Opinion

El doble juego del gobernador con AMLO y Maru Campos

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José Díaz López

sábado, 27 marzo 2021 | 05:00

El ambiente político que encontró López Obrador en la entidad, refleja no sólo la realidad del gobierno fallido de Corral, sino también su proclividad al conflicto para sacarle ganancia política ante el Presidente. En el hecho de tener sentada por corrupción ante los jueces a la candidata del PAN y en haber citado penalmente a una decena de exfuncionarios duartistas por peculado grave, cualquier persona con sentido común, puede percibir en ello la intensa necesidad de agradarle al Presidente, para obtener el dinero y trato presidencial, que necesita para salir vivo de las ratoneras que se ha construido. 

A sabiendas de que la lucha de López Obrador es contra la corrupción, apresuradamente no tardó ni un día para abrir las audiencias contra Maru Campos y una docena de duartistas para darle la impresión a López Obrador de que en Chihuahua “se trabaja contra la corrupción”. Y así lograr ser invitado a la visita presidencial y de paso intentar sacarle al Presidente apoyos económicos que le urgen al gobernador. 

Hay quienes “sospechan” con estos hechos que Corral está entregando la gubernatura a MORENA. ¿Pero a cambio de qué?: de facilitarle el camino a la candidatura presidencial.

Sin embargo, el conflicto del agua de la Boquilla orquestado por el gobernador, le infundió desconfianza y tufos de traición en y a López Obrador. Y ahora con la visita presidencial a Juárez, Corral trató de limpiar las heridas de su traición, que no sólo es por generar el conflicto del agua de la Boquilla, sino otras más, perpetradas en la alianza federalista. 

¿Pero López Obrador le devolverá la confianza a un traidor a cambio de unas audiencias penales contra duartistas?

Suponemos que no. López Obrador es un político sumamente experto para caracterizar a los traidores y para no volver a confiar en ellos. Combatir a los traidores es su mero mole. 

Suponemos que al partido del Presidente no le hace falta la mala compañía de Corral en esta elección. Pues con la pésima imagen que tiene el gobernador Corral ante los chihuahuenses, perjudica más a quien se le acerca a “ayudar”. Pierde mucho MORENA si permite que se le ligue al gobernador Corral, ya que es casi el peor gobernador peor evaluado entre todos. Y ante los chihuahuenses ni se diga.  

Pero lo que sí es indudable, es que el supuesto combate a la corrupción despierta la neutralidad y el interés de Obrador, y le puede dar el piso para seguir buscando la candidatura presidencial por el PAN o por MC. A cualquier Presidente de la República le ayuda tener en el PAN  y/o en MC a un candidato presidencial a modo, hasta para que le sirva de panadero.

¿Puede Corral regalarle la gubernatura a López Obrador?, obviamente no. Corral tiene perdido a su gobierno y por supuesto a la gubernatura. No tiene ningún control político en esos temas. 

Lo que sí puede hacer es movilizar o no el poder que entraña la administración estatal. Pero hasta en ese mando sobre la burocracia estatal hay dudas de su poder. Pues en la elección interna del PAN se percibió que ya no manda en los empleados estatales. 

Pero sí se puede pensar que con todas esas acciones en contra de la candidata de su mismo partido, hasta nuevo aviso, está operando para que pierda, y en la semana entrante vamos a saber si operó más allá de medidas cautelares, como lo es la de prisión preventiva. Púes en este supuesto muy posible. Ahí sí, debemos asegurar que Corral ya está entregando la elección contra el PAN antes de iniciarla. 

Si a Maru Campos en plena Semana Santa, le dictan prisión preventiva, se le acabó la candidatura. Y el PAN pierde antes de empezar la elección y la gubernatura.  

La semana que entra, el jueves, sabremos si la sospecha de que Corral ya negoció con Maru Campos de no quitarle la candidatura. Mientras los indicios demuestran lo contrario. 

En efecto, lo que se ha percibido del actuar del gobernador en el tema penal de Maru Campos es  como siempre, el doble juego: ayudarle a salir poco a poco del problema penal (para quedar bien con el panismo); y por otro lado usarla como bandera de su “lucha contra la corrupción de Duarte”. Dejándole en apariencia, la decisión (controlada desde Palacio), al Juez Penal.

Mientras tanto, el gobernador intenta recuperar el calorcito presidencial, púes sabe que ahí está el dinero y su futuro político.