Opinion

Editorial: Cinco años de una mala sorpresa que hoy termina

Ha significado una sorpresa enorme, dramática, amarga... decepcionante por si fuera poco, la transformación de Corral

El Diario

martes, 07 septiembre 2021 | 06:21

Conocí personalmente a Javier Corral en los 90. Fui reportero de sus actividades como legislador y después colaboré a su lado por corto tiempo cuando presidió en el estado al Partido Acción Nacional (PAN).

Corral Jurado obtuvo la gubernatura en octubre del 2016; un servidor llegó a El Diario de Juárez en enero del 2016, primero como editor de Opinión, ahora como Director Editorial del grupo de los Diarios en el estado.

Ha significado una sorpresa enorme, dramática, amarga... decepcionante por si fuera poco, la transformación de Corral entre su llegada a la gubernatura y su desempeño al frente de dicho cargo.

Fue tanta su afinidad con el gremio y por el gremio periodístico que todavía ahora se define en su currículum como periodista. Sus artículos de análisis político pasaron durante muchos años por diversos medios de comunicación, los últimos de ellos, por cierto, en El Diario.

Bastaron sólo cinco años de ejercicio gubernamental para aniquilar todo el aprecio que previamente existió a su identidad con el oficio periodístico. Se suponía conocedor de los géneros en la materia, pero ahora comprobamos que era mentira cual mentiroso ha sido su desarrollo estos años como gobernador.

Desde los primeros meses de su administración dejó establecido que a toda observación, a toda crítica, respondería con el mazo de la intolerancia, con la retórica del insulto y con la sistemática amenaza patrocinada por todo el poder del Estado. Metamorfosis completa, insólita.

Así tomó por el cuello a El Diario desde enero del 2016 y trató de ahogar una trayectoria de medio siglo encabezada por Osvaldo Rodríguez Borunda y de la que han sido protagonistas más de una centena de periodistas con incontables premios, incluido el María Moors Cabot.

En aras de salvaguardar su vanidad al frente del Poder Ejecutivo estatal, pasó por alto el gobernador incluso la memoria de quienes han sido privados de la vida por su ejercicio periodístico a través de El Diario: Víctor Manuel Oropeza, Armando Rodríguez, Luis Carlos Santiago.

Nunca en la historia reciente política del estado hubo un gobernador con semejante falta de aprecio por la libertad de expresión, por la autocrítica, y menos, bajo el poco valiente pretexto de la falta de entendimiento comercial, o publicitario.

No pudo objetar documentalmente ninguna publicación porque, salvo el área de opinión, todas estuvieron solventadas con el rigor de la veracidad, de la comprobación. A todas embistió sin piedad; muy sobrado sí, pero de cobardía.

Ni Francisco Barrio alcanzó el penoso grado de su discípulo Corral.

Rodríguez Borunda, Presidente y Director General de los Diarios, sufrió justo en 2016 una embolia que le redujo sustancialmente la capacidad para expresarse de manera verbal. El gobernador conoce perfectamente esta condición.

Tratar de engañar a los chihuahuenses señalando que parten de don Osvaldo órdenes y consignas periodísticas es insultar la inteligencia de los lectores de los Diarios.

Es también una agresión más hacia los periodistas que laboran en esta empresa, e inclusive, para quienes desde las páginas de Opinión expresan sus puntos de vista en torno a la administración pública estatal.

Las evidencias sembradas a lo largo de cinco años dan testimonio de que Javier Corral Jurado llegó a la gubernatura de paseo con cargo al presupuesto público, que no tenía la menor intención de cumplir con su función constitucional pero que tampoco permitiría ningún cuestionamiento de periodista o medio de comunicación so pena de ser acusado de extorsión, amenazado, agredido o hasta demandado.

Ni sus más cercanos amigos, ni sus colaboradores más estrechos, ni siquiera sus peores críticos sospecharon en la campaña electoral que uno sería el Javier Corral antes de octubre del 2016 y otro diametralmente opuesto, desconocido, el que asumiría como gobernador, con todo y sus antecedentes de triunfos en posiciones legislativas, la inmensa mayoría, a través de la gratuita representación plurinominal.

Por fortuna para los chihuahuenses y para el ejercicio del periodismo, el cáncer extraordinariamente fue temporal. Cinco años que terminan hoy a las 12 de la noche.

Una pesadilla inesperada, una experiencia que no debe repetirse.

Manuel E. Aguirre

Director Editorial