Opinion

El veneno embotellado

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Verónica Villegas Garza

sábado, 25 julio 2020 | 05:00

Esta semana el subsecretario de salud Hugo López-Gatell volvió a causar controversia, en esta ocasión porque se atrevió a mencionar en voz alta algo que ya sabíamos, es decir, las terribles consecuencias que el consumo de refresco y comida chatarra deja en la salud de los consumidores, cito “¿para qué necesitas el veneno embotellado de los refrescos?, ¿para qué necesitamos comer donas, pastelitos, y papitas que además traen la alimentación tóxica y la contaminación ambiental cuando los plásticos acaban en los riachuelos y en el mar?”.

Basto este par de frases para que la poderosa industria refresquera mexicana y el lobby construido a su favor a través de los medios de comunicación se lanzaran en su contra, la respuesta no se hizo esperar por parte de los industriales refresqueros a través de un comunicado en el que señalan “inaudito que un funcionario público federal, con la gran responsabilidad de ser el promotor de la salud en nuestro país, estigmatice a una industria que cumple a cabalidad con todas las normas y regulaciones en México”.

Pero vayamos por partes, según estudios del Conacyt el promedio anual en el consumo de refresco mundialmente se sitúa en el rango de 25 litros anuales por persona, pero en países como Estados Unidos este sube a 100 litros por persona, si ya está asombrado, en México el promedio de consumo de refresco es de 150 litros por persona y para asustar el dato de que en el estado de Chiapas el consumo se sitúa en el rango de 821.5 litros por persona al año.

Cada vez que una persona adulta bebe cuatro botellas de 600 mililitros de este refresco, está ingiriendo una cantidad que equivale a 50 cucharadas cafeteras de azúcar de cinco gramos cada una, es decir, consume más de 500 por ciento de la ingesta diaria de azucares recomendada, de acuerdo con estimaciones de mismo organismo. 

Los comentarios que desataron la campaña de las refresqueras fueron vertidos en la visita que el sub secretario realizo a el estado de Chiapas, considerada como la región del mundo donde más se consume Coca-Cola. En promedio, cada habitante consume 821 litros por año, reporta un estudio del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur. Esta situación se relaciona con la alta prevalencia de diabetes mellitus en la región, que en la última década ha sido la principal causa de muerte, en dicho estudio se revela que el aumento en el consumo de refrescos en la región sur del país fue ocasionado, en parte, por una modificación de la vida social y religiosa de los habitantes.

Otras de las razones del excesivo consumo de las bebidas carbonatadas y azucaradas, no menos importantes, son una laxa legislación hacia las empresas refresqueras, campañas de mercadotecnia en lenguas locales y la poca accesibilidad de agua potable de calidad y en cantidad suficiente para los habitantes.

No hace falta que lo diga López- Gatell, de todos es conocido la nula cultura alimentaria que padecemos en México demostrada en el alto número de enfermedades crónicas, como la obesidad y la diabetes que se han vuelto un problema de salud pública, en relación con lo anterior, confirmó el sub secretario, que durante este sexenio se trabajará en un proyecto integral para mejorar los hábitos alimenticios de la población en general, pero empezando por los más pequeños en las escuelas con programas escolares dirigidos a impulsar hábitos saludables de vida. 

El problema al que se refiere López-Gatell es sistémico. La pandemia del Covid-19 resultó ser particularmente mortal en México debido a la diabetes, a las condiciones de hacinamiento y la obesidad, todos estos factores alimentados por décadas de desatención, de falta de medicina preventiva y de educación nutricional y buenos hábitos. El trabajo para revertir los daños que las compañías refresqueras y de comida procesada han ocasionado a la salud de generaciones de mexicanos requerirá un trabajo que combine una legislación más dura que regule a esta clase de compañías y políticas públicas tendientes a mejorar los hábitos de consumo y el regreso a estilos de vida comunitaria más saludables.  

@AprendizDeJedi