Opinion

El Pri en bancarrota

.

Isaías Orozco Gómez

lunes, 04 marzo 2019 | 01:09

Como nunca, el otrora partidazo tricolor de Estado u oficial: Partido Revolucionario Institucional (PRI), se encuentra en bancarrota. Ese partido político que por más de setenta años le fue necesario a los tres niveles de gobierno del Estado mexicano, porque lo consideró su instrumento de estabilidad, de continuidad o continuismo y de renovación o actualización institucional; en tanto que el gobierno le era necesario, si no es que indispensable al partido, porque en él encontraba su manutención, su sustento y justificación.

Ese partido tricolor que no solamente se apropió de los colores del lábaro patrio, para estamparlos en su logotipo o escudo, sino que además se arrogó de los más sentidos postulados de la Revolución Mexicana, para utilizarlos a modo, para beneficio de sus mezquinos y antidemocráticos intereses, que devino en la creación de una elite político-burocrática, y que sexenio tras sexenio, que trienio tras trienio, se enriqueció exponencialmente, en grave perjuicio de la inmensa mayoría del pueblo trabajador de la ciudad y del campo; cuasi simbióticamente, junto con los gobiernos federal, local y municipal, construyeron un paralelismo estructural con un sólo gobierno y con un solo partido político con el cual convivió como único medio para formar y renovar los cuadros de la alta burocracia o funcionarios públicos.

Llegó a tal grado su arrogancia, su soberbia, su prepotencia, que quizá, en ningún momento pensó que tarde que temprano le llegaría el momento de su caída estrepitosa, como la que experimentó el pasado 1 de julio del 2018. Tan es así, que no sólo obtuvo la votación más baja en toda su existencia, sino que se ha quedado automática y conscientemente, sin casi la totalidad de su base militante; y, lo más penoso, ese partido de Estado u oficial, que derrochaba miles de millones de pesos en la compra de votos y en el pago de golpeadores, de matraqueros, la semana que acaba de transcurrir, su Consejo Político Nacional, dadas sus precarias finanzas, pues no alcanzan ni para pagar los sueldos de sus empleados, acordó solicitar un préstamo bancario por 250 millones de pesos, para hacer frente a los gastos que deberá hacer este año, en que se renovará la dirigencia nacional, que actualmente preside la señora Claudia Ruiz Massieu, sobrina directa del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Por muchos años, el PRI fue el partido político más rico de los EUM, y de muchos otros partidos políticos del Continente Americano y de todo el Mundo. Y veámoslo ahora, en estos momentos: cuentan solamente con 590 millones 600 mil pesos de prerrogativas. ¡Y claro! Ya no tienen el control del poder del Estado mexicano. Si acaso, algo logran de algunos gobiernos estatales y municipales en donde todavía se consideran como priistas. Lo que indica entonces, que la más importante fuente de sus ingresos financieros salían de las arcas de la Nación, de los impuestos pagados principalmente por la clase trabajadora. Con razón el más nefasto de los presidentes de la República, afirmó que se había acabado la “gallina de los huevos de oro”… Tenía que hartarse el pueblo, lo que trajo por consecuencia el total agotamiento de la minita de oro del tricolor.

Extraño que con tantos años de experiencia en  la administración pública, en la manipulación de las finanzas del erario federal, estatal y municipal, tengan que recurrir al crédito bancario. Por cierto, en el pecado llevan la penitencia, pues rara vez, si no es que nunca, formaron efectivamente a sus bases en el pago “voluntario” de sus cuotas al partido, para solventar los gastos de la burocracia interna. No obstante, no tienen por qué batallar, recurran a tantos y tantos connotados priistas, a los arribistas, que se hicieron multimillonarios a la sombra del tricolor. Por ejemplo:

A esas 23 familias que se convirtieron en súper ricas aprovechando el remate en la venta de las EMPRESAS PÚBLICAS (63 por ciento), que hizo Carlos Salinas de Gortari, durante su nefasto gobierno.

A los que están gozando multimillonariamente de las estratosféricas ganancias (por mil 400 millones de dólares) que les han significado las CONCESIONES  por entre 20 y 50 años entregadas al grupo ferroviario mexicano (Ferromex); Grupo Acerero del Norte (Pecoles); Medios de Comunicación y Transporte de Tijuana, Grupo Triturados Basálticos (Tribasa)…

A los priistas de convicción y de corazón (¡ajá!), entre otros: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Enrique Peña Nieto, los del grupo Atlacomulco o Chorizo Power, excandidato presidencial MEADE, Carlos Romero Deschamps, Enrique Ochoa Reza, David Penchyna Grub y José Murat que se enriquecieron al “dirigir” el Infonavit; Rosario Robles que se hizo de más de 2 mil millones de pesos al frente de Sedatu; Humberto Moreira, Elba Esther Gordillo Morales…

A menos de que quieran salir a la calle a BOTEAR. Sirve  que constatan la empatía y simpatía de la ciudadanía, del pueblo todo. De su capital político.