Opinion
De política y cosas peores

El soldado desconocido

.

Catón

domingo, 14 noviembre 2021 | 05:00

Ciudad de México--Él era cándido, inocente, puro. A pesar de haber cumplido ya 30 años había conservado su virginidad. ¿Habrá algún joven de su edad que pueda ufanarse de lo mismo? (Se escucha en todos los ámbitos un gran silencio). Contrajo matrimonio -eso de "contrajo" parece que se refiere a un virus-, pues su mamá insistía en que se casara. Ella misma le presentó a una muchacha de la cuadra -esa palabra suena como a caballos- que le pareció buena candidata para su hijo. No puedo yo decir si lo sería, pero sí estoy en aptitud de relatar, al menos parcialmente, lo que en la noche de bodas sucedió. Él la tomó por los hombros y le dijo con grave acento de solemnidad: "Quiero que sepas que he conservado mi pureza. Tú serás la primera dueña de mi amor. Jamás he tenido relación carnal con una mujer". "¡Uta! -exclamó ella, molesta-. ¡Otro principiante!". No me agrada presentar a Capronio en estas líneas. Es un sujeto infame, carente de toda compasión humana. Eso de "Ama a tu prójimo" le es tan ajeno como el teorema de Pitágoras. A su señora suegra le demuestra particular despego. Debería aprender de mi amigo Epaminondas: ha tenido cuatro suegras, y a todas las trata con igual deferencia y consideración. Dos de ellas todavía le dicen "hijo", aunque sus ex esposas añaden "de la" etcétera. En cierta ocasión el médico de la familia le dijo al tal Capronio: "Tiene usted herpes. Y se lo contagió a su suegra". Consideró el canalla: "Bueno, dentro de lo malo.". Don Poseidón se irritó al ver que el novio de Glafira, su hija, estaba aún con ella en el sillón grande de la sala, y eso que iban a sonar ya las 12 de la noche. Se apersonó ante el mozalbete y le dijo frunciendo el ceño y otras partes no visibles de su cuerpo: "Jovencito: en esta casa las luces se apagan a las 11 de la noche". "Apáguelas con toda confianza, señor -contestó el boquirrubio-, al cabo no estamos leyendo". El cónsul de Lavonia fue a un pequeño pueblo de Sidenia a depositar una ofrenda floral ante el monumento al Soldado Desconocido. Al llegar al sitio de la ceremonia se sorprendió al ver frente a la lámpara votiva la inscripción: "Jan Puzlova, el Soldado Desconocido". Preguntó. "¿Por qué ese nombre? Se supone que nadie sabe quién es el Soldado Desconocido". Le explicó el alcalde: "Es que como soldado Jan fue absolutamente desconocido, pero como sastre lo conocimos todos". Don Vetulio, añoso caballero, se presentó en una agencia matrimonial y pidió que le consiguieran una esposa, pues finalmente le estaba pesando la soledad. El encargado le pidió llenar un formulario y en seguida le preguntó: "¿Qué tipo de mujer desea usted?". Manifestó don Vetulio: "La quiero joven, bella, rica, simpática, inteligente, culta, y si es posible de Saltillo, aunque reconozco que esto último ya es mucho pedir". El encargado revisó el formulario que don Vetulio había entregado y seguidamente le dijo: "Aquí declara usted que tiene 80 años de edad; que apenas se mantiene con la modestísima pensión que recibe del Seguro; que vive en una casa de interés social de 36 metros cuadrados, y que se transporta en Metro y autobús. ¿Y quiere una esposa joven, bella, rica y llena de perfecciones? Una mujer así tendría que estar loca para casarse con usted". Replicó don Vetulio: "No importa que esté loca, con tal de que reúna las demás cualidades". El marido solía viajar frecuentemente por razón de su trabajo. Le dijo su mujer: "Me preocupo mucho cuando estás fuera". "¿Por qué? -se extrañó él-. Tú sabes que puedo regresar en cualquier momento". Acotó la señora: "Eso es precisamente lo que me preocupa". FIN.