Opinion

El ‘santo’ cristal envuelto en feroz crimen

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GPS Dominical

sábado, 19 noviembre 2022 | 23:48

Quien lo haya hecho, Melisa; Luis Raúl, alias “El Huevas”, o alguien más implicado -mera especulación -, el asesinato cruel y desmembramiento posterior de una joven mujer embarazada, hasta el momento sólo encuentra explicación en el excesivo consumo de drogas, en larga historia de unas horas, digna de aberrante thriller policiaco.

Publicamos a mitad de semana una fotografía del altar que tenía “El Huevas” en el domicilio localizado en Maracaibo 7703, en el fraccionamiento Gloria, en el cual aparecen una caja de Buchanan’s, una porción de marihuana, una pipa para cristal y unos gramos de lo que muy bien pudiera ser cocaína. 

Todas esas drogas, más una canasta con huevos, son expuestas junto a tres veladoras encendidas con la imagen de San Judas Tadeo, el santo de las causas imposibles, y una foto de Francisco Villa. Toda una mezcla irracional.

Imaginemos por un momento la escalofriante escena con base en los primeros elementos con que cuenta el Ministerio Público, con base en los cuales mantiene en prisión preventiva para investigación a los dos detenidos, como presuntos responsables del homicidio.

La joven mujer victimada perdió la vida, de acuerdo a la necropsia, los primeros minutos del jueves 10 de noviembre o bien ya avanzada la noche del miércoles. El cateo permitió encontrar un cuchillo y un machete, con los cuales fue decapitada. Esa es la causa probable de muerte que aparece en la autopsia, de la cual hay desconocimiento, por ejemplo, si la víctima había consumido droga.

Los rastros de sangre en una de las habitaciones permiten inferir que en ese domicilio es donde aconteció también el cercenamiento de las extremidades inferiores de la mujer, sobre la cual no hay identificación, ni siquiera la edad.

Pero no sólo fueron cercenadas sus piernas, sino que los senos fueron mutilados, cortados; igual hay evidencia de cortes en la zona vaginal. Con esa violencia utilizada, extrajeron el feto, que tenía dos semanas de gestación, y que fue localizado ahí tirado en la misma habitación.

Carecieron de preocupación alguna Melissa, “El Huevas” y quien o quienes hayan intervenido -insistimos es pura especulación- por limpiar o desaparecer las evidencias, que permanecieron en el lugar hasta que ocurrieron los cateos.

Fueron más allá de arrebatarle la vida a la indefensa mujer. Después de cometido el atroz crimen mediante decapitación, fueron realizados cortes y mutilaciones. El cadáver habría sufrido más de 200 puñaladas o incisiones, todo ello acreditado en la carpeta de investigación; una locura de crimen, una brutal ferocidad, ejecutado con sangre fría.

Las dos piernas cortadas a la altura de la pelvis fueron colocadas en una maleta amarilla y el torso en una caja de bocinas. 

Aún desconocemos qué ocurrió con la cabeza, no aparece por ningún lado. Los detenidos no han declarado al respecto, y la autoridad investigadora carece por el momento de pista alguna para dar con su paradero, que muy bien pudiera ayudar para conocer su identidad y profundizar en la investigación.

Pasadas las seis de la mañana, en la colonia Arboledas, muy cerca del Fraccionamiento Gloria, donde habrían cometido el crimen, la pareja despojó a una persona de una pick-up Silverado 2012, robo agravado por el cual también están siendo procesadas, y que fue evidencia inicial del descubrimiento criminal.

Desconocemos los rastreos en cámaras que ha realizado seguridad pública en apoyo a la investigación, pero queremos pensar que ubicaron dicho vehículo en la zona de El Rejón, donde fue abandonada la maleta con las extremidades inferiores de la víctima.

Esa maleta fue localizada antes de mediodía del jueves por una persona que dio aviso a las autoridades, quienes realizaron el levantamiento de la tétrica evidencia.

Luego no sabemos por qué razón andaba la pareja a media tarde en las Quintas Carolinas, donde les fue marcado el alto por una unidad de la policía municipal, toda vez que la camioneta que tripulaban tenía reporte de robo de ese mismo día por la mañana. Evidente enajenación.

Hay dos versiones de lo que pasó enseguida, una que los policías jamás olfatearon el olor, y que la troca fue enviada al C4, donde la Fiscalía hizo el hallazgo del torso sin cabeza en una caja.

La otra versión indica que, al detener a la pareja, los agentes preventivos detectan el olor, trasladan la unidad a la comandancia de la zona norte, y de ahí al C4.

Cualquiera de las versiones que haya quedada asentada en el Informe Policial Homologado, y asentada en la carpeta de investigación judicializada, deja ver la sangre fría con que la pareja anduvo prácticamente todo el día desde la comisión del asesinato, desmembramiento y abandono de las extremidades inferiores en El Rejón.

Desconocemos si andaban por el rumbo de la Vialidad Sacramento para tirar el torso en algún baldío o en la misma zona del río, pero es turbador saber que deambularon por la zona norte de la ciudad, en un vehículo robado y con una persona mutilada a bordo de la unidad, cuando hay miles de cámaras grabando día y noche, unidades de policía, etcétera.

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Hay en el crimen, con independencia del terrible daño provocado a la víctima y su bebé, un trasfondo social, por la adicción a las drogas, en la que están envueltos cerca de 50 mil chihuahuenses, de acuerdo a la última encuesta del Fideicomiso de Seguridad Ciudadana (Ficosec).

Melissa y Luis Raúl son adictos a las drogas. Los estudios clínicos que con seguridad ordenó la policía al momento de la detención, y los posteriores, darán cuenta de esa adicción, que causa paranoia en los consumidores, un alejamiento de la realidad, con delirio grave que los lleva a delinquir.

El altar cuya imagen volvemos a publicar es clarísimo, hay veneración al cristal, la marihuana y la cocaína.

Peor ahora con la inundación de fentanilo, cuyas cápsulas son decomisadas por miles, y que hablan de una nueva epidemia que causa estragos en los Estados Unidos, y que aquí también pega; no es ajena a Chihuahua.

La sociedad está en la búsqueda de combatir las adicciones, pero tendría que ponerse más atención de la autoridad. En estos momentos muere alguien por una sobredosis y no sabemos ni por cual droga. No hay materia técnica pericial para conocerlo, y, por lo tanto, no es combatible.

Lo vemos lo mismo en Riberas de Sacramento, pero igual en Jardines de Oriente, o Laderas de San Guillermo; hay descuido, sin desconocer que tiene mucho que ver con los cinturones citadinos de pobreza, de auténtica miseria; ausencia de oportunidades para los jóvenes, con programas gubernamentales que no permean en la realidad.

Ahora que están arrancando la administración estatal y la municipal, podría ser la oportunidad de armar paréntesis en agenda de gobierno para incluir estos temas que son fundamentales. En medio de una violencia imparable, es urgente el fortalecimiento y recomposición del tejido social.

Más todavía cuando somos testigos de crímenes como el imputado a Melissa y Luis Raúl, alias “El Huevas”, cuyas características necesariamente tienen que ver con el consumo de drogas y sus excesos, que nos llevan a escenas dantescas.