Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Don Ventura Chavira y los últimos años de la Quinta Carolina

(Cuarta Parte)

/ Francisco I. Madero y Pascual Orozco, en un principio iniciaron la lucha contra el régimen de Porfirio Díaz, después, todo cambió al sublevarse el segundo en contra del “apóstol de la democracia” (Foto-División de Grabados y Fotografías, Biblioteca del Congreso de EU)
/ La Quinta Carolina, construcción majestuosa, rodeado de un verdadero vergel a finales del siglo XIX y principios del XX (Fototeca-INAH-Chihuahua).
/ Fotografía de 1910, donde se observa al hijo del general don Luis Terrazas Fuentes (centro), Luis “Chico” Terrazas Cuilty (Foto: FlickrCommons Proyect).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 12 junio 2022 | 05:00

Siguiendo con la cuartaparte del legado dejado por el último administrador de la antigua “Quinta Carolina”, don Ventura Chavira Irigoyen, el cual comenta a Crónicas de mis Recuerdos que: “Habíaun periódico que llegaba a la Quinta Carolina, denominado “Enterprise” del 12 de febrero de 1906 y 21 de mayo de ese mismo año, leía que Nombre de Dios contaría con un gran parque de entretenimientos para que la gente de los alrededores y de la misma ciudad de Chihuahua, asistiera los domingos y días de descanso a pensar  y recrearse; ese lugar, llevaría el nombre de “El Tivoli”,el cual,empezaría a operar a mediados de 1910. 

“La gente no sé espero a la inauguración del Tivoli, ya que varias semanas antes en la terminal de tranvía que llegaba hasta la Quinta Carolina, se juntaron cientos de jóvenes para ir a bailar al compás de una de las orquestas más famosas de la ciudad, de esta manera, lo informaba el “Correo de Chihuahua” del distinguido periodista Silvestre Terrazas el 4 de febrero de 1910; así mismo, en otra edición de este rotativo la del 26 de junio de ese mismo año, se publicarían dos notas referentes a las fiestas del 24 de ese mismo mes y, aunque no se dice nada sobre la inauguración del centro de entretenimiento, cae uno cuenta que empezó a funcionar ese día, donde se destaca que los trenes electicos que eran de la Compañía Eléctrica y de Ferrocarriles de Chihuahua que habían empezado a operar el 4 de octubre 1908, serían uno de los medios de transporte muy recurrido por la gente. 

“Todavía en Chihuahua se respiraba un ambiente de tranquilidad aún y cuando los vientos de guerra empezaron a llegar con noticias de revueltas en algunos lugares del país y del Estado, sin embargo, fuera de esos tenebrosos acontecimientos que se estaban gestando, en el Tivoli íbamos a divertirnos, saliendo de la Quinta Carolina todos en bola; sin duda para los propietarios de ese lugar era un gran negocio, observándose que los puestos que estaban instalados siempre se observaban muy concurridos, mientras que las mesas de juego permanecían abarrotadas, sin embargo, mucha gente se desanimaba debido a que el servicio de tranvías eléctricos, poco a poco empezaría a ser muy deficiente; hubo familias que esperaban hasta cuatro horas para abordar uno de ellos del centro hasta Nombre de Dios. 

Más allá de eso, a los juegos a los que recurríamos eran las ruletas, tiro al blanco,la plumita y otros como el tiro al blanco, aunado a los puestos ambulantes que vendían todo tipo de mercancías, como las famosas peritas de San Juan.La ola giratoria era también una atracción muy recurrida y los juegos de béisbol y aquí se apreciaban gente de todas las clases sociales, ricos, pobres, “fifís”, “chairos” y de todo; sin duda se juntaba el agua con el aceite, la seda con el petate y la foja con el fieltro. Sin duda era muy intenso toda esa diversión que estaba cerca de donde trabajábamos y vivíamos, por supuesto me refiero a la Quinta Carolina y ya llegando las 20:00 horas, muchas familias empezaban a retornar a sus casas. Sin embargo, con el tiempo, el lugar empezó a cambiar ya que las fiestas poco a poco dejaron de ser un tanto familiares para convertirse en un lugar de alboroto y borrachera, esto sin duda originó que el centro social El Tivoli empezaría a decaer hasta desparecer completamente.

