Opinion

El pescador y su compañera

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Arturo Limón D.

domingo, 28 marzo 2021 | 05:00

La verdad es que duele ver el afán de un hombre,  que busca mejorar todo y recibe incomprensión de  quien se sobrepasa, en solicitar más y más, y pareciera querer descollar en sus afanes separándose de lo que  es y fue  su origen, sólo para volver a él,  la analogía con la historia que presentaré, espero usted la encuentre,  si no fuese así espero ayudar en el corolario, comentando sobre lo que me hace pensar y reflexionar, este relato,  ya que no hay nada mejor que leer a un clásico, pero leerlo así, con ganas de entender  y de verdad aprender.

 Como sugiero lo hagamos de este cuento de Alexandr Puchkin titulado; El pescador y el pez dorado

"Érase una vez un pescador anciano que vivía con su también anciana esposa en una triste y pobre cabaña junto al mar. Durante treinta y tres años el anciano se dedicó a pescar con una red y su mujer hilaba y tejía. Eran muy pero que muy pobres.

Un día, se fue a pescar y volvió con la red llena de barro y algas.

La siguiente vez, su red se llenó de hierbas del mar. Pero la tercera vez pescó un pequeño pececito.

Pero no era un pececito normal, era dorado. De repente, el pez le dijo con voz humana:

-Anciano, devuélveme al mar, te daré lo que tú desees por caro que sea.

Asombrado, el pescador se asustó. En sus treinta y tres años de pescador, nunca un pez le había hablado. Entonces le dijo con voz cariñosa:

-¡Dios esté contigo, pececito dorado! Tus riquezas no me hacen falta, vuelve a tu mar azul y pasea libremente por la inmensidad.

Cuando volvió a casa, le contó a la anciana el milagro: que había pescado un pez dorado que hablaba y que le había ofrecido riquezas a cambio de su libertad. Pero que no fue capaz de pedirle nada y lo devolvió al mar. La anciana se enfadó y le dijo:

-¡Estás loco! ¡Desgraciado! ¿No supiste qué pedirle al pescado? ¡Dale este balde para lavar la ropa, está roto!

Así, se volvió al mar y miró. El mar estaba tranquilo aunque las pequeñas olas jugueteaban. Empezó a llamar al pez que nadó hasta su lado y con mucho respeto le dijo:

-¿Qué quieres, anciano?

-Su majestad pez, mi anciana mujer me ha regañado. No me da descanso. Ella necesita un nuevo balde porque el nuestro está roto.

El pez dorado contestó:

-No te preocupes, ve con Dios, tendrás un balde nuevo.

Volvió el pescador con su mujer y ella le gritó:

-¡Loco, desgraciado! ¡Pediste, tonto, un balde! Del balde no se puede sacar ningún beneficio. Regresa, tonto, pídele al pez una isba.

Así volvió el viejo al mar y este estaba revuelto. Llamó de nuevo al pez y este le preguntó:

-¿Qué quieres, anciano?

 -Su majestad pez, mi anciana mujer me ha regañado aún más. No me da descanso. La anciana amargada pide una isba.

El pez dorado contestó:

-No te preocupes, ve con Dios, tendrás una isba.

Cuando volvió, se encontró a la anciana sentada en una piedra y, a sus espaldas, había una maravillosa isba con chimenea de ladrillo y un gran portón.

No quedaba rastro de la cabaña de madera.

-¡Estás loco! Desgraciado! -volvió a gritarle la anciana-. No quiero vivir como una pobre campesina, quiero ser una burguesa.

De nuevo, volvió al mar a buscar al pez. El mar no estaba en absoluto tranquilo. Llamó al pez y este le dijo:

-¿Qué quieres, anciano?

-Su majestad pez, mi anciana mujer me ha regañado nuevamente. No me da descanso. Ella quiere dejar de ser campesina, quiere ser burguesa.

-No te preocupes, anciano. Ve con Dios.

Cuando volvió, vio a su esposa ataviada con ropas caras, un collar de perlas, botas rojas y una corona. Tenía criados a los que azotaba continuamente.

