Opinion

El pleito por las ‘pluris’

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Gerardo Cortinas Murra

lunes, 30 agosto 2021 | 05:00

Aparte de increíble, es una vergüenza para la ciudadanía chihuahuense que, a escasos dos días de que se instale la Legislatura del Congreso Local, no se tenga la certeza de quiénes serán, en definitiva, los 11 diputados ‘pluris’ que tomarán protesta el primero de septiembre.

La única diputada que tiene ‘amarrado’ el cargo es la esposa del aun diputado panista Fernando Álvarez. Designación, fruto del compadrazgo político y de la estrategia corralista de contar con diputados afines en esta nueva Legislatura.

Diversos analistas políticos han cuestionado las asignaciones que realizó el IEE y el TEE en días pasados. La crítica se ha centrado en los antagónicos criterios asumidos por los consejeros y los magistrados electorales; porque esta polarización ha obligado a los candidatos ‘pluris’ afectados, a acudir a los tribunales electorales federales, quienes tendrán la última palabra en este vergonzoso litigio electoral.

A mi parecer, este pleito de ‘viejas de vecindad’ es, simple y sencillamente, la consecuencia lógica de tres factores: el primero, la añeja corrupción de los magistrados que integran la Sala Superior del Tepjf; el segundo, la perversa actitud de las actuales diputadas locales al promover la ‘reformita’ electoral del 2020; y el tercero, la cobardía política de los dirigentes partidistas por no impugnar los lineamientos de paridad aprobados por el IEE.

1) Los corruptos magistrados del Tepjf, a través de diversas tesis de jurisprudencia, ha distorsionado el principio de paridad, al extremo de obligar a los órganos electorales locales a integrar los cuerpos plurales de gobierno (congresos y ayuntamientos) de manera ‘paritaria’; los cuales, en la mayoría de los casos, han quedado integrados con un mayor número de mujeres.

2) La ‘reformita’ electoral incrustó en la Ley Electoral un engendro del principio de paridad sexual que obliga -en principio- a los órganos electorales locales a realizar asignaciones ‘paso a paso’; sin importar, hacer a un lado otros principios democráticos, como lo son la autodeterminación de los partidos políticos y la seguridad jurídica de los candidatos registrados.

3) Con eso de que están de moda las reglas para prevenir la violencia en contra de la mujer y la paridad sexual (para compensar la afectación histórica en contra de las mujeres), los actores políticos le tienen pavor a emitir cualquier comentario que, mediáticamente, los pudiera exhibir como misóginos.

Yo me pregunto: ¿De qué diablos sirve que un partido político registre a un  ciudadano hombre en la Lista plurinominal o que un candidato obtenga la más alta votación en su Distrito?

Si al final de cuentas, no tendrá acceso al cargo que le corresponde de manera legítima, a pesar de que el voto del electorado le favoreció; so pretexto de que la mayoría de los triunfos electorales correspondieron a candidatos hombres.

Por desgracia, los órganos electorales locales están obligados a acatar, dócilmente, los infames criterios jurisprudenciales que han adoptado en los últimos años los magistrados electorales del Tepjf. Criterios que, sin duda alguna ha pervertido la función electoral en nuestro país.

Acreditémoslo: El Art. 41 de la Constitución Federal establece: “En la postulación de las candidaturas, se observará el principio de paridad de género”.

El Art.3-Bis de la Ley Electoral local define el concepto ‘paridad de género’ como la “igualdad política entre mujeres y hombres, (y) se garantiza con la asignación del 50% mujeres y 50% hombres en candidaturas a cargos de elección popular y en nombramientos de cargos por designación”.

INSISTO: ¿En cuál ordenamiento electoral se establece que los órganos plurales de gobierno deben estar integrados de manera paritaria? En ninguna, sólo en las mentes retorcidas de los abyectos magistrados electorales corruptos y de la actitud oportunista y convenenciera de las diputadas locales que promovieron la ‘reformita’ electoral.