Opinion

Elecciones y pandemia

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Benito Abraham Orozco Andrade

martes, 12 enero 2021 | 05:00

De suyo, el Proceso Electoral 2020-2021 se torna complicado en razón del gran número de cargos a elegir (500 a nivel federal y otros diversos en todas las 32 entidades), siendo la elección más grande que se haya organizado en el país. No obstante, las condiciones sanitarias que prevalecen en México y en el mundo, imponen una atipicidad que exige todavía un mayor esfuerzo de autoridades electorales, partidos políticos, candidatos y la sociedad en general.

Las elecciones celebradas el año próximo anterior en los estados de Coahuila e Hidalgo, brindaron la oportunidad para implementar diversas medidas acordes con la contingencia del Covid-19, las cuales indudable y pertinentemente serán consideradas para la justa electoral del 6 de junio venidero. Lo deseable sería que para el día de la Jornada Electoral ya no tuviéramos el problema de ese flagelo, pero por lo pronto se debe prever que no será así.

Entre otros documentos, en la Estrategia de Capacitación y Asistencia Electoral 2020-2021 (ECAE), el Instituto Nacional Electoral (INE) estableció diferentes disposiciones para armonizar la realización de las actividades del proceso electoral con las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias. Por ejemplo: para la capacitación electoral de los distintos actores, con el propósito de evitar hasta donde sea posible el contacto de persona a persona que se lleva a cabo con la capacitación presencial, ha determinado como una alternativa los cursos virtuales, y; las personas mayores de 60 años no serán consideradas para integrar las mesas directivas de casilla, como una medida temporal y excepcional.

Cabe destacar, que tanto el INE como los Organismos Públicos Locales (OPL´S), han estado realizando reuniones de trabajo y sesiones a distancia, utilizando para ello plataformas virtuales, evitando así, al máximo posible, el contacto personal.

Actividades como las de: reclutamiento, selección y contratación de personal; supervisión y verificación; fiscalización; oficialía electoral; entrega y recolección de paquetes electorales; etc., pero sobre todo las de integración e instalación de mesas directivas de casilla, así como las de recepción del voto y los cómputos de las elecciones, demandarán un especial cuidado y dedicación.

Aún y cuando hemos visto una amplia disposición de muchas personas para colaborar durante los procesos electorales, habrá que ver si para esta ocasión el riesgo de contagio no será un obstáculo para que alguien quiera o pueda ofrecer su domicilio para instalar una casilla. Además, si en las escuelas pudiera resultar muy limitado el espacio para que se reciba el voto ante la presencia de los funcionarios de la Mesa Directiva de Casilla y de los representantes de los partidos políticos, habrá que imaginar lo complicado que será en domicilios particulares, principalmente en aquellos ubicados en casa de interés social, cuya cochera generalmente es pequeña.

Es ante esas complicaciones que se avizoran, en donde seguramente resultarán muy pertinentes los conocimientos, la experiencia y las buenas prácticas observadas en otros procesos electorales a lo largo y ancho del país, por los trabajadores de los distintos órganos electorales, quienes volverán a dar muestras de su gran compromiso con los mexicanos.

No obstante, no sólo se requiere de la buena disposición y de la amplia y efectiva coordinación de las autoridades electorales para sacar adelante y con éxito las próximas elecciones, sino también de las demás instancias públicas y de los diferentes actores político-electorales y de la sociedad en general. 

¡El reto es muy grande, y es por México!