Opinion

El debate sobre el aborto

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Sixto Duarte

martes, 19 marzo 2019 | 00:16

En días recientes, el Congreso del Estado de Nuevo León aprobó penalizar el aborto en ese estado. Esta decisión generó una serie de reacciones, tanto a favor de la medida por parte de los sectores más conservadores, como en contra de la misma por parte de los sectores más liberales.

Desde una óptica progresista, la decisión del Congreso del Estado de Nuevo León viene a atentar en contra de los derechos de las mujeres de disponer libremente sobre lo que pasa en su cuerpo. Es en este punto en donde los conservadores argumentan que la mujer no está decidiendo sobre su cuerpo, sino sobre el cuerpo de un tercero.

La religión y los valores tradicionales juegan un rol importante en este debate. Los sectores conservadores muchas veces sostienen posturas “pro vida” sin referir propiamente a su motivación, pues es más que claro en pleno siglo XXI que la Iglesia no debe incidir en cuestiones de Estado. El proceso legislativo es evidentemente un asunto de Estado, en donde estos dogmas no tienen lugar.

Debemos citar que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos es una referencia obligada en el debate a favor o en contra del aborto. Al resolver el asunto Roe v. Wade en 1973, la Suprema Corte dividió el embarazo en tres etapas de tres meses cada una. Durante la primera etapa, es decir, los primeros tres meses, la Suprema Corte decidió que ningún Estado podía imponer restricciones al aborto. La Suprema Corte adoptó esta postura, pues durante las primeras doce semanas de gestación, el producto del embarazo no tiene consciencia de existencia propia, no ha desarrollado un sistema nervioso, y por ende, no es capaz de experimentar nada. En términos generales, a pesar de los intentos de los sectores conservadores de mostrar imágenes de niños casi a punto de nacer diciendo que son fetos de doce semanas, es una masa celular. ¿Está viva esta masa? Sin duda, justo como lo está el espermatozoide al momento de fecundar el óvulo, y no por eso se prohíben los métodos anticonceptivos que “matarían” a esa “persona” que en esa etapa es espermatozoide. ¿En dónde trazamos la línea entonces? ¿Un segundo antes de la fecundación es válido evitar el embarazo, pero una vez que entró el óvulo un segundo después, ya no?

En el segundo trimestre, los estados podrán regular el aborto por la salud de la madre, mientras que para el tercer trimestre, la Suprema Corte norteamericana determinó que los estados tendrían la facultad de regular e incluso prohibir el aborto, pues de conformidad con los estudios científicos de la época, el feto ya cuenta con “viabilidad”, es decir, puede vivir sin depender directamente de la madre, tiene consciencia y puede experimentar sensaciones, a diferencia de las primeras doce semanas.

Esta decisión judicial fue revolucionaria en su época, y fue adoptada de conformidad con criterios científicos. Es por ello que dicha decisión sigue siendo un referente que influye en muchos sistemas jurídicos del mundo, incluido el nuestro (acción de inconstitucionalidad 146/2007).

En un tema tan trascendente como este, existen evidentemente debates acalorados sobre el tema. El sector conservador, y que defiende “la vida” sostiene que el aborto nada más debe aprobarse en caso de violación. Aquí es donde se encuentra la primera contradicción, pues si lo que supuestamente se defiende es la vida del no nacido, ¿por qué condenarlo a la muerte, aún y cuando sea producto de una violación? Con esto se evidencia que el sector conservador busca castigar a la mujer que tuvo intimidad por placer, y no a aquella que fue violada. ¿No es la consecuencia (la muerte) la misma en ambos casos? ¿No defienden la vida?

En una sociedad tan descompuesta como la nuestra, vemos cuáles son las consecuencias de traer hijos no deseados al mundo: violencia intrafamiliar, falta de oportunidades, educación deficiente en el hogar, e incluso la muerte de algunos, víctimas de lo anterior. Los embarazos de adolescentes vienen también a truncar sueños profesionales y planes personales de niñas. Si cometieron un error, ¿por qué castigarlas de nuevo? Ser madre no debe ser una obligación o una carga. Los sectores conservadores, pugnan porque si no quiere al niño, que se dé en adopción al mismo. El aborto, o como eufemísticamente se le llama, la interrupción del embarazo, no es una alternativa a ser madre, es una alternativa al embarazo. Finalmente, como se dice en redes sociales, si al sector conservador no le gusta el aborto, que se haga de la vista gorda, justo como se hace de la vista gorda con todos los niños que se encuentran en albergues y están esperando ser adoptados.