El viejo le dijo:

-¡Buenos días, noble señora! ¡Estarás ahora contenta!

Pero ella ni lo miró y lo hizo llevar a las cuadras.

Volvió a obligarle a ir al mar por la fuerza. Incluso llegó a pegarle en la cara.

Ya no quería ser burguesa y le dijo que le pidiera al pescado que la convirtiera en zarina. Eso hizo el anciano. Volvió al mar, que estaba de color negro y agitado y le pidió al pez lo que su anciana mujer le había solicitado.

Cuando volvió a la aldea, su mujer estaba sentada en una gran mesa llena de manjares y servida por infinidad de criados. Detrás había soldados con hachas que vigilaban su seguridad. El viejo hizo una reverencia y le dijo:

-¡Buenas, su alteza zarina! -y ella lo hizo sacar de allí a palos y casi le dan con las hachas.

Esa semana la anciana lo hizo llamar de nuevo. Le dijo que quería ser la dueña del mar y poseer incluso al pez mágico. Lo mandó de vuelta al mar para que cumpliera con sus deseos.

El anciano le dijo al pez que su mujer quería ser la dueña de todo, vivir en el mar y por supuesto, poseerlo a él. El mar estaba absolutamente revuelto. Había una tormenta con olas tremendamente grandes y daba miedo acercarse.

El pez le salpicó con la cola y no dijo nada.

De repente, el anciano se encontró en su barca pescando con su vieja red. En la orilla, su anciana y amargada mujer estaba sentada frente a la casucha en la que habían vivido siempre.

A sus pies, estaba el balde roto."

COROLARIO

Hace un par de años a fuerza de los afanes de lograr dar un giro en la realidad neoliberal que vivimos o que digo vivimos, padecimos como ciudadanía, por eso más de 30 años al igual que el pescador años que a algunos nos llevaron a la vejez,  la esperanza de un cambio real no de una simulación de transición como al de Zedillo a Fox que nos vendieron como tal.

Sino de quien hoy día, está encarando a diversos poderes fácticos, veamos los campos de la energía deshaciendo entuertos vendidos con el sofisma del Pacto Por México, que más parece hoy CONTRA MÉXICO por el poder desmantelador que se le aplicó, encarándose  a esa facción de  la prensa entregada al poder económico,  que se resiste a perder privilegios y ni qué decir al Instituto Nacional Electoral  que está dejando de ser árbitro para constituirse en contendiente o de menos cómplice para la obstrucción al partido que está en el poder y pretender evitar lo refrende con medidas cada vez más claras de intromisión.

SÓLO PREGUNTOA USTED  SI LA SOCIEDAD SE MANTENDRÁ COMO ESA COMPAÑERA QUE INICIÓ CON EL PESCADOR DÁNDOLE SU CONFIANZA PARA GOBERNAR LA CASA, O NOS TRANSFORMAREMOS EN ESA VIEJA CHOCHA Y DEMANDANTE  QUE AL VERLE CON EL PEZ DORADO DEL GOBIERNO NACIONAL, LE  DESAFIÓ VEZ CON VEZ CON LA PETICION DEL ABSURDO, BUSCANDO CANONJÍAS, POSICIONES, PRIVILEGIOS, DESAFIANDO AL JUSTO PESCADOR.

ES LA HORA DE LA DEFINCIÓN  DE LA SOCIEDAD QUE HABRÁ DE EMANTENERSE CON LA CONFIANZA EN EL PESCADOR O DÁNDOLE LA ESPALDA Y EXIGIENDO LO INDECIBLE, VUELVA A LO QUE TENÍA.

Y DE NUEVO LA TRANSFORMACIÓN HABRÁ DE POSTERGARSE.  

ES TIEMPO DE PENSAR Y ACTUAR, PERO SIEMPRE A FAVOR DE MÉXICO, PORQUE ESTA ES LA CASA DEL PESCADOR Y DE LA  COMPAÑERA INTELIGENTE, QUE LE IMPULSÓ A LA TRANSFORMACIÓN, MISMA QUE SUPONGO NO DESEARÁ DESPUÉS DEL SOFISMA DEL CAMBIO, VOLVER A LO MISMO.