Opinion

El principal apabullado sin estar en la boleta

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GPS / Dominical

domingo, 13 junio 2021 | 05:00

Para Javier Corral la derrota del pasado domingo estaba cantada por los múltiples errores de operación aderezados con un insoportable aire de suficiencia, caprichosa y superficial, características personales suyas y de nadie más, que lo precipitaron al hondo vacío.

Victimizó a Maru Campos a más no poder, utilizando voces desde las redes sociales, con sueldo pagado desde oficinas centrales o en organismos descentralizados, con consigna para golpear, saturando el ambiente de suciedad.

Como jaurías tras la presa, la intención fue crear un ambiente propicio para ganar opinión pública en un linchamiento mediático, mientras cerraba la pinza con lo jurídico, echando toda la carne al asador, ministeriales, peritos, mp´s, y en ocasiones, jueces obsequiosos. Millones y millones tirados a la basura durante cinco años.

Todo ello sin la más mínima calidad moral para atacarla, enlodado con su pésimo manejo financiero y administrativo, de donde dependía en gran medida la posibilidad de cumplir las sentidas promesas que hizo hace cinco años, y que se quedaron en eso, puro atole con el dedo pensando iluso que jamás se lo recriminarían.

Los bonos del triste secretario de salud Ernesto Ávila, los contratos a familiares de la novia de “Toño” Pinedo en comunicación social, y lo último, la mano en el cajón del fideicomiso de puentes fronterizos para hacer obra atropellada y sin planeación, por encima literal de los juarenses, sueño ideal de un corrupto en año de hidalgo.

¿Cómo puede alguien señalar a otro sin sustento moral? Corral hizo eso no sólo de manera personal sino usando todo el aparato de gobierno y todo el recurso humano bajo su nómina, en su perversidad jaló a Juan Carlos Loera al lado oscuro, y lo hizo víctima también de un mal negocio al aliarse con el peor gobernador en la historia de Chihuahua. El desmarque, claro, nunca llegó, y el malogrado candidato pagó los platos rotos.

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El lastre era pesadísimo. Si los ofrecimientos de campaña de Corral constituyeran un contrato, en estos momentos, al hacer raya, saldría con evidentes cuentas mochas en salud, educación, seguridad, medio ambiente y en todas las áreas. Es un irresponsable, no sólo le sumó cero a Loera, le restó.

Y es que Corral junto con sus principales aplaudidores se echó a retozar y cayó redondo en los brazos de la burocracia concupiscente, bajo el manto cálido, protector, inacabable, del presupuesto, que dilapidó a manos llenas. Cero austeridad ni eficiencia. 

Los controles del gasto se extraviaron, pensando que la caja chica daría mucho más, con la única estrategia de estirar la mano exigiendo kórima, encontrando como respuesta un sí pero sin decir cuándo. Todavía seguía esperando, cuando Arturo Herrera se le fue a Banxico. Torpe hasta en eso.

Y con graves consecuencias para la inanición estatal que llega a niveles increíbles. El ejemplo más patético es el apagón a 300 unidades de policía, paradas en plena calle y trasladadas con grúa, por falta de pago. 

Que bueno que en salud no hay GPS, porque ahorita se hubieran cerrado las puertas de los hospitales, por la ausencia de pago derivada de desvíos hasta en prestaciones de los trabajadores. Inaudito.

En ese desorden claro que jamás podría resolver los urgentes problemas que tienen los chihuahuenses, y que el domingo 6 de junio le recriminaron agriamente, votando contra él y sus manipuleos oscuros y convenencieros.

Le reclaman los electores su visión pragmática de sobrevivencia y chapulineo. Cómo poder olvidar que interpretó el papel de arrastrado cortesano, que se dejaba querer con los altos funcionarios morenistas, como la titular de la Conagua, hoy premiada con embajada.

Por eso no defendió el agua, tomaba café y vinos caros con ellos en restaurantes de postín en la CdMx, en el corredor que hoy es azul, en Mazarik por Polanco, hasta que se dio cuenta en un instante de sobriedad del naciente movimiento social. Con la piel erizada trató de enderezar al barco, pero ya traía el agua hasta el cogote.

Lo mismo hizo con los empresarios, ninguneando y amenazando. Mezquino, regateó presupuestos, entregó la mayoría de las obras por dedazo y las de licitación, mediante triquiñuelas en comités de compras, igualito, peor, que su antecesor, ni más ni menos.

Terminó, con todas estas conductas, sino como el principal duartista de los duartistas, en su fiel espejo, con miméticas conductas que sirvieron de base a la acusación que tiene al ex gobernador detenido en Miami.

El electorado que no es tonto le cobró todos esos golpes de pureza que se daba en el pecho, con el desprecio donde más le duele al gobernante egocéntrico, en su orgullo propio.

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Hay un evidente antes y después con el tema del agua en los resultados electorales que este fin de semana deben llegar a su fin con la entrega de la retardada constancia de mayoría a Maru Campos.

Javier Corral se sustrajo dejándole toda la cancha a la federación en el asunto, aun y cuando tenía información de primera mano acerca de lo que significaría extraer tal cantidad de líquido de las presas, para cumplir un tratado, que con la mano en la cintura, bien podía patearse para el siguiente ciclo.

Pero no quiso atravesarse ni de mentiritas. Desoyó a los agricultores, se peleó con ellos, fue groserón a más no poder, hasta que le tomaron Palacio de Gobierno. Hasta ese momento le temblaron las corvas.

Ya luego quiso enderezar. Se acercó a los empresarios, pero no le alcanzó el tiempo para recuperar lo perdido.

Peor aún, desesperado ahogándose en sus propios errores, en el último tramo se notó mucho su cercanía y apoyo para AMLO, evidencia de una brújula totalmente perdida, arrojándose a los brazos de quien puede ser su único salvador.

Con ello reforzó Maru Campos su liderazgo, pasó por encima de él y sus estratagemas mañosas en lo jurídico. En lo político lo hizo papilla en las elecciones internas y en las constitucionales no se diga. Le ganó hasta su casilla.

En ese contexto, hasta los abogados de Duarte embistieron con la recuperación de bienes, tras el procedimiento de Fiscalía para apoderarse de ellos no mediante la extinción de dominio, declarada inconstitucional, sino mediante el abandono colgado con alfileres.

Vino entonces el colegio de notarios, en reunión secreta, pero con comunicado interno contundente. Apoyaron  a “El Diablo”, Raúl Flores Sáenz, en el procedimiento fincado por la Dirección del Notariado, con todo lo que significa que los notarios, prestigio por delante, se le echen encima al gobernador.

Con todos estos sucesos, si había cinco u ocho puntos de Maru en relación con Juan Carlos Loera, se amplió la ventaja.

El candidato morenista, víctima de un mal acuerdo con Corral, terminó neutralizado en gran parte del estado y con ventaja mínima en Juárez, de setenta mil votos o poco más, la suerte estaba echada. El PAN se fajó en la frontera e hizo de una derrota un triunfo.

El problema no fueron para Corral los últimos errores, sino el primero. La abulia, que significa para la Real Academia Española, pasividad, desinterés, falta de voluntad, aplica con todas sus letras, en el primer y gravísimo desliz del mandatario.

Convertida la abulia en eje de gobierno terminó por destrozar lo poquito que había de proyecto, y de esa forma, la presentación ante el electorado fue patética. 

Sin estar en la boleta fue apabullado, y con él se llevó entre las patas al candidato de Morena, empoderando y facilitando, sin quererlo, el camino a la primer mujer gobernadora del Estado Libre y Soberano de Chihuahua.