Opinion

El punto de partida

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Javier Realyvázquez

domingo, 18 abril 2021 | 05:00

El punto de partida será el 2021, las elecciones de este año serán un proceso histórico ya no solo porque está en juego la mayoría en la Cámara de Diputados, sino lo que es, por decir de otra manera, la consolidación de la Cuarta Transformación y por lo que se ve, para algunos la posibilidad de construir una dictadura, que al final de cuentas es muy tentadora.

Las elecciones del próximo 6 de junio serán el punto de partida y la oportunidad para que haya equilibrios, o bien, para darle más poder a quienes hoy lo tienen todo, pero quieren más.

No hay que olvidar que dar más poder, de alguna manera es aceptar que quienes gobiernan puedan hacer lo que quieran.

Las amenazas de Félix “El Toro” Salgado Macedonio y Mario Delgado Carrillo, presidente de Movimiento de Regeneración Nacional, confirman que buscan el poder a toda costa, incluso pasando por encima de la ley y de las instituciones.

Salgado y otros morenistas vieron cancelados sus registros como candidatos por no presentar los gastos de precampaña y ahora pretenden, incluido el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que se violente el orden Constitucional. Como el INE no se doblegó, ahora les resulta un estorbo.

O, cómo entender las amenazas de Salgado y Delgado con expresiones como: “¿No le gustaría saber al pueblo donde vive Lorenzo Córdova?, ¿Les gustaría saber cómo es su casita de lámina negra? Cabroncito…”, todo ante decenas de seguidores. ¡!El INE va a caer!, el ataúd negro con el nombre de Lorenzo y con la inscripción “Cuenta los días, rata, demonio”, con una corona de flores.

Ese tipo de cosas al más puro estilo de la delincuencia no habían escalado al ámbito político, y menos como discurso ante seguidores. 

¿Cómo se habrán sentido los consejeros ante tales amenazas sin el respaldo del Gobierno Federal, que es el que a final de cuentas debe proteger a quienes aplican la ley y quienes deben de garantizar que los procesos sean democráticos.

Las declaraciones sin sentido de Mario Delgado de que “los consejeros del INE obedecen a la mafia de la corrupción”, cuando MORENA llegó al poder producto de un proceso electoral organizado por el INE, reflejan que ahora lo que sigue es borrar del mapa al Instituto Nacional Electoral.

Hay que entender que quienes están en el poder buscan la permanencia por un periodo, o dos, o tres, o más, ya que se parte en este caso de la idea de que no se llegó al poder después de 18 años para luego soltarlo en 3 años o en seis.

Es normal buscar permanecer en el poder, es adictivo, todos los políticos que llegan lo intentan, la diferencia es que ahora demuestran que el objetivo es más radical al irse con todo, primero contra los organismos autónomos, contra instituciones garantes y ahora contra los consejeros electorales.

Por qué tan radicales, cuando para empezar, su partido es el que está en el poder o por qué las amenazas de que “no le rasquen los huevos al toro porque los van a encontrar”, o “por qué impedir que el pueblo decida”, aunque se viole la ley como candidato.

No les preocupa ni siquiera que las amenazas de Félix Salgado estarían dentro de lo que se indica en el artículo 131 del Código Penal Federal, que forma parte del capítulo IV, Motín, indica: "Se aplicará la pena de seis meses a siete años de prisión y multa hasta de 5,000 pesos, a quienes para hacer uso de un derecho o pretextando su ejercicio o para evitar el cumplimiento de una ley, se reúnan tumultuariamente y perturben el orden público con empleo de violencia en las personas o sobre las cosas, o amenacen a la autoridad para intimidarla u obligarla a tomar alguna determinación".

Este proceso electoral será el punto de partida para México, para caminar a la consolidación de las instituciones como el propio Instituto Nacional Electoral, o bien, para desaparecerlos. 

En este proceso vamos a estar como los monjes que después de salir de un retiro durante toda la noche se toparon con un par de amanecidos, quienes  al verlos les dijeron, que chasco se van a llevar si no existe el cielo, a lo que los monjes rápidamente contestaron, pero que chasco se van a llevar si existe el infierno.

Los mexicanos nos podemos llevar la sorpresa o el chasco, de seguir por la vía democrática o bien, optar por no tan democrática como ya sucede en otros países.

Ahí está la obligación. Es importante participar, hay que ir a votar por quien considere que es mejor, pero no hay que dejar de votar.