Opinion

El flagelo a la justicia

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Nicolás Juárez
domingo, 22 septiembre 2019 | 05:00

Sin duda una de las instituciones más vapuleadas de la actual administración estatal ha sido el Tribunal Superior de Justicia, más allá de los escándalos y ocurrencias del Poder Legislativo o la inactividad del Ejecutivo; y el grave problema es que las inconsistencias administrativas traen consigo preocupación en su actividad sustantiva: aplicar la justicia.

El pasado jueves en la edición impresa de El Diario de Chihuahua, se publicó una amplia reseña de lo que ha pasado en los últimos meses en el Tribunal Superior de Justicia, muchos de ellos provocados por una figura controversial, Luz Estela “Lucha” Castro, quien deja de manera formal el poder por motivos de salud, situación que nunca se pensó a pesar de los graves problemas administrativos y políticos que siempre la persiguieron.

Hoy debería ser uno de los momentos cumbres de la justicia en Chihuahua, el Tribunal cuenta con 30 magistrados de las ramas civiles, penales, familiares y unitaria, cientos de jueces en los 14 distritos judiciales y una actividad constante que demandan los chihuahuenses… pero el escándalo ha sido más fuerte, suena más que los posibles logros.

En los casi tres años de la actual administración, han pasado ya tres presidentes en el TSJ: Gabriel Sepúlveda Reyes quien fuera depuesto por decreto del Congreso del Estado al inicio de la administración, luego una presidencia interina de julio César Jiménez Castro que culminó al ser invalidado por una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y por último el actual presidente Pablo Héctor González.

Desde el mes de abril del 2018, a Pablo Héctor González le ha tocado sortear las dificultades de un Tribunal cada vez más obeso, y por lo tanto con mayores problemas administrativos y políticos.

La principal fuente de los problemas políticos sin lugar a dudas ha sido el controversial Consejo de la Judicatura, donde todos señalaron que el mando y las directrices caían directamente en la figura de Lucha Castro.


En el seno del Consejo de la Judicatura, donde se suponen deliberan los asuntos administrativos del Poder Judicial, los magistrados Pablo Héctor González Villalobos, Gabriel Armando Ruiz Gámez y Roberto Siqueiros Granados siempre atendieron las indicaciones de Luz Estela Castro Rodríguez, ante la mirada atónita de Jesús Joaquín Sotelo Mesta, el otro consejero ciudadano.

Sin duda uno de los mayores escándalos provocados por las decisiones del Consejo de la Judicatura fue la designación de jueces, situación que mantiene en los tribunales federales en entredicho el actuar de este órgano administrativo.

Ya en el mes de marzo en este espacio de opinión publicamos la esencia de lo que representa la pugna por el control en la toma de decisiones, una controversia que hoy retoma vigor en la decisión que pueda tomar el gobernador Javier Corral Jurado al momento de designar a el o la sustituta de Lucha Castro. 

Se comentó que la denuncia presentada por el consejero de la Judicatura Joaquín Sotelo no se puede entender sino en la presión que se realiza para buscar una definición apresurada del gobernador del estado Javier Corral Jurado: con quién piensa jugarse la sucesión y con ello se adelantan al proceso del 2021.

Esta decisión hoy de nuevo será fundamental, o continúa dándole poder a sus amigos de la izquierda que cada día se dan cuenta del error de no haberse subido a la corriente morenista, o regresa a sus orígenes, la derecha ahora engallada con Gustavo Madero a la cabeza.

En la tranquilidad de su oficina, el consejero Joaquín Sotelo ya no habla de las presuntas irregularidades en los exámenes para la elección de jueces y magistrados, hoy espera que el gobernador voltee a la derecha.

Al igual que en aquel momento cuando la denuncia alcanzó su clímax en el ambiente político, hoy de nuevo podemos augurar lo que sucederá en el Poder Judicial, Lucha Castro seguirá teniendo un fuerte poder en las decisiones y claro el rumbo que tome este poder en los últimos dos años de la actual administración.

También en una colaboración pasada se dijo del gran compromiso y aprecio del gobernador a la figura de Luz Estela Castro, aunque lejos haya quedado el anhelo del mandatario estatal de que “la creación del Consejo de la Judicatura es un anhelo y una exigencia de las organizaciones de la sociedad civil, ante un poder Judicial tradicionalmente opaco, sumido en el descrédito y falta de rendición de cuentas”.

El grave problema es que la independencia y la credibilidad del Tribunal Superior de Justicia se encuentra por los suelos, desde luego que la designación de un nuevo integrante ciudadano para el Consejo de la Judicatura no resuelve su problema de fondo, pero sin duda mucho ayudaría.

¿Qué se requiere para ello?, pues transparentar el proceso de selección y enviar a una persona desprovista de intereses políticos y personales vinculados al Poder Ejecutivo o Legislativo, pero ¿sabe cuándo sucederá?, nunca.

Así que la tragicomedia del Consejo de la Judicatura continuará, a ver si con un nuevo protagonista o seguiremos en las mismas.