Opinion

Dónde se pierde el ‘quiero ser policía’

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 08 mayo 2022 | 05:00

Recuerdo hace algunos años en la graduación de mis hijos del Jardín de Niños, escuchar varias vocecitas que decían muy emocionadas: “de grande quiero ser policía”, “yo quiero ser bombero” y claro también el “yo voy a ser futbolista”… y después del tiempo esas niñas y niños simplemente olvidan esos sueños.

¿Por qué se pierden esos anhelos, esos sueños de servir a su comunidad resguardando el orden y dar seguridad?

Una de las bases de cualquier sociedad ordenada sin duda es el contar con cuerpos policiacos capacitados y con suficiente fuerza de respuesta, pero sobre todo con el reconocimiento social y la confianza ciudadana.

El recuerdo llega ante el exhorto que hace el presidente municipal de Chihuahua, Marco Bonilla al invitar a “todos los chihuahuenses que quieran vestirse de héroes a que lo hagan inscribiéndose en la convocatoria para Bomberos, que ya está abierta, o bien, para la Policía Municipal de Chihuahua”.

La Policía Municipal de Chihuahua en comparación con muchos otros cuerpos policiacos del resto del estado y del país sin duda cuenta con mucho mejores condiciones laborales… pero lamentablemente al igual que los demás la percepción social sigue siendo negativa, un lastre que es difícil de cambiar, de quitárselo de encima.

Si bien los cuerpos policiales trabajan todos los días para disminuir los delitos, y claro con ello esperar que los ciudadanos aprueben su trabajo,  está muy alejado de la realidad, tan es así que pareciera que no les importa lo que piensen de ellos.

Es cierto, en la complejidad de la sociedad que vivimos mientras unos delitos bajan otros suben, y aunque la gran mayoría de la población no ha tenido ninguna experiencia negativa permanece una percepción negativa hacia la policía.

Toda estrategia de seguridad pública debería tener como requisito la confianza de los ciudadanos, pero proporcionando cifras que nadie entiende no se va a recuperar, ya que se pierde de vista el componente de emoción social que envuelve la inseguridad.

Hay que reconocer que los cuerpos de seguridad están en el fondo, no importa si son municipales, estatales o del orden federal, son presa de su mala fama, porque no es el crimen organizado, los delincuentes menores ni los medios de comunicación los que tienen a las policías con esa mala calificación, mucho menos la falta de controles o el aumento de los delitos, no, es la percepción de corrupción e ineficiencia que de ellas se tiene.

Y es que en el momento que un ciudadano es afectado por la delincuencia se siente frustrado, enojado, vulnerable, y claro, en lo primero que piensa es que no tuvo seguridad, que los cuerpos de seguridad no funcionan.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI, son las policías municipales las que gozan de la peor reputación, claro sólo les ganan las policías viales o de tránsito que simplemente no tienen arreglo.

Estamos seguros, que son más, muchos más los buenos policías que los corruptos, hombres y mujeres que siguen pensando que con su labor ayudan a tener una mejor sociedad… y que también se sienten frustrados ante la percepción social que hay de su trabajo.

Este sábado, El Diario publica una entrevista con una mujer policía de Investigación de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y la Familia, y habla de sus anhelos también como madre.

En esta entrevista, Astrid refiere que “en mi trabajo no hay horario. Muchas veces descanso y otras no; he tenido que pasar cumpleaños, navidades y eventos escolares lejos de mi hijo. Es difícil que se adapten a este estilo de vida, pero sin duda, sabes que lo estás haciendo bien cuando tus hijos te reconocen; cuando mencionan con orgullo que su mamá es policía”. 

Eso habla de lo difícil que es sobre llevar esta profesión, tanto para mujeres como hombres y que sin duda nosotros como sociedad es poco lo que valoramos ese esfuerzo.

Aunque se diga que todo es problema de “percepción”, en este todos tenemos que ver: Al ciudadano común le interesan los resultados concretos para definir su percepción del desempeño policial. No le interesa saber si el incremento delincuencial está asociado al ritmo de urbanización, a la pérdida de valores, al cierre de oportunidades o al crecimiento acelerado del desempleo. 

En pocas palabras. A todos nos interesa es saber que estamos seguro en nuestras casas, caminar tranquilamente por las calles de la colonia, y correr riesgos de ser robado, asaltado, violado, herido o muerto.

La percepción negativa es muy compleja, llega al extremo de que poco o nada le interesa al ciudadano si el policía está bien pagado o bien comido o si su vida y su integridad están garantizadas por un seguro adecuado, quizás porque asume que ése es un problema de la autoridad y que no es su problema.

Ojalá que autoridades, ciudadanos y desde luego policías trabajemos en lograr que esa percepción social del trabajo policial mejore, porque a nadie nos conviene que la imagen de seguridad de nuestra ciudad, estado o país se encuentre tan deteriorada… y claro lo mejor será que esos sueños de niñas y niños de ayudar a sus semejantes desde una labor tan digna como el ser policía se concreten, y se sientan satisfechos de servir a su comunidad.