Opinion

El déficit fiscal y la deuda pública de Chihuahua

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Serafín Peralta Martínez (*)

domingo, 04 julio 2021 | 05:00

(Parte I)

Las autoridades electas, el pasado 6 de junio, a la gobernatura del estado de Chihuahua, enfrentarán un problema presupuestal y financiero muy complicado que pondrán a prueba el principio de la “funcionalidad de las finanzas públicas”.

Se entiende que las finanzas públicas pueden tener una funcionalidad adecuada, eficiente y con resultados óptimos, siempre que se logre encontrar el punto de equilibrio entre el dinero que ingreso a las arcas de la hacienda (por transferencias federales y recursos propios) y el gasto que se realiza para atender las necesidades administrativas y las que demande la población.

La teoría de la “funcionalidad de las finanzas públicas”, como la ha llamado Paul Krugman (Nobel de Economía en 2008), se basa en comparar la operatividad del gasto público en función del resultado que se obtenga, utilizando indicadores económico y fiscales, que pueden incidir en eficiencias o ineficacias en la gestión y administración, para un gobierno que enfrentará dos grandes retos para inducir el desarrollo: hacer o no hacer infraestructura, porque para hacer infraestructura hay que contar con gasto de inversión, y el gasto de inversión se eroga mediante la asignación presupuestal, siempre que el dinero alcance.

El desarrollo se financia con gasto, que es dinero público, y con inversión privada, haremos a un lado la importancia del dinero privado para centrarnos en lo primero. Por tanto, el gasto de inversión en infraestructura, tiene la suerte de generar un efecto multiplicador en la sociedad y en la economía; pero cuando un gobierno no realiza infraestructura, en realidad no está contribuyendo al desarrollo; en este caso al desarrollo del estado de Chihuahua, de su economía y de su población.

Podemos citar un caso de gasto de inversión en infraestructura hospitalaria. Por ejemplo, si el gobierno paga para construir un hospital, entonces los “efectos directos” serían la cantidad total de dinero gastada en salarios, insumos y otros bienes y servicios producidos necesariamente para construir el hospital.

Esto puede ser difícil de entender para las personas, pero puede ser más fácil de explicar para la autoridad del gobierno electo, cuando se den cuenta que el gasto es limitado y, sólo mediante una adecuada planeación, puede establecer prioridades de presupuesto que tengan un impacto directo en la sociedad.

De modo que la planeación viene a ser otro ingrediente eficaz en la asignación del gasto público. No se puede pensar en el financiamiento del desarrollo, con la participación del gasto público, si no se cuenta previamente con una actividad ordenada, que en el caso de Chihuahua, en la administración de Duarte y en la de Corral, la programación presupuestaria, la asignación de recursos para programas o proyectos de inversión, se ha realizado sin un ápice de planeación; la prueba de ello, es que en la estructura del Ejecutivo del Estado, apenas aparece un Departamento en la Secretaría de Hacienda, área que desarrolla funciones limitadas de planeación, siendo el resultado, administraciones desordenadas con graves desequilibrios financieros. 

Así las cosas, la funcionalidad de las finanzas tiene muchas matices, puesto que también, tiene que ver con la manera de cómo se administra el presupuesto, por lo que, partiendo del supuesto de que, si las cosas no cambian porque la centralización del gasto se mantenga igual, entonces, los gobiernos locales, seguirán enfrentando la rigidez de un presupuesto austero, con fluctuaciones por sus recortes en las transferencias federales y porque el ciclo económico, no genera la fortaleza de la recaudación tributaria, al no enderezar al alza el crecimiento económico. 

Son muchos factores los que inciden en la “funcionalidad de las finanzas públicas”, y puede haber casos que se encadenen o se vicien para que no se presenten condiciones óptimas en la funcionalidad de las finanzas públicas.

Otro ejemplo, es el déficit fiscal con que inician la operación de una administración gubernamental. El déficit fiscal, surge o se explica, porque el gasto que se realiza o se pretende realizar en un ejercicio fiscal, supera el ingreso programado y aprobado. 

Resulta entonces que quien maneja las finanzas, debe tener el cuidado de apegarse al equilibrio presupuestal, donde el ingreso debe igualar al gasto. Cuando se elabora un presupuesto y el ingreso no alcanza a financiar el gasto, se tiene un déficit presupuestario, y la sola acción de buscar el complemento que no da el ingreso, se llama déficit fiscal, que en las más de las veces de financia con deuda.

El reto de la nueva administración consiste en visualizar la bola de nieve con que empezó el gobierno de Corral y se volvió un círculo vicioso, déficit fiscal-deuda. Éste será otro tema que veremos en la siguiente entrega.

(*) Economista y Doctor en Materia Fiscal