Opinion

¡El avión, el avión!

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Jaime Rodríguez Chacón

miércoles, 12 febrero 2020 | 05:00

Cada vez que el presidente quiere evitar que los mexicanos usen su cerebro, que piensen en un determinado tema por ejemplo: Los LeBaron, la crisis por falta de medicamentos para pacientes con cáncer, el recorte cada fin de mes a salarios de empleados maquileros, el secuestro, las extorsiones, el nulo crecimiento económico, y un larguísimo etc. Es pues, entonces que, “voltea la tortilla” cambia la agenda mediática, porque tiene la sartén por el mango, y en las mañaneras toca cualquier tema banal, para distraer a los mexicanos con sus ocurrencias, como el tema del avión presidencial. Deshacerse de tan famosa nave es lo que menos le importa, pues le sirve como pretexto para distraer al pueblo; es una cortina de humo, y una forma de sacar raja política.

Lo mismo hacía Hugo Chávez: Pasaba largas horas frente a las cámaras, se dice que llegó a permanecer hasta ocho horas; se repite el mismo sistema en los regímenes comunistas que tienden al autoritarismo. “No me dejen” dijo López Obrador,” los necesito”; y ahí lo tienen entreteniendo todos los días a su pueblo bueno y sabio, gesticulando frente a las cámaras, inflando los cachetes como Carlos Villagrán (a) Kiko. Algo similar hacía Hugo Chávez. 

¡Qué gran tema! el avión presidencial, que no lo tenía ni Obama, pero que tampoco Donald Trump lo quiere, ni ningún magnate poderoso, porque la intención no es venderlo, como tampoco pueden, ya que se debe, sino sacarle raja política, y distraer así la atención de temas torales o trascendentes, que deberíamos estar discutiendo como sociedad; pero también, para “remachar” los medios, le hacen el juego al presidente, el cual desde el atril de las mañaneras, controla la agenda mediática.

En Los Estados Unidos, por ejemplo, se discuten abiertamente por la radio en cadena nacional, temas importantísimos de interés nacional, como política, economía o salud, en los cuales se reciben llamadas de opinión pública de ciudadanos comunes “de a pie”  desde los diferentes estados de la nación. Si eso hiciéramos, le arrebataríamos la agenda mediática al presidente, aunque daría coces inmediatamente; de por sí, tacha a los que no piensan como él de: Prensa fifí, los conservadores, imagínese si el pueblo llano despertara, pero es un sueño vano, porque el hambre no sabe de democracia, y con tanta repartición de dinero, con los programas del malestar, pues está comprando almas y votos.

La pensión universal de AMLO, no contempla un estudio socio-económico, y la reciben  también ricos, dejando en el desamparo, trabajadores de la construcción eventuales, enfermos, que han inalado por años yeso, polvo, con artritis, agotados prematuramente, y no tienen derecho a una pensión, tampoco a servicio médico. Esos son los olvidados del mesías redentor, que prefiere apoyar a los ricos, obsequiándoles la mano de obra de los jóvenes que “construyen el futuro” o, pensión a los ricos, ganaderos, nogaleros y con casas de renta que cumplen los 68 o más. De esta manera se ensancha aún más la brecha entre ricos y pobres. ¿Dónde quedó aquella frase demagógica de: “!Primero los pobres! ¿Cuál es la idea? ¿Debilitar a la nación para que todos dependamos, estemos comiendo de la mano “generosa” del gran benefactor?

Las pensiones, la salud, economía, violencia, democracia, Estado de Derecho, son temas torales, trascendentes, que debíamos estar discutiendo, y no el asunto de un dichoso avión, que ni siquiera se ha pagado, y lo tienen todos los días en la agenda mediática, como medio distractor o cortina de humo. ¡Ya despierten mexicanos por el amor de Dios!