“En otro orden de ideas y sacando algunos datos de relevancia del archivo de los recuerdos era que, los terrenos de la Quinta Carolina antiguamente habían sido de Juan Álvarez, abuelo materno y padre adoptivo de Ángel Trías, quién heredaría la finca a la que llamarían sus beneficiarios como la “Labor de Trías”, la cual, contaba con casas de adobe para trabajadores y una capilla y al morir Ángel Trías el 30 de agosto de 1867, el general don Luis Terrazas Fuentes adquiriría el 12 de febrero de 1895 a los deudos de Trías, y a su vez, Terrazas Fuentes obsequiaría la propiedad a su esposa Carolina Cuilty el 4 de noviembre de 1896. El terreno de la Quinta Carolina era muy extenso, estaba de “cerro a cerro”, desde donde hoy es el “ojo” de Nombre de Dios hasta la sierra que colinda con la de Majalca, muy cerca de área donde hoy están las curvas del Perico; en la Quinta, había un cerro al que le decíamos el “Chilicote”, precisamente frente al “casco” de la hacienda y donde están otros que eran llamados los cerros “Colorado” y “El Caballo”.

“Era duro el trabajo en la “Carolina”, pues tenía que llevar continuamente ganado de un lugar a otro, lo que me obligaba a quedarme en el campo fuera de mi casa junto con mis amigos los vaqueros cuidando los animales en los extensos potreros de la hacienda y más allá, cuando teníamos que llevar a los animales a venderlos al mercado interno y hacia la frontera con Estados Unidos.La familia disfrutó la finca como casa de campo durante más de 10 años hasta cuando estalló la Revolución Mexicana, a lo cual, orilló a los Terrazas a emigrar a la Ciudad de México, donde permanecerían viviendo hasta 1911.

“En una carta dirigida por parte de su hijo Luis “Chico” Terrazas Cuilty en 1911a su padre don Luis Terrazas, antes del regreso de la familia de la Ciudad de México, refería que ya era insoportable la “plaga” de delincuentes que estaban afectando la infraestructura de la Quinta y que nada o poco se podía hacer para contenerlos y fueran castigados, pues los perjuicios eran bastantes. Por otro lado, le enviaríaotra misiva al administrador de la Quinta, indicándole la manera cómo debería reparar lo dañado, especialmente una puerta de hierro, para cuyo efecto le enviaría láminas y tornillos para asegurarlos debidamente; luego, le daría instrucciones para que en lo sucesivo, prohibiera el paso de toda clase de vehículos por la calzada, afectando a sus vecinos del rancho el “Alamillo” y “El Salitre”, sin embargo, más adelante se les permitiría volver a utilizar dicha calzada, pero mientras eso sucedía, tendrían que acostumbrarse a pasar por otros caminos, medida que afectó a muchas personas que durante años,habían utilizado la calzada como vía de comunicación con la ciudad de Chihuahua y seguramente,afloraron muchos resentimientos.

 “Después de que se firmaron los tratados de Ciudad Juárez en el mes de mayo de 1911, la familia se regresó a Chihuahua y prácticamente nadie los molestó, ni a ellos, ni a ninguna de las familias adineradas durante el corto régimen del presidente Francisco I. Madero, el cual, siempre los respetó en todos los sentidos, especialmente a los de Chihuahua con quiénes Madero tenían muchas relaciones familiares y negocios con los hacendados, específicamente con los Terrazas, lo que al general no le preocuparía mucho el ambiente que se estaba presentando mientras Madero estuviera en el poder; lo que si lo inquietaba era la presencia de campesinos rebeldes que simpatizaban con el general Emiliano Zapata y por supuesto, con el general Francisco Villa

Sin embargo,para el 25 de marzo de 1912, se levantaríanlas huestes de Pascual Orozco al firmarse “El Plan de la Empacadora”, elaborado en la “Casa Empacadora” en la capital del estado de Chihuahua; se acusaba a Madero de haber traicionado los propósitos del “Plan de San Luis” y no cumplir a cabalidad los artículos del mismo; mediante este documento, los rebeldes desconocían al gobierno maderista y a los poderes Legislativo y Judicial. Más adelante se supo la relación estrecha que Orozco tenía con las familias adineradas, por ello, don Pascual estaba entre la “espada y la pared”, si atacaba o no a los burgueses de Chihuahua, por ello, se corrió el “chisme” con una campaña mediática,para desprestigiar tajante al movimiento rebelde que apoyaba a Orozco, pues también lo consideraron un traidor al unirse a las fuerzas del asesino de Madero el ya presidente Victoriano Huerta en 1913…Esta Crónica continuará.

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “Don Ventura Chavira y los últimos años de la Quinta Carolina”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros. Si usted está interesado en los libros, mande un whatsaap al 614 148 85 03 y con gusto le brindamos información.

FUENTES

*Entrevista con don Luis y don José Chavira, hijos de don Ventura.

*Entrevista con Sergio Chavira (nieto).

*Fotos: Familia Chavira García, Fototeca-INAH-Chihuahua y Fine a Grave-Familia *Terrazas.