Opinion

El abandono de AMLO a Chihuahua

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 04 septiembre 2022 | 05:00

Cuatro años de Gobierno, de avance de la autollamada Cuarta Transformación, demostraron una vez más que Chihuahua se encuentra muy lejos del corazón, y claro, de las decisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador a pesar de las necesidades crecientes en salud, educación, infraestructura… pero sobre todo de seguridad.

Al escuchar el cuatro informe, con los “otros datos” de la figura presidencial una vez más queda constatado que el norte no está, ni estará en el interés presidencial, y aunque las carencias son muchas, las respuestas han sido nulas.

La tragedia de los LeBaron, la muerte de los sacerdotes jesuitas en Cerocahui, eso sin contar con el creciente número de muertos en manos de la delincuencia, es sólo un doloroso recuerdo de que Chihuahua se encuentra en el abandono.

En los datos presentados no hay ni una sola línea para nuestro Chihuahua, en ese discurso político del que hasta los actores políticos chihuahuenses estuvieron ausentes, lo que marca al mismo tiempo la nueva era para la Cuarta Transformación, cerrar filas sólo con los suyos, y dejar de lado a quienes discrepamos con sus ideas y actitudes.

Un cuarto año de gobierno para cualquier gobernante representa la marca del tiempo de que queda poco tiempo, un año si mucho para mantener el poder, para lograr lo que se soñó en los tiempos de campaña, y cuatro años demuestran que todo tiene su final.

Desde luego que las opiniones pueden ser divergentes, pero para quienes estamos convencidos de que el cambio de modelo económico no es el adecuado, afortunadamente el avance ha sido lento, sólo la obstinación de AMLO por mantener el control del poder, ya sea con él o algún sucesor a su modo es el motor que mantiene a la Cuarta Transformación.

Lo expuesto el pasado 1 de septiembre, el “Día del Presidente” demuestra una vez más que de nuevo “los otros datos” nos muestran un país muy alejado de la realidad, en la que la “felicidad” es el eje del gobierno y no los resultados que permitan un crecimiento no deseable, si no al menos congruente con el esfuerzo que hacen miles de mexicanos por salir adelante.

Desde luego nunca escucharemos de López Obrador, como tampoco lo escuchamos en su momento de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Vicente Fox, Carlos Salinas de Gortari, o cualquier otro presidente de la época moderna y antigua de nuestro México que se equivocaron, que siempre durante su mandato sólo han trabajado en “su visión”, pero nunca atendiendo las necesidades de la población en su conjunto.

Hace casi cuatro años, unos días antes de que asumiera el poder Andrés Manuel López Obrador se escribió en este mismo espacio que no era sólo el cambio de la banda presidencial, que se trataba de un cambio profundo no en la manera de hacer política, ni mucho menos un cambio de personas, había en ese momento y persiste la intención de cambiar todo.

Con la llegada de Manuel López Obrador se buscó sepultar la ola Neoliberal que inició tímidamente el entonces presidente Miguel de la Madrid y que consolidó quien lo presidiera, Carlos Salinas de Gortari, seis presidentes de la República, 36 años de gobierno bajo este sistema político económico que para muchos ya era insostenible.

Para la izquierda en Latinoamérica, la llegada de López Obrador en México representó y sigue siendo una bastión importante de la nueva ola izquierdista en el mundo que inició con la llegada de Hugo Chávez en 1999 al gobierno de Venezuela, y después en el 2003 los gobiernos de Néstor Kirchner en Argentina y de Lula da Silva en Brasil.

Desde entonces la izquierda ha pugnado por espacios, y en México buscan consolidarse, ya que se considera que el modelo neoliberal ha sido el causante de la brecha entre ricos y pobres, para otros ha representado el poder competir abiertamente en el mercado global.

Lo que son las cosas, desde la llegada del régimen lopezobradorista se ha insistido en la Cuarta Transformación, un concepto que a cuatro años de distancia aún es nebuloso para la gran mayoría, pero un riesgo que hay que señalarlo.