Opinion

El horror no cesa

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Mariela Castro Flores

sábado, 17 julio 2021 | 05:00

De manera reciente Causa Común dio a conocer su informe llamado “Galería del horror: Atrocidades registradas en medios periodísticos, enero - junio 2021” en el que el título estridente bien pudiera relacionarse con el amarillismo, sobre todo, porque su contenido se basa en la recopilación de notas publicadas o dadas a conocer en diversos medios de comunicación que reportan delitos que no son denominados de “alto impacto” pero por su composición de condiciones sociales, elementos complejos y narrativas insuficientes para describir el cúmulo de los miedos (así, en plural) por sus afectaciones, entran en una categoría que la ciencia que estudia fenómenos sociales no concluye de definir.

Para dicho trabajo, la organización considera el uso de la acepción de “atrocidad” como “el uso intencional de la fuerza física para causa muerte, laceración o maltrato extremo para causar la muerte de un alto número de personas; para provocar la muerte de personas vulnerables o de interés político, y/o provocar terror”, de ahí que los hechos que documenta van más allá de simples ilícitos, sino que como mecanismos políticos aluden a lo que Sayak Valencia define:  “la violencia no es sólo un subproducto del capitalismo, sino una «nueva epistemología»: un conjunto de relaciones que atan nuestro tiempo con prácticas discursivas y materiales originados en el neoliberalismo. En la epistemología del capitalismo gore, la violencia tiene un triple rol: como herramienta de mercado altamente eficaz; como medio de supervivencia alternativo; y como mecanismo de autoafirmación masculina”; en el proceso de la narración de esta nueva epistemología, las dimensiones del horror no encuentran ya límites.

Dicho informe adquiere relevancia porque justo podemos tomarlo como una denuncia en ambos sentidos: lo que se queda y lo que se recibe. La pésima gestión de Javier Corral de la política criminal de la cual, tendrá que hacer entrega a un nuevo gobierno que en precedente previo  (dos administraciones municipales) desdeñó el fomento y la construcción de alternativas comunitarias para la resolución de conflictos y apostó a incrementar el aparato de persecución criminal con armamento ostentoso (black mamba) sin ponderar las condiciones de agentes de seguridad pública y una vez adquirido, no se explotó potencialmente su utilidad pudiendo haber contenido, por ejemplo, la  ola de ataques sexuales a mujeres a pesar de tener ubicadas las zonas donde eran-son recurrentes.

Los datos recogidos, entre otros, son: 22 masacres, 2 asesinatos a defensores de derechos humanos y de territorio, 1 periodista asesinado, 6 casos de asesinatos de niñas, niños y adolescentes, el hallazgo de 26 fosas clandestinas, 14 asesinatos de mujeres con crueldad extrema (el índice de feminicidios es mucho mayor), 22 casos dados a conocer de descuartizamiento y destrucción de cadáveres, 39 casos de tortura (solo los que fueron dados a conocer a los medios) 16 calcinamientos y 30 denuncias periodísticas de agresiones contra personas migrantes. Reitero, estos no son todas las atrocidades dadas a conocer, pero son las que más impactan.

Impactan porque al ser casos dados a conocer en los medios, podemos considerar que existen muchos más de lo que se denuncia y no tenemos certeza de si se abrieron procesos judiciales en cada uno de ellos que permitan su puntual seguimiento. Dicho informe, recoge sólo los 6 primeros meses del año, por eso no refleja los 10 feminicidios que han ocurrido -en condiciones en extremo violentas- ocurridos tan solo la semana anterior. 

Resolver la violencia contra las mujeres es el otro gran tema que se queda pendiente para la siguiente administración; no tenemos alerta de género y pareciera que hay una ola de asesinatos de mujeres por cuestiones de género. Encajueladas, apuñaladas, ejecutadas, asesinadas en la vía pública tras mucho tiempo de ser acosadas y el tema no le merece una mención ni al entrante ni al saliente por su excepcionalidad; siempre han asesinado mujeres, pero en estos días las cifras son espeluznantes.

Los puentes para la transición no podrían ser más complejos, Chihuahua se ubica como uno de los tres estados donde se concentran el mayor número de atrocidades, el incremento de eventos de alto impacto no necesariamente se circunscribe a asesinatos y secuestro, sino que muestran una violencia exacerbada y en estas condiciones, ¿cuál sería la propuesta? Primero dejar de pretender atacar la problemática de forma reduccionista estableciéndola como un problema de gente buena contra gente mala o que las personas buenas somos más, porque la producción de patologías e impunidad que genera imágenes de narcos y bandas criminales nubla la complejidad de la vida social y política del estado y el país.

Urge trascender a los esquemas de reacción policiaca que reconozcan no sólo la dimensión del problema, también el sitio donde ocurren para lograr apuntar a la prevención.

De nuestra parte queda procurar la disposición a entender para generar una mayor comprensión, porque hasta ahora nada ha funcionado, es evidente que debemos situarnos desde otro sitio.

Enorme reto para la próxima administración.

@MarieLouSalomé