Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

El nostálgico barrio de la Industrial y las vivencias de don Arturo (Tercera parte)

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/ Las tienditas de abarrotes en el barrio de la Industrial, representaban una oportunidad para abastecerse de mercancía, pero además, un pretexto para convivir entre vecinos (Foto: Otilia Alonso).
/ El puente “Rojo” que era el único acceso vehicular del sur hacia el barrio del Santo Niño y de ahí hacia la J.J. Escudero que llevaba a la Colonia Industrial (Foto Fototeca- INAH-Chihuahua).
/ La Compañía Cervecera de Chihuahua, formaba en un principio, como parte del barrio de la Industrial (Foto Fototeca- INAH-Chihuahua).

Oscar A. Viramontes Olivas

domingo, 17 julio 2022 | 05:00

La Colonia Industrial, ícono de la fisonomía urbana donde mucha gente ha enfrentado un sin número de adversidades económicas, sociales y políticas, pero con ese amor a la tierra, han sabido sortear cualquier desavenencia y conelsólido espíritu de lucha que los caracteriza, han logrado consolidar ese suelo que por más de un siglo está ahí, en una de las zonas más emblemáticas y antiguas del Chihuahua de todos los tiempos. Ese barrio que colinda con otros que son sus hermanos de “sangre”, el Santo Niño de Atocha, Nombre de Dios, la Hacienda de la Flor y otros más que, se comunican como hermanos que son. Así, mi amigo don Arturo Holguín, nuestro entrevistado, nos sigue hablado de sus recuerdos, vivencias y anécdotas vividas, ahí, donde una vez, fue el núcleo industrial de la capital del Estado.

Hacer la relatoría de cómo se gesta el establecimiento de este nuevo núcleo urbano en la ciudad, el barrio de la Industrial, nutrida principalmente por las entrevistas con jubilados ferrocarrileros que todas las tardes se sentaban en las bancas de la glorieta al monumento del Héroe de Nacozari, Jesús García, considerada la morada de los dioses. Posiblemente por su antigüedad, fue el único barrio de la ciudad que puede presumir de una posible fecha de su inicio poblacional-Comenta don Arturo Holguín- ya que ésta se originaría entre la década de 1870 a 1880 y se refiere a que desde el Distrito Federal, el presidente Porfirio Díaz Morí marcaría las directrices para el desarrollo económico del país, por lo tanto, el surgimiento del barrio de la Industrial sería producto de una concertación de doble propósito; la primera acción, fue cuando se gestaría en 1862, con la creación de la empresa denominada Ferrocarril Central Mexicano, ya que sería una vía de comunicación importante para el norte del país, la cual, se iniciaría en Ciudad Juárez y cuyo compromiso entre autoridades federales e inversionistas locales, sería llevarla de esta ciudad fronteriza, hasta la Ciudad de México. Al concluir el primer tramo desde Ciudad Juárez y se inauguraría la estación Central Chihuahua en el año de 1882.

En Chihuahua, hubo cuatro ensanches que se observaron en el norte hacia la llanura del Santo Niño, pasando la barrera del río Chuvíscar, con una brecha que no había traspasado de forma ordenada en casi dos siglos y que supondría un avance urbanístico notable, comprendiendo una racionalidad importante de querer expandir la mancha urbana, centralizando el abasto de agua a la ciudad; es decir, contemplando la expansión hacia el norte y no hacia el sur, dejando al río como eje natural central. La intención era la de reconstruir el nacimiento y transformación de esta zona; su mutación desde lo social hasta lo cultural, del tránsito del espacio producido, al lugar creado; así, como su aparición dentro de un proyecto (terracista-porfirista) para una concepción de ciudad y de espacio público con la consecuente carga ideológica. 

“La llegada del ferrocarril en septiembre de 1882 –comenta don Arturo-a la ciudad de Chihuahua, significó un acontecimiento que no solo impactó lo económico, también representó un desplazamiento del giro comercial y minero hacia la producción industrial o, mejor dicho, este enfoque incorporó y potenció el comercio y la minería local, provocando algunas implicaciones sociales, urbanas y culturales; fue así que con el establecimiento ferrocarrilero, se pueden rastrear las repercusiones y modificaciones de la vida social y cultural de la ciudad y en específico del barrio de la Industrial.Ante las necesidades detonadas por el ferrocarril, sin duda, comienza la construcción y asentamiento habitacional a los alrededores, situación que provocó una serie de denuncios por terrenos cercanos. El establecimiento de la Industrial, significó la aparición y ubicación específica de una clase social, la obrera, en la localidad. Un espacio producido y trazado por un proyecto político-económico, implicando un espacio creado como consecuencia del habitar. Además, del considerable aumento de la población y la modificación de las lógicas de trazo y configuración urbana.

