Opinion

¡El gobernador está “desinflado”!

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José Díaz López

sábado, 03 octubre 2020 | 05:00

No es grave, ¡es letal! para el proyecto personal del gobernador Corral, el hecho de que el Presidente de la República no lo invitó el día de ayer a la entrega de varias obras en su visita a Ciudad Juárez.

La población de Chihuahua no tiene nada que temer en el diferendo de Corral con AMLO, como lo ha venido propalando tendenciosamente el gobernador Corral. Más bien, es él, el gobernador Corral quien sí va a sufrir mucho, antes de dejar el poder.  

Recordamos que el mandato político que le otorgaron los electores al gobernador, tiene sus límites. El mandatario Corral está obligado a ejercer la representación de los chihuahuenses no para hacer lo que él quiera, sino en los estrictos límites del mandato conferido. El gobernador no debe ir más allá de la representación que se le dio. La gubernatura no es un cheque en blanco para hacer lo que él quiera, tal como imponer sus intereses personales o de grupo, al interés general de los ciudadanos. 

La inmensa mayoría de los chihuahuenses no estamos de acuerdo ni le permitimos que haya convertido el problema de la Boquilla en un medio para sus proyectos personales. Lo cual viola el mandato.  

En palabras pobres: el gobernador debe “gobernar obedeciendo” al pueblo y a las leyes. Y ya vemos las funestas consecuencias de andar confundiendo el arte de bien gobernar, con las politiquerías en La Boquilla. 

Si el gobernador pensó que iba a serle muy fácil y productivo, pelearse con el presidente se equivocó rotundamente. El pleito que insensatamente inició ya no está en sus manos poder controlarlo. Ni implorando el diálogo, lo va a resolver. 

La entrega del agua   a Estados Unidos ya no la tiene Corral por el mango del sartén. El pago del agua a Estados Unidos, está en manos de otros gobernadores. El gobernador está “desinflado”.  

Corral se quedó solo y con la presa tomada, con las enormes y desgastantes consecuencias económicas, penales y logísticas que implica el sostenimiento social de la toma de la presa. 

Corral se quedó “desinflado” para maniobrar con el problema de La Boquilla. Pues si pensaba que la toma de la presa era el instrumento formidable para poner de rodillas y presionar a López Obrador, en su objetivo de obtener varias concesiones y mejores presupuestos federales para beneficiar a su grupo de poder, ya no es posible. 

Corral y su escuela de agitadores, ahora se quedó “solo y solito” en la presa. Y con el enorme desgaste económico y político que le implica a Palacio. 

Suponemos que las pocas familias más beneficiadas con el agua de la Boquilla, se van a negar a seguir costeando la manutención de quienes están en la protesta social de la presa. A menos que sigan pensando que “el agua y la presa les pertenecen” a esas familias. Lo cual, el gobernador les ha hecho creer. Mucho menos van a soltar para los gastos los diputados, ni la Presidencia Municipal de Delicias, pues cometerían peculado si usan el dinero público, para sostener la agitación de los proyectos personales. ¿Qué va a hacer el gobernador con la presa ahora?

Si como dijo Juan Carlos Loera que “el pago de aguas para cumplir con el Tratado, se hará con el agua de otros ríos”, entonces a Corral lo “desinflaron”, le desmanteló López Obrador la estrategia de tomar La Boquilla desde diciembre pasado. Habida cuenta de que por esa insensatez, han cometido graves delitos.  

Si Corral quería pleito en serio con el titular del Poder Federal, ya lo logró. Y si creía que, otra vez, le sería muy redituable el modus operandi de meterle dinero a la agitación de campesinos para sacar raja política; ahora no le dio los resultados calculados. ¡Corral se equivocó de enemigo!

El gobernador creía que López Obrador se iba a doblar fácil y rápidamente al retarlo abiertamente, de tratar de ponerlo de rodillas, expulsando violentamente de La Boquilla a la Guardia Nacional, con la toma “permanente” de la presa, bloqueando vías de ferrocarril y con mítines intermitentes de diputados y con presidentes municipales panistas, operando en el doble perfil de “funcionarios-agitadores sociales”. Lo que hicieron fue cometer delitos: existen 14 carpetas de investigación penal por esos hechos.  

Es evidente que al insuflar el problema del agua de La Boquilla el gobernador se topó no sólo con piedra, sino con sus letales errores.

Y ahora, igual que un estudiante mal acostumbrado a hacer huelgas y tomar escuelas, pero las autoridades no le hacen caso; ahora ¡está peor!: se quedó solo con la presa y le cortaron el chorro del dinero para sus obras personales, y ¡ni para los buñuelos de los bots mal pagados que golpean al presidente y a los medios críticos, va a tener en navidad! 

Más peor que peor no pudo crear su circunstancia el gobernador.