Opinion

El deber de informar, con vergüenza

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Manuel Narváez Narváez

lunes, 05 septiembre 2022 | 05:00

La temporada de informes gubernamentales arrancó, y como siempre, se ignoran las promesas incumplidas y los fracasos.

El mes de la patria les gustó a los titulares de los poderes ejecutivos federal, estatal y municipal para informar de los avances de sus respectivos planes de gobierno, porque así se los exige la norma.

La paradoja de la obligación de informar de alcaldes, gobernadora y el presidente con relación al derecho de información de los ciudadanos es que no existe autocritica.

Se entiende y es legítimo que destaquen las inversiones, obras y programas sociales, es decir, aquello que se ve y lo que se siente, de acuerdo; sin embargo, lo que afecta profundamente, aquello que transforma la vida de todos sigue postergándose o simplemente se ignora.

Casos concretos:

La inseguridad en el estado de Chihuahua sigue tan vigente y al alza.

Pese a las reuniones semanales y urgentes de los responsables de área de los tres órdenes de gobierno, las estrategias implementadas, las de hace años y las de este sexenio de la 4T han fracasado rotundamente.

El flagelo que implica la mayor preocupación de los mexicanos, por ende, de los chihuahuenses ha alcanzado los mismo niveles, y en ocasiones superiores, a los violentos años del calderonismo.

Las heridas que deja la violencia en la sociedad, más allá de sanar, se profundizan. 

Además, conlleva daños colaterales que aumentan la carga y presión a las autoridades locales, no solo estatal, sino con mayor afectación a los pírricos presupuestos de las alcaldías.

Estos daños colaterales se observan con mayor incidencia en Juárez y Chihuahua, las dos ciudades más grandes de la entidad, donde cientos, si no es que miles de desplazados del sur del país e indocumentados centroamericanos y haitianos, exhiben la magnitud de los fracasos de sus respectivos gobiernos.

Daños a la infraestructura vial en las ciudades grandes y medianas cobra factura a todos aquellos que conducen un auto del servicio público o privado.

Las intensas lluvias (GAD) que caen en el territorio chihuahuense desde hace tres semanas aminoran los estragos de la sequía y aseguran un ciclo más a la agricultura, pero también encuera de cuerpo entero la pésima calidad de los materiales que se utilizaron y continúan utilizándose en calles, vialidades y carreteras. 

Miles de kilómetros asfaltados están destrozados no solo en Juárez y Chihuahua, sino también en Cuauhtémoc, Delicias, Parral, Camargo, Jiménez y NCG, no se diga la carretera panamericana que cruza desde Savalza hasta la frontera con el Paso, Tx, y casi todas las carreteras secundarias del estado.

El daño provocado por las lluvias, sí, pero sobre todo por las transas e indolencias de gobiernos anteriores y actuales en la red terrestre de comunicaciones afecta a todos los presupuestos, los públicos y los privados, que  a la postre repercute en el aumento de costos y compras.

Pero no sólo estos dos temas urgentes distraen los escasos recursos del gobierno estatal y los municipales, porque la alimentación de miles de personas que acuden diariamente a los albergues y comedores de las ciudades y la sierra, son financiadas con recursos propios. Cero apoyo de la federación. 

No se menosprecia cacaraquear el puentecito, la limpieza, el alumbrado público, la prevención de la seguridad, las becas y la atracción de inversiones, pero por favor agréguenle a los informes tantita autocrítica y ética política para no emular las mentiras y fantasías, ni servir atole de falanges como YSQ.

Es cuanto.