Opinion
Álter Ego

El verdadero amigo de Anaya

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Rafael Soto Baylón

jueves, 26 agosto 2021 | 05:00

¿Quiénes son los auténticos amigos de Ricardo Anaya? ¿Acaso Marko Cortés, Felipe Calderón, Margarita Zavala, Vicente Fox, Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortari, Fernando Rodríguez Doval, Rocío Reza o Mario Vázquez? Pregunto lo anterior porque Amaury Pérez cantaba “un amigo es un amigo hasta que se demuestre lo contrario”. Mi abuelo me aconsejaba “no hay mayor agradecimiento sino el del favor que proviene de tu enemigo”.  

Y es que la amistad “es una cosa mucho más alta que el amor. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera” escribió Oscar Wilde. Si deseásemos definirla diríamos que es una –eso sí, paradójica y distinguida- relación afectiva que se da entre personas en la cual compartimos valores, creencias, momentos especiales, paños de lágrimas, velas en el pastel, motivo de orgullo con las victorias de una de las partes. Es una alma gemela que te ayuda a salir del fango de la derrota y te auxilia lavándote de las falaces y efímeras suciedades de la gloria. Los amigos te empujan a la perfección, se congratulan con tus éxitos y están contigo aun cuando se hayan ya secado los laureles que florecieron en tu testa y cuando en tu casa no acudan sino quienes realmente te quieren.

Y es que pensamos tener muchísimos amigos pero a la hora de la hora, cuando deben demostrar su amor, ya solo los contamos con los dedos del pie izquierdo. 

Volvamos a nuestra pregunta inicial ¿y quién es el verdadero amigo de Anaya? Pues López Obrador. Porque responda usted estas preguntas: ¿quién lo ha hecho popular? ¿Quién lo tiene en boca de todo mundo? ¿Quién lo ha victimizado? ¿Quién lo insulta a diario? ¿Quién lo acusó, juzgó y condenó? ¿Por quién es conocido? ¿Quién lo está impulsando en su carrera política? Si lo hubiese ignorado ni quién se acordara del ex candidato a la Presidencia de la República en 2018. 

Cuentan los historiadores que Arthur Wellesley, Duque de Wellington –aquel que derrotó a Napoleón en Waterloo- se refirió después de la batalla al llamado “Pequeño Corso” como “Little Napoleón” (en español sería Napoleón el chaparro), napoleolín, soldadito de plomo, generalito, tramposín, canallín, mentirosillo, aprendiz de militar, que lo iba a encarcelar de por vida y mil cosas más. ¡Nada más falso! La Batalla de Waterloo fue una gran derrota para los franceses pero ante todo una gran victoria para el duque, noble de por sí, quien dijo que había derrotado a una gran militar, al mejor de todos los tiempos. Pecó de modestia, pero su humildad lo engrandeció.

Nelson Mandela escribió “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces se vuelve tu compañero”. Pero el presidente está muy lejos de Wellington y de Mandela. ¿Es su enemigo Anaya? No, fue su contrincante en las urnas. Y no hay mayor desgracia para un político (y para el amor) que el olvido. Pero Anaya para eso tiene a su amigo López, él lo sacó de la oscuridad, le apuntó y encendió los reflectores y ahora casi lo coloca en la candidatura del 2024. ¿Quiénes serán los consejeros de AMLO? Sí, sus peores enemigos. Y los tiene no en casa sino en Palacio.

Mi álter ego reflexiona: llega un momento en la vida en que tienes todo resuelto. Sí, está re suelto el estómago, está re suelta la papada, están re sueltas las lonjas. Etc.