Opinion

El apagón del norte

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Juan Carlos Loera de la Rosa

domingo, 21 febrero 2021 | 05:00

Con la llegada de una tormenta invernal procedente del norte de América, al bajar las temperaturas a niveles de congelación y mucho más, la vida se ha visto perturbada, tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Más aún, en varias ciudades las calles se han vuelto intransitables por la nieve y el hielo, algunas carreteras se bloquearon, y lo peor, los servicios públicos como el agua, la electricidad y el gas se han colapsado y los habitantes, acostumbrados a las comodidades integradas a su hogar que ofrece la vida moderna, de pronto se vieron sumidos en la oscuridad, sin energía eléctrica, sin gas y sin agua, tres de los componentes indispensables para la vida actual.

Si a la crisis mundial de salud, le agregamos la indefensión resultante de la paralización, se crea un ambiente de temor ante el peligro que representa verse privados de aquello que resulta estrictamente indispensable para subsistir; es como si de pronto tuvieran que volver intempestivamente a épocas remotas que ya superamos a través de la ciencia y la tecnología, aun cuando esto sea solamente por unos cuantos días. 

Cuando la prioridad debiera ser la seguridad de los ciudadanos, el resguardo de sus bienes materiales, la salvaguarda de vidas humanas y el auxilio, surgen voces contrarias, disímbolas a las respuestas que se requieren en esta grave circunstancia: los que asumen enfrentar la crisis y cuidar de sus familias y por otra parte, quienes lejos de preocuparse por encontrar soluciones, se dedican a buscar culpables y acentuar el estado crítico. Lo mismo ocurre entre algunos políticos y gobernantes, hay quienes están dispuestos a aliviar la tensión y evitar el agravamiento de la situación poniendo su voluntad y espíritu de servicio al bien de sus comunidades y quienes desde sus mansiones programan calumnias, falsedades y ataques a un gobierno que salió a enfrentar desde 2018 todas las atrocidades que arremetieron contra nuestro país. 

Algunas voces que fueron actores de esas traiciones al país reclaman al gobierno que deje atrás el argumento de señalar esas atrocidades, pero ante lo contundente de las pruebas y lo escandaloso de las acciones, ¿cómo se puede quedar callado mientras no veamos que los responsables sean sometidos a la justicia? ¡Nunca, sin duda! 

El apagón recientemente vivido, es un ejemplo de lo que el gobierno ha tenido que enfrentar en todos los ángulos del quehacer público y en este caso particular, aunado a ello los imponderables como la tormenta y las posturas egoístas en algunos casos, donde las decisiones de los poderosos se ven afectadas de poses políticas que no resisten el análisis. El tiempo y la historia habrán de exhibirlos con severidad y dureza. 

La riqueza texana y la de Nuevo México respecto del suministro de gas natural, se vieron mezclados para desmantelar a la CFE en los gobiernos neoliberales. Salinas de Gortari entregó un mercado colmado de consumidores de energía a sus amigos, cómplices y socios extranjeros principalmente, lo que representa en números gruesos aproximadamente 290 mil millones de kilowatts-hora, de los cuales, al momento controlan ya el 60 por ciento del mercado y a la CFE le corresponde sólo el 40 por ciento restante.

Lo anterior significa que más o menos, las compañías extranjeras se llevan diariamente mil millones de pesos de los consumidores mexicanos. Pesos que cambian a dólares y terminan sangrando las divisas que el país debe cuidar para resguardar el valor del peso y evitar devaluaciones e inflación. Como un dato comparativo terrible, podemos decir que se llevan la mitad de las divisas que nuestros paisanos envían a sus familias para ayudarlas, este ingreso fortalece al peso y a la economía. Vean ustedes la voracidad de estas empresas que sin miramiento coadyuvaron con el saqueo de los recursos del país por una coima que terminó en las arcas de los políticos rapaces durante 40 años.

El fenómeno meteorológico vino a evidenciar algunas de las vulnerabilidades técnicas en el suministro de gas al país, como es el caso del taponamiento por congelamiento del agua que contiene el gas natural, lo cual impidió el libre flujo del energético y suprimió el abasto tanto en Texas como en nuestro país. Estas fallas, que no se viven en los estados del norte de Estados Unidos, Canadá y Alaska, se pudieron haber evitado si los diseñadores de los gasoductos hubieran instalado los sistemas de alivio y eliminación del agua, ya que ésta tiene su punto de congelación a los cero grados centígrados y el gas natural hasta los casi 150 grados centígrados bajo cero.

Los diseñadores pensaron que este fenómeno no sería frecuente y corrieron el riesgo de no proyectar una estructura más eficaz, sus decisiones estuvieron fundamentadas de esta manera, quizás en la estadística que mostraba que estos vórtices de baja temperatura se presentan rara vez.

Habremos de ver las medidas que tomen autoridades norteamericanas y lo mismo las nuestras como consecuencia, para que los gasoductos sean corregidos y evitar futuras catástrofes.

Estamos conscientes de que las temperaturas polares subirán y que los gasoductos volverán a funcionar, sin embargo, será necesario analizar y evaluar las consecuencias resultantes del apagón para que sean tomadas decisiones que corrijan y solucionen este problema.

Agrego mi comentario personal referente a la propuesta del gobernador texano de no suministrar gas natural a nuestro país, está claro que fue una declaración espontánea y como consecuencia de la crisis. La rectificación nos habla de un gobernante que reconoce y sabe enmendar sus errores, esta actitud, es el resultado de la ecuanimidad recuperada, que por cierto debe ser atributo de cualquier gobernante. Enhorabuena de cualquier forma.

Las lecciones que nos deja este apagón son en primer término reconocer que el presidente López Obrador tenía razones que justifican su posición para interrumpir el desmantelamiento de las termoeléctricas e hidroeléctricas abandonadas y que eventualmente consumarían la privatización. Como resultado de este desastre natural, unas horas después se puso en marcha la recuperación paulatina del abasto eléctrico a hogares, hospitales, servicios y comercios, gracias al talento trabajo y dedicación de trabajadores y técnicos de la CFE.

La industria ya está camino a la normalidad, en este restablecimiento la energía de las hidroeléctricas y algunas termoeléctricas a base de carbón mineral han sido clave para superar la crisis de energía. México va saliendo de este trance y está recuperando la tranquilidad.

Otra lección es que debe haber mayores normas para la calidad de las instalaciones y vigilar con lupa a quienes lucran con los servicios indispensables para la sociedad. Agregar también un programa permanente en nuestro diario vivir que tenga como objetivo la preservación de nuestros recursos y el cuidado de nuestros bienes públicos y privados.

También, sin duda es que debemos procurar que la generación de energía que hoy está en manos de capitales privados -ciertamente de acuerdo a la ley-, termine en manos mexicanas y que, en lugar de esa fuga colosal de dinero al extranjero, estas divisas se queden en el país para reinvertirlas en desarrollo y progreso.

Necesitamos recobrar la confianza en nosotros mismos y crear una cultura responsable, que haya más empresarios, al igual que muchos otros que apuestan su capital, trabajo y confianza por su país. 

No es justo de ninguna manera, que esas coimas a gobernantes del pasado más las riquezas obtenidas por los concesionados, terminen en bancos como el ejemplo reciente de Andorra o invertidas en frivolidades como las que fueron permitidas a tanto corrupto que fueron sin duda propiciadas por expresidentes y sus camarillas.

No se puede seguir así, seguiremos desterrando a la corrupción para poder cambiar al país y sacar de la pobreza a sus habitantes.