Opinion

El fraude de las criptomonedas

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Ramón Salcido

lunes, 21 noviembre 2022 | 05:00

Ciudad de México.- Recientemente, la empresa “administradora de inversiones” con criptomonedas FTX se declaró en bancarrota y los últimos hallazgos muestran que era manejada con criterios abusivos y nada éticos por su exdirector ejecutivo Sam Bankman-Fried.

Por ejemplo, se utilizó dinero de los inversionistas para comprar casas para sus empleados o se tomaron decisiones de gasto en chats de redes sociales con respuestas con emojis de caritas felices o manita arriba. Totalmente fuera de toda norma de administración financiera y gestión de activos.

En general, las criptomonedas no tienen ningún respaldo que les brinde un valor real.

Por ejemplo, en el caso de las monedas nacionales como el peso o el dólar, se ligan a la producción nacional y su valor depende de un manejo responsable de la emisión de éstas, el banco central lleva a cabo una política monetaria y existe todo un sistema de regulación.

Un país que hipotéticamente no produce nada, pues tendrá una moneda que nadie querrá, por el simple hecho de que, si uno quisiera gastarla en ese lugar, pues simplemente no podría adquirir nada.

El caso de Venezuela es muy buen ejemplo, pues llegó a tener inflación del 100 por ciento en un solo día, pues se agarraron imprimiendo dinero, pero su economía no producía casi nada, así que la moneda se devaluaba a cada minuto.

Así que la producción nacional creciente es lo que más apoyo da al dinero de cada país, además de la confianza del público en esa unidad de intercambio que es la moneda.

Las criptomonedas, y aquí debemos hacer paréntesis para decir que no son lo mismo que las monedas digitales que están por entrar en vigor en el mundo, como el dólar, euro o el peso, que son moneda de curso legal, pero pronto solo se usarán digitalmente, eliminando el efectivo. Son cosas completamente distintas.

Las cripto no tienen un respaldo, como pudiera ser algún metal como el oro o la plata, que tienen un valor intrínseco por sí mismos, además solo existen en las memorias de las computadoras.

Por lo tanto, “invertir” en ellas es sumamente riesgoso, pues se administran como esquema ponzi, donde los rendimientos a los más viejos inversionistas se pagan con el dinero de los nuevos y así sucesivamente hasta que la pirámide cae.

"Nunca en mi carrera había visto una falla tan completa de los controles corporativos y una ausencia tan completa de información financiera confiable como ocurrió aquí", dijo el funcionario nombrado para manejar lo que queda de la empresa mientras las autoridades regulatorias llevan las investigaciones.

Además de sistemas de cómputo comprometidos en su seguridad, hasta la concentración del control en manos de un grupo muy pequeño de personas sin experiencia financiera, sin sofisticación y potencialmente comprometidas, esta situación no tiene precedentes, agregó John Ray III en declaraciones a medios en EU.

Por ejemplo, se tomaban decisiones en pláticas de chats, que luego eran borradas, sin dejar rastro de las responsabilidades jurídicas de cada curso tomado.

Bajo el liderazgo de Bankman-Fried, FTX no llevaba una lista completa de sus cuentas bancarias. Como resultado, Ray afirmó que la empresa aún no "sabe la cantidad exacta de efectivo" que tenía FTX cuando se declaró en bancarrota.

Ray escribió que la compañía se está poniendo en contacto con los bancos que creen que pueden tener parte de su efectivo. Esos bancos "han recibido instrucciones de congelar los retiros y alertados para que no acepten instrucciones del Sr. Bankman-Fried u otros signatarios".

La supervisión laxa de las finanzas y cuentas bancarias de FTX resultó en el uso de fondos corporativos para la compra de viviendas y otros bienes muebles para empleados y asesores.

Entiendo que "en las Bahamas, los fondos corporativos del Grupo FTX se usaron para comprar casas y otros artículos personales para empleados y asesores", escribió Ray. "Entiendo que no parece haber documentación para algunas de estas transacciones como préstamos, y que ciertos bienes inmuebles se registraron a nombre personal de estos empleados y asesores en los registros de las Bahamas".

Hasta el momento, varios de los supuestos empleados y tomadores de decisiones en FTX se encuentran prófugos y lo que es peor, no se sabe quiénes eran.