“La segunda acción de injerencia-comenta don Arturo- estaba dirigido para los empresarios chihuahuenses y las autoridades del gobierno del Estado, con el fin de establecer en esta capital un polo de desarrollo industrial, misma que proyectaría la ampliación de un espacio al norte y aledaño a la estación central de ferrocarriles, donde también existirían empresas como la harinera Río Florido, una comercializadora de hojuelas de avena, una fundición de bronce y una fábrica de estufas a las que darían más impulso y crecimiento con otras sociedades industriales y servirían, para dar empleo a la población de la ciudad de Chihuahua. Para que los planes se concretaran, se requería la construcción de viviendas para dar albergue a los trabajadores ferrocarrileros y los obreros que darían sostén a las nuevas agrupaciones comerciales y mercantiles que allí se establecerían, por tal motivo, se seleccionó una superficie lo suficientemente amplia y libre de las construcciones, la cual, se ubicaría en el margen norte del río Chuvíscar que de inmediato, se proyectaría la organización correspondiente, iniciándose en lo que en el futuro serían las calles Baja California hasta la Durango y la proyección del plan original, consideraba que la construcción de casas concluiría en la calle ahora conocida como Tabasco. 

“En este potencial humano se requerían espacios donde vivir con las familias de la empresa ferroviaria en la llamada “estación talleres”, que se construiría para los altos funcionarios administrativos con casas de madera y algunas rematadas en cantera, ubicadas en forma paralela a las líneas férreas y a la calle del Ferrocarril, mismas que fueron demolidas en 1996 para dar paso a la modernidad y ahora conocida como la avenida de las Industrias.Es así de sencillo como se puede narrar la génesis del barrio de la industria, sin embargo, los planes de desarrollo económico para el nuevo sector parecían muy alentadores, pero se vieron alterados por la inconformidad ciudadana iniciada desde principios del siglo XX en contra del régimen presidencial encabezado por el general don Porfirio Díaz Mori y de la oligarquía chihuahuenses, dando pie a la todavía inconclusa Revolución Mexicana, lo que cambiaría por completo los planes originales de la industrialización de la ciudad de Chihuahua.

“La gente de la Industrial, seguiría dándole vida a este popular sector ciudadano, por lo que es conveniente recordar algunos trabajadores que estuvieron siempre al servicio de los ferrocarriles, entre ellos podemos mencionar a los maquinistas, carpinteros, garroteros, fogoneros, conductores, jefes de estación, despachadores de trenes, telegrafistas, jefes de patio, empleados administrativos, maestros mecánicos, obreros, intendentes, peones y superintendentes. A pesar de no contar con el apoyo de la iniciativa privada, se iniciaría la etapa del comercio por su ubicación en el sector primario habitacional, con la primer tienda de abarrotes formal en la calle Miguel Ahumada propiedad del señor Luis Lechuga Chapa llamada “El Navegante”; le siguieron otras como “La Vencedora” de don Miguel González, ubicada en la calle Nayarit e Hidalgo; después, fue establecida la tienda del español Miguel Salgado, la cual bautizó como abarrotes “Delicias” y no podían faltar las de los chinos, las cuales fueron cuatro, dos ubicadas en la esquina de Miguel Ahumada y Escudero y las otras dos en la avenida Estado de Hidalgo, siendo una de ellas, donde se instaló el primer teléfono del barrio para el servicio público, cobrándose la módica cantidad de 20 centavos por llamada.

Las carnicerías, fundamentales para la dieta de los industriales, se ubicarían inicialmente con “La Aurora”, propiedad de Ramón Muela, siguiéndole otras atendidas por Quico Santana Muela en la avenida Hidalgo y Jalisco; le siguieron la en la calle Michoacán e Hidalgo; Hidalgo y Oaxaca y la más reciente, “La Capulina”, todas ellas ya desaparecidas.  Existirían también dos boticas, la primera propiedad de don Ramiro y su esposa Natalia llamada “El Galeno” que fue posteriormente propiedad de don Manuel Guillén; la segunda, conocida como “Del Socorro”, propiedad de la señora Ana María Mayagoitia, María Luisa Simental y la señora Magüe Torres, por lo que no podíamos dejar de mencionar las peluquerías de don Simón Lechuga y la de Nacho Flores, Melitón Sánchez, el Rayo, y la más contemporánea, la peluquería “Modelo” del Güero Esteban Hidalgo, todas estas ubicadas sobre la calle Estado de Hidalgo…Esta crónica continuara…

El contenido de esta crónica es con fines de investigación, sin ánimo de lucro, por lo que no viola derechos de propiedad intelectual ni derechos conexos. “El Nostálgico Barrio de la Industrialy las Vivencias de don Arturo”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de mis Recuerdos. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, tomos del I al XII adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y Bodega de Libros. Si usted está interesado en los libros, mande un whatsaap al 614 148 85 03 y con gusto le brindamos información.

Fuentes:

Profesor Rubén Beltrán Acosta.

Entrevista con el ingeniero Arturo Martínez Holguín.

Don Roberto Santana Valdez.

Don René Padilla Alvarado.

violioscar@gmail.com