Opinion

El SNTE y los cien años de la SEP

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Isaías Orozco Gómez

jueves, 07 octubre 2021 | 05:00

Semana tras semana, por correo electrónico, recibo información  valiosa referente a las actividades importantes y/o trascendentes que realizan o realizarán los docentes y demás personal al servicio de la educación pública agremiados en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Y precisamente, el domingo 3 del mes que corre, me llegó el Comunicado 33-2021 del comité ejecutivo nacional del SNTE, en donde se informa de la inauguración del seminario “La Educación del Futuro. A 100 años de la creación de la SEP” [Secretaría de Educación Pública], organizado por el propio sindicato, durante la cual su secretario general, Alfonso Cepeda Salas, expresó que “el México que tenemos se forjó en los salones de clase de nuestras escuelas públicas, por lo que la conmemoración de este centenario es para que las generaciones del siglo XXI sepan y tengan muy claro que cien años de educación pública, laica y gratuita han forjado una patria, han impulsado el desarrollo del pueblo, han construido un país de oportunidades”. 

Advirtiendo que, “si los actores involucrados en la educación no laboran de manera coordinada, la tendencia dominante podría incrementar las desigualdades, pues la interrupción de las clases presenciales puso de relieve las brechas y carencias económicas, tecnológicas, educativas y culturales”. 

Ponderable, que el magisterio que tiene como lema “Por la Educación al Servicio del Pueblo”, esté celebrando con diversos eventos el centenario de la fundación de la SEP;  muy objetivos y necesarios los conceptos sobre la educación pública que sostuvo en su alocución el maestro Alfonso Cepeda Salas. Sin embargo, y en vista de que en ese Comunicado 33-2021, se maneja indistintamente como 100 años de la creación de la SEP o Cien años de educación pública, es menester hacer la siguiente precisión:

El personaje precursor de la educación pública tiempo después de la Declaración de Independencia  de México (1821), fue el doctor Valentín Gómez Farías en 1833, inspirado en las ideas liberal-progresistas del doctor José María Luis Mora, de oponer la libertad de enseñanza al monopolio colonial-eclesiástico de la educación y de que el Estado debía de reservarse el legítimo derecho de controlar la educación; quedando tal iniciativa, sólo como un impulso reformador, pues el partido conservador no podía aceptar que le arrebataran el predominio histórico que tenía sobre la mente, sobre la conciencia de la niñez y de la juventud.  

En tal sentido, producto del liberalismo surgen las leyes del 21 y 23 de octubre de 1833 expedidas por el doctor Valentín Gómez Farías, que marcan el inicio de la EDUCACIÓN PÚBLICA en México.   

Para bien del pueblo, esas ideas prendieron y fructificaron con don Benito Juárez García, pues Martínez de Castro –con la valiosa colaboración del Dr. Gabino Barreda– comenzó a aplicar los postulados del LAICISMO y de la LIBERTAD de ENSEÑANZA, consignados en el artículo 3º de la Constitución de 1857, dándole a la educación la filosofía del positivismo que en sus orígenes se identificaba y compartía las ideas del LIBERALISMO y de los principios básicos de la REFORMA.

Así, desde entonces, hasta el año de 1921 en que se creó la SEP, se constituyó y consolidó en la otrora Nueva España, la EDUCACIÓN PÚBLICA, sorteando los factores adversos o favorables para su labor; e impregnándola de la orientación ideológica que convenía darle a la educación pública para adecuarla a los estados de cambio que se iban operando en el país, y a las necesidades y requerimientos que exigían el crecimiento y desarrollo, y el avance de los EUM.

Por lo que respecta a los “Cien años de la creación de la SEP”, se está en lo correcto, ya que a iniciativa del Maestro José Vasconcelos aprobadas por la XXIX Legislatura del Congreso de la Unión, se crea la Secretaría de Educación Pública. (Decreto signado por el Presidente Álvaro Obregón, en la ciudad de México, el 29 de Sept. de 1921).  

Cabe destacar que la nueva Secretaría sustituyó la vieja fórmula POSITIVISTA de INSTRUCCIÓN por el concepto de EDUCACIÓN. Ya que el concepto revolucionario sustentaba EDUCAR     –sin perjuicio de la información y proporcionar datos y noticias que ilustraran– atendiendo la tesis pedagógica orientada a moldear el alma del educando para desarrollar en él todas sus potencialidades.

En el período de José Vasconcelos, como Secretario de Educación (1921-1923) se continúa con la construcción y establecimiento definitivo de la educación pública en el país, la lucha contra el analfabetismo, la escuela rural, la difusión de bibliotecas, el impulso a las bellas artes, el intercambio cultural con el extranjero y la investigación científica.

No podían faltar los “contreras”, los que “están en contra de todo y a favor de nada”, los que “se oponen nada más por oponerse”, como los que no estuvieron de acuerdo en reformar la Constitución y establecer la Secretaría de Educación Pública en la Ley Orgánica de Secretarías de Estado; y  a la federalización del proceso de enseñanza-aprendizaje en todo el territorio nacional.

Reforma que apoyó el diputado Froylán Manjarrez, quien en la tribuna acuñó la siguiente frase muy representativa de la esencia del debate parlamentario: “Es  preferible centralizar la ciencia que velar por la soberanía de la ignorancia”.    

En ese marco de la construcción de la educación pública en México, específicamente durante la REFORMA, destacamos y recordamos al ilustre abogado y maestro-educador IGNACIO RAMÍREZ “El Nigromante”,  quien siendo liberal y positivista vio el fundamento de la enseñanza con un sentido práctico y científico. Considerando que la enseñanza  de la niñez debe asentarse sobre hechos concretos y positivos; es decir, sobre la experiencia y sobre las necesidades sociales.

 Destaca el criminal descuido en que se tiene a cinco millones de indígenas y demanda la aplicación de una política que les dé protección oficial y los defienda de la explotación. Primera ocasión en que tan alto nivel se habla de una política indigenista que los encause por los caminos de la educación. 

Pero además, anticipándose a su tiempo y espacio, pide que la igualdad civil y política de la mujer sea una realidad. Fomentó la enseñanza popular, CREÓ BECAS PARA LOS ESTUDIANTES POBRES, fundó bibliotecas, dotó de gabinetes a las escuelas profesionales e impulsó el desarrollo de las bellas artes.

Bien por los 100 años de la creación de la SEP. Pero, ante la persistencia de miles y miles de niños en la pobreza extrema, traemos a la memoria esa canción del compositor de Basúchil, Mpio. de Guerrero, que en una de sus estrofas parafraseando aquella máxima feudal de que “la letra con sangre entra”, escribió: LA LETRA CON HAMBRE NO ENTRA.