuahua. Sin duda, la campana había sonado y comenzaría una nueva vida con una innovadora industria en 1909 al separarse don Otto de su trabajo en la cervecería, planeando la forma de realizar su anhelo, un sueño por fundar una embotelladora a gran escala, por ello, tomaría sus ahorros y con gran deseo de ser independiente, su visión daría resultados positivos tras recabar información sobre los mejores equipos embotelladores que existían en aquel tiempo, por lo que poco a poco instalaría una gran empresa chihuahuense.

Llegaría el 10 de febrero de 1910 cuando abriría sus puertas la empresa “La Unión”, embotelladora que inició produciendo refrescos de sabores entre los que se disfrutaban, los de fresa, root beer, limón, frambuesa y naranja, siendo los primeros productos que lanzaría al mercado el señor don Otto Stege, fundador de la industria base de la “Embotelladora de Chihuahua” que durante muchos años, ha producido refrescos de importancia mundial.  El señor don Otto Stege, contraería nupcias con la señora Luz Salazar de Stege, los cuales formarían una hermosa familia muy numerosa, procreando 10 hijos, cinco de ellos emprenderían el viaje que no tiene retorno y cinco más, asentarían sus raíces en esta tierra chihuahuense. Ellos fueron: don Carlos Eduardo y cuatro mujeres, las distinguidas señoras Gloria Stege de Cota, Bertha Stege de Gutiérrez, Margarita Stege de Crosby y Luz Stege de Martínez, todas ellas vivieron en esta ciudad de Chihuahua, excepto doña Bertha Stege de Gutiérrez, quien se iría a radicar a la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua. 

Como coincidencia del destino, don Carlos Eduardo Stege nacería semanas después de haber comenzado a funcionar la embotelladora “La Unión” el 7 de mayo de 1910; su niñez transcurriría al unísono de la planta en dónde dio sus primeros pasos y conocería el funcionamiento del equipo con que comenzó a elaborarse aquellos refrescos de sabores que fueron el deleite de los chihuahuenses con un equipo pequeño,  cómo pequeña había sido La Unión que había costado la suma de $12,000 pesos; un gran capital, previo al inicio de estallamiento de la Revolución Mexicana a que convocaría don Francisco I. Madero por medio de su Plan de San Luis. El primer local de la embotelladora La Unión, sería en la casa marcada con el número 3309 de la avenida Juárez, en dónde vería también la primera luz don Carlos Eduardo que siempre le gustó trabajar al lado de su padre en la planta y dirigir posteriormente  los destinos de la misma como lo hizo su padre de forma atinada. 

Cursó Carlos Eduardo la primaria elemental en la Escuela Oficial Número 139 con el profesor Mariano Irigoyen, concluyendo esos estudios en julio de 1921, dirigiéndose a la gran Capital de la República Mexicana para seguir el curso Comercial y así don Carlos, saldría rumbo a la “Ciudad de los Palacios” en la primavera de 1922, inscribiéndose en el Instituto Español de San José que se encontraba en Tacubaya, Distrito Federal. Don Carlos regresaría  a su tierra natal, Chihuahua, después de haber obtenido magníficas calificaciones en agosto de 1925 y haber concluido, sus estudios comerciales que le abrirían las puertas como competente administrador de “La Unión” que había iniciado labores el 10 de febrero de 1910, contando inicialmente con siete empleados y que al convertirse en “Embotelladora de Chihuahua” S.A. aumentaría a 80 trabajadores que durante muchos años laboraron en esta tan importante planta, siendo obreros calificados en la elaboración de refrescos. 

No obstante el movimiento revolucionario encaminado a derrocar a la dictadura de don Porfirio Díaz Mori y lograr así “la no reelección”, además de formular un estatuto nacional en donde quedarían asentadas las libertades de que todo mexicano debe de gozar, la  embotelladora La Unión, seguiría trabajando a pesar de la guerra. Lo anterior, en nada perturbaría en que “los oprimidos” clamaran por justicia social, porque las labores de la nueva industria y sus obreros, se dedicarían con más tesón a elaborar el producto de sabores,  venderlo y distribuirlo en la ciudad, ya que gracias a la bondad del público, la empresa no paralizaría en ningún momento sus labores, pues “La Unión” había laborado en forma  ininterrumpida dando a los consumidores un refresco que deleitar y que gustaría a todos.

Don Carlos a dos años después de volver a su hogar paternal allá por 1927 cuando apenas contaba con 17 años de edad, comenzaría a trabajar en la embotelladora que fundara su padre don Otto C. Stege. Enterado ya del movimiento de la planta que poco a poco iba creciendo, en 1932 se le designaría gerente del negocio, cabe mencionar, que don Otto Stege cuando aún estaba al frente de su negocio, firmaría con la compañía Coca Cola que tenía sus oficinas generales en Nueva York un contrato por medio del cual, le autorizaba embotellar el refresco en Chihuahua que gustaría a todos y que gozaría de fama mundial. Por fin los chihuahuenses iban a saborear un delicioso producto y por tanto, los camiones repartidores de La Unión, primera planta embotelladora, produciría este refresco internacional, teniendo por primera vez la ciudad de Chihuahua el refresco Coca Cola el 6 de abril de 1928; así, el negocio fue prosperando y los chihuahuenses quedarían satisfechos del nuevo producto que se lanzaría al mercado y hasta hoy en día, lo siguieron consumiendo.

Quedaría así en manos de don Carlos Eduardo Stege Salazar la embotelladora “La Unión” la cual había sido fundada por su padre y gracias a sus amplios conocimientos en materia económica recibidos en el Instituto Español de San José en Tacubaya, Distrito Federal, el negocio fue prosperando día a día y con una verdadera visión de don Otto Stege que adquiría una manzana cerca de su negocio, precisamente la que comprendía entre las calles Pacheco y Aldama y 43 y avenida Benito Juárez, comprándola en el verano de 1918. 

La gran demanda de Coca Cola   no sólo en la ciudad de Chihuahua, sino en toda la región, obligaría a don Carlos a organizar un nuevo negocio que exclusivamente se dedicará embotellar el gustado producto, fue entonces, que en los primeros meses de 1942, cuando don Carlos instituiría “La Embotelladora de Chihuahua S. A”. , construyendo un nuevo edificio para el equipo con que se elaboraría el refresco, abriendo sus puertas a la nueva industria ese mismo año en que se constituiría la nueva empresa que era la única autorizada para elaborar el refresco de fama mundial. Esta historia continuará…

Don Otto C. Stege: fundador de una herencia refresquera en Chihuahua, forma parte de los archivos perdidos de las  Crónicas de mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I al XII, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.

Fuentes

Libro: El Comercio en la Historia de Chihuahua, 1991.

Fotos: Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua.